Les dictaron prisión preventiva a los cuatro acusados del incendio donde murieron una mujer y sus dos hijos

El titular del Juzgado de Instrucción N° 1 de Caleta Olivia, Gabriel Contreras, dictó ayer el procesamiento con prisión preventiva para cuatro acusados de "homicidio triplemente agravado". Se les imputa haber incendiado una vivienda del barrio 17 de Octubre, en la madrugada del domingo 5 de enero. Producto de ese siniestro murieron una mujer y sus dos pequeños hijos. Otros dos sospechosos recuperaron la libertad por falta de mérito. Se registraron serios incidentes en las adyacencias al edificio judicial cuando familiares de las víctimas agredieron a dos de los imputados y a otro joven que acababa de recuperar la libertad.

Caleta Olivia (agencia)

Tanto a los hermanos Fernando Raúl Gallardo y José María Gallardo como a Cristian Alejandro Gil y Adrián Exequiel Paredes se los considera como “autores responsables del delito de homicidio triplemente agravado por haber sido cometido con alevosía, por un medio idóneo para generar un peligro común (el incendio), con el concurso premeditado de dos o más personas”, delito que en caso de ser comprobado en un juicio, prevé la prisión perpetua en el Código Penal Argentino.

Además de dictar la prisión preventiva de esos cuatro imputados, el juez Gabriel Contreras otorgó la libertad por falta de mérito a otros dos jóvenes que también habían sido detenidos como sospechosos. No se hallaron pruebas en su contra aunque por ahora no fueron desvinculados de la causa.

Se trata de Franco Abel Rementería, quien probó que estaba durmiendo en su domicilio cuando a las 5 de la madrugada de ese domingo se produjo el luctuoso episodio y de Víctor Neira, quien por su parecido fisonómico con Cristian Gil, se pensaba en un principio que fue el chofer del Fiat de color gris en el que huyeron los sospechosos, luego de que habrían provocado el incendio en la vivienda de la calle Madroñán.

Las pruebas recolectadas contra los cuatro que serán sometidos a juicio oral y público se basan en los registros de más de sesenta cámaras de video ubicadas en distintos barrios de Caleta Olivia con las que siguió sus movimientos y el recorrido del auto hasta el barrio Rotary 23.

Además se peritaron con sofisticados equipos, cerca de 35 teléfonos celulares. Se lograron recuperar textos y mensajes de voz intercambiados por WhatsApp no solo de los detenidos sino también de familiares y amigos, a lo que se incorporaron testimonios de algunos vecinos.

Pero el caso aún no está totalmente cerrado porque se estaría buscando a otro sospechoso que aparece en varios registros de videos aunque se observa con claridad su fisonomía.

TAMBIEN SEGUIRA

DETENIDO LUNA

Por separado, el juez también le dicto la prisión preventiva por el delito de “tentativa de homicidio” a Ricardo Samuel Luna (23), la pareja de la joven Natasha Schumacher, cuyo cuerpo y a la de sus dos hijos, Karin (5) y Lautaro (7) fueron hallados carbonizados dentro de una de las habitaciones de la casa incendiada.

Para Contreras existen sospechas de que el incendio fue presuntamente provocado como venganza contra Luna porque este habría apuñalado el 1 de enero a Martín Rementería, hermano del quien fuera uno de los detenidos y que ayer quedó en libertad.

En este tenebroso caso aún le quedan esclarecer varias circunstancias, como saber por qué Luna no auxilió a quienes resultarían víctimas fatales y escapó entre las llamas dejándolas abandonadas. Además, los familiares de los niños reiteraron que Luna los habría sometido a maltratos e incluso habría sometido a violencia física a Natasha.

SERIOS INCIDENTES

Dos de los acusados de triple crimen, Adrián Paredes y Cristian Gil, no fueron llevados al juzgado por la policía para ser notificados de la prisión preventiva y se les hizo conocer la resolución en comisarías donde se hallan alojados.

La razón fue que poco antes de mediodía se produjeron serios incidentes en las adyacencias del edificio judicial cuando familiares de los niños fallecidos entre ellos sus padres, Alejandro Fernández y Juan Pachecho y las abuelas Olga Vera y María Ñancufil, agredieron en principio a uno los jóvenes que acababa de ser liberado.

Se trataba de Víctor Neira, a quien vieron salir desde la Comisaría Seccional Primera que está ubicada en diagonal con el juzgado, llevando un colchón y una frazada.

A reconocerlo, entraron en ira y lo alcanzaron a menos de una cuadra para proferirle insultos. Neira trató de explicarles que era inocente y que por eso le habían otorgado la libertad.

Pero ello no fue suficiente y cuando le quitaron el colchón, comenzó a correr seguido de Juan Pacheco, hasta que pudo refugiarse en la sede de la CGT Zona Norte, recibiendo una andanada de improperios.

Minutos después se produjo otro incidente de mayores proporciones cuando desde el juzgado salieron esposados los hermanos Gallardo y la custodia policial apenas pudo ingresarlos rápidamente a un patrullero ya que antes, Alex Fernández, padre de la niña fallecida corrió para asesarles puntapiés.

El operativo de seguridad fue sumamente deficiente porque inmediatamente después, el indignado padre y una de las abuelas abrieron una puerta lateral de la camioneta policial para golpear a los detenidos que trataban de cubrirse de alguna manera al estar esposados.

El juez que se enteró más tarde de lo que había sucedido, optó por no hacer comparecer a Gil y a Paredes y les hizo llegar la resolución de prisión preventiva en sus calabozos.

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