Pero a la Pulga, todavía con la inocencia de la niñez cuando de jugar al fútbol se trata, no quiere ser campeón del mundo para conformar la consideración general del resto.
"Me gustaría intentar ser campeón del mundo, no para que cambie la manera en que me vean, no para ser un grande. Simplemente para intentar conseguir el objetivo con la selección y así poder sumar la Copa del Mundo a mi historial de títulos", reveló en declaraciones a una cadena deportiva de TV de los Estados Unidos.
Messi, quien admitió ser profundamente autocrítico, se describió como "una persona normal que vive como cualquier ser humano", con la salvedad de que "lo único que me importa es jugar al fútbol. No me importa ser el mejor y cuando no me divierta más jugar al fútbol, lo dejaré de hacer".
El crack argentino, con experiencia en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, asumió una evolución desde aquella experiencia en tierras africanas: "Crecí mucho en lo futbolístico, viví muchas cosas buenas y otras malas. Fui papá, que es un cambio grandísimo. Hoy primero está mi hijo, después está todo lo demás. Me cambió muchísimo".
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