Le dispararon adentro de una casa y falleció en la calle

Eduardo Sáez fue ejecutado de un balazo en el pecho ayer a la mañana luego de una larga noche de ingesta alcohólica. La discusión previa al fatal desenlace tendría relación con el enfrentamiento que mantienen dos conflictivas familias del barrio Ceferino Namuncurá. El presunto autor está identificado y al cierre de esta edición era buscado por la policía.

 El primer homicidio ocurrido en Comodoro Rivadavia durante 2015 estaría relacionado, según fuentes vinculadas a la investigación policial, con el conflicto que mantienen integrantes de la familia Carrizo con Carlos Altuna y sus amigos, lo que ya había desencadenado incidentes durante los últimos meses en el barrio Ceferino.

De hecho, en pleno mediodía del martes se produjo un tiroteo en el estacionamiento del complejo habitacional de las 232 Viviendas, donde fue herido de bala Luis Humberto Hernández, quien acompañaba a Altuna a bordo de una Chevrolet Meriva. El herido aún permanece internado en el Hospital Regional.

La policía sospecha ahora que el presunto autor del asesinato ocurrido ayer sobre la calle Florencio Sánchez 2.930, entre Juan Moreira y Segundo Sombra, estaría vinculado a la familia Carrizo. El sospechoso -del cual Diario Patagónico mantendrá en reserva su identidad para no entorpecer la investigación- logró escapar del lugar.

De acuerdo a los datos recolectados por este diario en la escena del crimen, todo se inició en una vivienda propiedad de la familia Andrade-Mansilla. Eran unas siete personas, incluida la víctima, quienes compartían una larga noche de charla e ingesta de bebidas alcohólicas.

Según las entrevistas efectuadas por la policía a los testigos, estuvieron en ese domicilio desde las 2 hasta las 11:30, horario en que se produjo el homicidio.

Al parecer se generó una fuerte discusión entre Eduardo Sáez y su homicida, quien extrajo un arma y le asestó un disparo a la altura del corazón. De inmediato fue alertado personal policial de la Seccional Cuarta que con su segundo jefe, Fabián Infante, a la cabeza, arribó al lugar cuando Sáez todavía estaba con vida en el interior de la vivienda.

Testigos del crimen cargaron al herido y lo dejaron en la puerta de la casa para que recibiera asistencia médica. La ambulancia del Hospital Regional tardó casi 30 minutos y cuando arribaron los médicos, Sáez ya había fallecido. Murió tirado en una calle de tierra bajo una intensa llovizna.

EL AUTO ESTA IDENTIFICADO

Con los primeros datos obtenidos, la policía se dirigió en forma directa a la casa de la familia Carrizo, situada sobre la calle Juan Moreira al 1.000, a la vuelta de donde ocurrió el asesinato. Requisaron el inmueble pero no encontraron al presunto asesino de Sáez. Es que el homicida corrió por el patio trasero de la casa de los Andrade-Mansilla y luego de ingresar a la casa de los Carrizo, huyó a bordo de un vehículo. Se desconoce si lo hizo solo o con ayuda de algún cómplice.

Los minutos pasaron y al lugar llegó el padre de la víctima. Más tarde también lo hicieron la madre y hermanos, quienes rompieron en llanto al ver a su familiar tirado en la calle sin vida.

En ese momento ya estaban presentes el fiscal general, Juan Carlos Caperochipi, junto al funcionario fiscal Martín Cárcamo; el jefe de la Unidad Regional de Policía, Fernando Terrazas, y el titular del área de Operaciones, Ricardo Cerda.

Personal de la Policía Científica se encargó de cumplir con las actuaciones del caso y no hallaron vainas servidas. Esto da la pauta de que el asesino utilizó un revólver que sería de grueso calibre. 

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