Lisboa, una ciudad que vive de día y de noche
La Baixa Lisboa con su centro comercial y su dinámico ritmo de vida, La Praça do Comércio y La Plaça de D. Pedro IV son algunos de los lugares que el turista puede conocer durante las horas de sol. Por la noche, la metrópolis presenta otra faceta, vinculada a la vida gastronómica y la fiesta.
Lisboa es la capital y la ciudad más grande de Portugal, es además capital del distrito de Lisboa y de la región que lleva el mismo nombre. En la actualidad cuenta con cerca de 600.000 habitantes y se encuentra dividida administrativamente en 53 barrios llamados Freguesias.
El centro de la ciudad se asienta sobre siete colinas que delimitan su expansión y hacen de ella una ciudad llena de cuestas y desniveles por lo que dispone de tres funiculares y un elevador para acceder a las zonas más comprometidas.
Toda la banda sur de la ciudad está limitada por el estuario y la desembocadura del Tajo y parte del área metropolitana se encuentra en la orilla opuesta del río, conectando el barrio de Belém con Almada mediante el puente del 25 de Abril y facilitando la salida hacia el nordeste y a la autopista que cruza el país hasta España, mediante el puente Vasco da Gama.
En esta capital hay múltiples lugares para visitar por el turista, como por ejemplo La Baixa Lisboa que fue construida sobre las ruinas de la antigua ciudad, destruida en el terremoto de 1755 y debe su replanteamiento de calles en cuadrícula y edificios de tres pisos al Marqués de Pombal.
Sus edificios mantienen unas dimensiones constantes formando manzanas de igual tamaño que permiten el trazado de amplias avenidas peatonales rodeadas de bellas y llamativas fachadas alicatadas de azulejos con vivos colores. .
La Baixa Lisboa es el corazón de la ciudad y el mayor distrito comercial, donde se pueden encontrar tiendas, teatros, cines y restaurantes además de concentrar la mayoría de monumentos de la ciudad.
Toda metrópolis cuenta con una plaza central, ideal para que conozca el turista. La Praça do Comércio fue construida sobre el terreno donde se encontraba el Palacio Real antes del terremoto de 1755. En el extremo sur, a orillas del Tajo, se pueden ver los escalones de mármol que usaban las visitas ilustres para desembarcar en Lisboa mientras que en el extremo opuesto se puede observar el Arco Triunfal da Rua Augusta, que es la entrada a la Baixa.
Los nuevos edificios, de color dorado, de mezclas de estilo neoclásico y barroco, con arcadas rodeando la plaza están ocupados actualmente por ministerios, y  en el centro se erige la estatua ecuestre de D. José I. Arco Triunfal da Rua Augusta.
La arquitectura de Lisboa sorprende. La Plaça de D. Pedro IV, más conocida como Rossio, su antiguo nombre, ha celebrado casi cualquier tipo de eventos a lo largo de su historia.
El piso de la plaza está constituido por miles de piedras blancas y negras que forman un mosaico de bonitos dibujos ondulados. Este mosaico sirvió de inspiración para el particular adoquinado de todas las calles de Baixa, hecho con cantos lisos de color blanco con forma de rombo. En el centro de la plaza se encuentra la estatua de D. Pedro IV, primer emperador de Brasil, rodeado de cuatro mujeres que alegorizan la justicia, sabiduría, fuerza y moderación.
De entre los edificios que la rodean de estilo neoclásico pombalino, destaca el teatro D.Maria II construida en la década de los 40 por el arquitecto italiano Fortunato. Además, en el margen noreste de la plaza se abre la calle de Dom Antao de Almada donde se encuentra la bonita fachada de la iglesia de Sao Domingos.
La misma fue construida en el siglo XIII siguiendo un robusto diseño románico, pero durante el terremoto de 1755 se vino abajo tras lo que tuvo que ser reconstruida, cambiando radicalmente su aspecto para seguir las actuales líneas barrocas que se pueden observar en su fachada.
Sin embargo, en Lisboa no es toda plaza y arquitectura. La capital portuguesa es una de las ciudades europeas con más vida nocturna, allí se puede disfrutar de muchos ambientes diferentes siendo apta para todos los públicos: restaurantes al aire libre, pequeños bares de barrio, discotecas de moda, zonas de copas, tascas y un sinfín de locales dispuestos a saciar las horas de diversión de quienes les gusta trasnochar.
Además, La gastronomía lisboeta está altamente influenciada por su proximidad al mar; los Peixes y el marisco son parte de la tradición de la cocina portuguesa. Mientras que la cultura es muy amplia, ya que la ciudad es considerada uno de los centros neurálgicos culturales de Europa gracias a las fuertes influencias recibida en su historia.
La ciudad es hoy en día poseedora de multitud de instalaciones culturales como pabellones de exposiciones, teatros, cines, museos, equipamientos deportivos, que han ido creciendo por doquier tras las recientes celebraciones de eventos que han tenido lugar en Lisboa como la Exposición Universal del 98, Euro 2004, Gymnaestrada, el MTV Europe Music Awards o el Rally Dakar entre otros.