Las prioridades del gobierno griego son renegociar la deuda y bajar el desempleo

También se restaurará el acceso universal al sistema público de Salud y se pondrá freno a las privatizaciones anunciadas.

 El flamante primer ministro griego, Alexis Tsipras, enumeró ayer las prioridades del nuevo gobierno de “salvación social”, entre ellas la renegociación de la deuda y la lucha contra el desempleo y la corrupción, mientras que algunos de sus ministros sumaron el freno a las privatizaciones anunciadas, una promesa para aumentar el salario mínimo y la restauración del acceso universal al sistema público de Salud.

“Tenemos un plan griego para hacer reformas sin incurrir en déficit, pero sin superávit primarios asfixiantes”, reafirmó Tsipras en su primer Consejo de Ministros, en el que también prometió que Atenas había terminado con “las políticas de sumisión”, según reprodujo la agencia de noticias EFE.

“Grecia está lista para contribuir a una solución para toda Europa”, agregó Tsipras quien hoy se reunirá con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y mañana con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Djisselbloem.

Con una mayoría cómoda, Syriza y su socio minoritario, los también anti ajuste aunque de derecha Griegos Independientes, deben enfrentar el plazo de fines de febrero que había impuesto la Unión Europea (UE) para avanzar en reformas para poder recibir una partida de ayuda financiera de 7.000 millones de euros en marzo.

El premier izquierdista reiteró que una de las prioridades será “renegociar la deuda y salir de la austeridad asfixiante”.

Mientras, el viceministro griego de Sanidad, Andrea Xanthos, anunció que el gobierno restaurará el acceso universal al sistema público de Salud y que los ciudadanos griegos ya no tendrán que abonar cinco euros para ser atendidos cada vez que acudan a un hospital y un euro por cada receta médica.

Los recortes en el gasto de Salud de los últimos años provocaron que alrededor del 30% de la población griega quede excluida del sistema público. Algunos por estar sin empleo durante más de un año, otros por tener deudas con la Seguridad Social durante un periodo superior a 12 meses.

En esa misma línea, el viceministro griego de Reforma Administrativa, Yorgos Katrugalos, anunció que el gobierno revocará todos los despidos inconstitucionales de funcionarios que se ejecutaron en los últimos años en el marco del llamado esquema de movilidad laboral.

“Es nuestro compromiso y es uno de los primeros pasos a seguir. Retirar todos los despidos que se han hecho y son inconstitucionales”, explicó el viceministro.

En tanto, el ministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía de Grecia, Panayiotis Lafazanis, anunció la paralización “inmediata” de todo proceso de privatización de las compañías eléctricas.

Esto incluyó principalmente a la privatización programada para la empresa de hidrocarburos, Hellenic Petroleum, y la Compañía Nacional de Energía de Grecia, cuyo principal accionista todavía es el Estado.

PRIVATIZACIONES

Además, el nuevo gobierno griego anunció que congelaba la privatización planeada del 67% de la Autoridad Portuaria de Piraeus, el más importante de Grecia, el puerto de pasajeros más grande de Europa y el tercero del mundo.

En tanto, el ministro de Trabajo, Alexandros Skourletis, anunció que “la primera ley del gobierno Tsipras será subir salario mínimo a 751 euros”.

Según su programa, pese a la dura negociación que tiene por delante con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, Syriza tiene planeado gastar 1.200 millones de euros para ese aumento de salarios, el primero desde que la crisis económica golpeó con fuerza al país en 2009 y las autoridades griegas respondieron siguiendo una receta neoliberal.

Por último, poco antes de entrar en el primer Consejo de Ministros presidido por Tsipras, Lafazanis, el ministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía, aseguró que intentarán “hacer más barata la electricidad para impulsar la competitividad y ayudar a las familias”.

El primer día de trabajo del flamante gobierno griego y la lluvia de anuncios fueron acompañados desde la Bolsa de Atenas con una fuerte caída del 9,24%, impulsada principalmente por el desplome de las acciones de los tres principales bancos del país, Banco de Piraeus, Banco Alfa y el Banco Nacional de Grecia. Las acciones de los tres cayeron entre un 10 y un 12%.

Es probable que las instituciones financieras griegas hayan reaccionado a la inauguración de un gobierno, que desde hace años viene reclamando que los millonarios “rescates” de la UE y el FMI no sean usados, principalmente, para garantizar los balances de los mayores bancos.

Como si la baja de la bolsa no fuera suficiente, la agencia de calificación de riesgos Standard and Poor’s advirtió ayer que podría reducir la nota crediticia de Grecia, actualmente en B/B, debido a la “incertidumbre política” que vive el país tras la victoria de Alexis Tsipras en las elecciones del domingo pasado.

Otro de los temas que podría provocar un cortocircuito entre Atenas y Bruselas es la posición que asumió, sin indirectas, el nuevo gobierno de Syriza sobre las sanciones europeas contra Rusia por el conflicto separatista ucraniano.

Tsipras recordó ayer que le había advertido a la UE que no están de acuerdo con la política actual contra Moscú, pero pese a ello Bruselas volvió a amenazar con imponer nuevas sanciones. “Reiteramos que (esta política) no cuenta con el consentimiento de nuestro país”, sentenció el premier en una carta a Bruselas.

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