Lo estafaron con un falso préstamo y la Justicia suspendió los cobros

Una maniobra de ingeniería social iniciada con una publicación en Marketplace terminó con un hombre endeudado por más de $3 millones. El Juzgado de El Bolsón ordenó suspender provisoriamente las cuotas, intereses y penalidades mientras se resuelve el reclamo.

Todo comenzó con un intento de venta por Internet y una comunicación que terminó convirtiéndose en una estafa. La pareja de un hombre de El Bolsón publicó un producto en Marketplace y, a partir de ese intercambio, los delincuentes lo involucraron en una supuesta operación bancaria irregular. El engaño derivó en la toma de dos préstamos por un total de $3.142.000 y transferencias de dinero realizadas bajo sus instrucciones.

Ante el reclamo de la víctima, la Justicia de El Bolsón dispuso una medida cautelar para frenar el avance de los cobros mientras se analiza la validez de las operaciones y la eventual responsabilidad de las entidades involucradas.

La resolución fue dictada el 10 de septiembre por el Juzgado de Familia, Civil, Comercial, Minería y Sucesiones N.º 11, a cargo de la jueza Paola Bernardini. Se trata de una decisión provisoria, por lo que todavía no existe una sentencia definitiva sobre el fondo del caso.

EL ENGAÑO QUE TERMINO EN DOS PRESTAMOS

Según relató el hombre en su demanda, todo se inició cuando su pareja tomó contacto con los estafadores a través de una publicación en Marketplace. Durante la comunicación, le hicieron creer que se había producido un error con un supuesto préstamo y que era necesario colaborar para solucionarlo.

La maniobra continuó con la intervención de una persona que se presentó como empleada de una entidad bancaria. De acuerdo con la denuncia, los convenció de que debían actuar rápidamente y les generó temor mediante amenazas vinculadas con el bloqueo de cuentas, posibles denuncias por defraudación y embargos que afectarían su patrimonio.

Bajo esa presión, el hombre tomó dos créditos en distintas entidades bancarias: uno por $1.500.000 y otro por $1.642.000. Luego realizó las transferencias indicadas por quienes lo habían contactado.

La víctima sostuvo que fue engañada mediante una modalidad conocida como ingeniería social, en la que los delincuentes utilizan información verídica y manipulan a las personas para que ellas mismas ejecuten operaciones que terminan perjudicándolas.

MOVIMIENTOS FUERA DE SU CONDUCTA HABITUAL

En el análisis inicial, la jueza consideró que los movimientos financieros cuestionados involucraban montos elevados y se habían concretado en un período muy breve, apartándose del comportamiento financiero habitual del demandante.

Esos elementos fueron considerados suficientes para dictar la medida cautelar y evitar que el perjuicio económico denunciado continuara agravándose mientras avanza el proceso judicial.

La resolución ordenó suspender el cobro de las cuotas de ambos préstamos, incluidos los intereses, cargos y penalidades que pudieran generarse. También estableció que las entidades involucradas se abstengan de iniciar gestiones de cobro judicial o extrajudicial mientras la medida permanezca vigente.

El juzgado entendió que la continuidad de los reclamos de pago podía profundizar el daño patrimonial y generar consecuencias posteriormente difíciles de reparar.

La suspensión se mantendrá hasta que se dicte una sentencia definitiva o el tribunal disponga lo contrario. El expediente deberá avanzar ahora sobre la cuestión central: esclarecer qué ocurrió con las operaciones realizadas durante la estafa y determinar si corresponde atribuir responsabilidad a las entidades involucradas.