Esta mañana se retomó la audiencia de control detención contra Jonathan Lillo, el joven que se entregó el miércoles tras conocer que tenía un pedido de detención en su contra por estar sospechado de haber baleado a Walter Leiva, quien falleció ayer a raíz de las graves heridas que recibió con un arma de fuego el martes.
El imputado había ofrecido como pruebas de que no había sido el autor del crimen, los registros de las cámaras de seguridad de su domicilio.
El funcionario de fiscalía se refirió a la extracción de las imágenes del DVR, del domicilio del imputado y que fue peritado por la Brigada de Investigaciones: "según surge de las imágenes en el horario que ocurrió el hecho Lillo se encontraba en su domicilio" y no en el lugar del hecho.
Los representantes de fiscalía, sin embargo, sostuvieron que si bien de las imágenes surge que Lillo estaba en su domicilio, no alcanza para desvincularlo totalmente de la causa. Por ello requirieron una rueda de reconocimiento con dos testigos y que se le dicte su arresto domiciliario.
En tanto, el defensor sostuvo que no existen elementos suficientes para endilgarle el delito a su pupilo ya que no se encontraba en el lugar del hecho; y que cualquier medida restrictiva de su libertad que se adopte resultaría violatoria de sus derechos, por lo cual requirió su inmediata libertad.
Sin embargo, finalmente el juez penal resolvió no hacer lugar al pedido de la medida de coerción y decretó la libertad del imputado teniendo en cuenta que "bajo ningún punto de vista se puede tener en cuenta que Lillo haya sido el autor del hecho. Ha quedado demostrado que al momento del hecho estaba a kilómetros del mismo", sostuvo Nicosia.
Readecuando el plazo de investigación a 15 días, haciendo la reserva de la pericia técnica sobre el DVR secuestrado con el objeto de tener certeza sobre su veracidad.
