Lentamente avanza la construcción de la nueva ruta que salvará muchas vidas

El incremento del flujo automotor que se registra en el antiguo trazado de casi 70 kilómetros de la ruta 3 que separa Rada Tilly con Caleta Olivia, eleva las probabilidades de accidentes hasta el punto de incrementar las estadísticas de casos fatales. Ya es imperiosa la autovía que se encuentra en construcción, pero demandará al menos un año más la finalización del primer doble carril.

Caleta Olivia (agencia)

Cabe recordar que esta obra, financiada por Nación, está siendo ejecutada por las empresas Kank y Costilla -desde Rada Tilly hasta el cerro Pan de Azúcar ubicado en proximidades del paraje La Lobería- y Austral Construcciones, que tiene a su cargo el trayecto que llegará a la ciudad del Gorosito y ensamblará con la aún inconclusa avenida de circunvalación.
Ciertamente, la topografía a lo largo de todo el trayecto fue cambiando por el gran movimiento de tierra, construcción de nuevas alcantarillas y la aparición de algunos tramos en los que ya se ha colocado impresión asfáltica.
Una de las principales modificaciones de la fisonomía  geográfica se observa en el cerro Punta Peligro que ya ha sido virtualmente “cortado” por la mitad, retirándose miles de toneladas de greda para dar paso al nuevo trayecto.
Pero a pesar del gran movimiento de máquinas viales de todo tipo, de una flota de camiones volcadores de gran porte y de una legión de obreros, técnicos e ingenieros, la gente tiene la sensación de que esta obra marcha a paso muy lento y anhela que se acelere, sobre todo al tenerse conocimiento de que otra autovía, la que une Trelew con Puerto Madryn, ya fue habilitada y ello hizo que disminuyeran los accidentes de tránsito.
Al respecto, en otra charla telefónica informal que mantuvo con Diario Patagónico, uno de los directivos de Austral Construcciones, Claudio Incio, admitió que se justifica la premura que sienten quienes transitan con frecuencia entre Caleta y Comodoro Rivadavia.
No obstante, aclaró que este tipo de obra es compleja y lleva su tiempo, estimando que uno de los carriles de doble mano recién estará habilitado en el lapso de un año, e incluso acotó que en la autovía Madryn–Trelew, aún restan tareas por realizar.

CRUCES QUE LLAMAN
A LA REFLEXION
A todo esto, no hace falta remitirse a la búsqueda de antecedentes sobre choques o vuelcos trágicos en archivos periodísticos o policiales ya que solo hay que mirar la cantidad de cruces o pequeñas ermitas diseminadas hacia ambos lados del antiguo trazado.
Se cuentan por decenas y apenas representan una ínfima parte de los casos fatales que se produjeron en las últimas décadas, sobre todo en la peligrosa curva conocida como La Herradura.
Muchos de los nombres de las personas fallecidas que estaban impresos se fueron borrando con el transcurrir de los años y cada vez que ocurre un accidente de este tipo se percibe por algunas semanas que muchos conductores apelan al manejo defensivo, pero a los pocos días vuelven a evidenciarse las imprudencias.
Por otro lado, el trazado de la autovía de cuatro carriles ya ha comenzado a ocupar sectores por donde estaban muchos de estos pequeños santuarios, que en algunos casos también son tributos a figuras religiosas.
En ese sentido, es dable señalar que por respeto a los fallecidos, sus deudos y figuras religiosas, las dos empresas las retiran para  luego colocarlas en forma conjunta en algunos espacios que no serán afectados por la obra.
Al respecto, pudo saberse que posteriormente se construirán pequeños refugios para albergarlas, pero el hecho de que hoy se vean varios grupos de cruces a la vera del antiguo trazado, genera un mensaje de reflexión sobre la necesidad de conducir con mayor precaución y el anhelo de que se aceleren las obras de la autovía.

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