Esta madrugada, en pleno centro de la ciudad, dos episodios violentos se produjeron alrededor de un vehículo que se encontraba estacionado. Alrededor de las 06:20 horas un Chevrolet Corsa que transita por la calle San Martín al 500 impactó de atrás al Chevrolet Meriva. El fuerte choque logró mover el vehículo pero los daños sobre el guardabarro trasero fueron menores. Tras el choque el conductor del Corsa aprovechando la soledad de la calle se tomó unos minutos y se retiró del lugar.
A los veinte minutos siguientes, la pareja propietaria del vehículo estacionado detrás de la Meriva se encuentra con su vehículo que también chocado y en cuestión de segundos, el hombre ofuscado a golpes de puño rompe vidrios, espejos retrovisores. Con patadas realiza abolladuras todo sobre el lateral derecho del auto, quizás para evitar ser captado por las cámaras.
Julian Podestá, es el propietario del auto siniestrado y se encontró con su vehículo destrozado alrededor de las nueve de la mañana. Es la primera vez que le pasa algo así a pesar de que por su trabajo estaciona en los alrededores hace más de 30 años. Tuvo la suerte de poder ver lo que pasó con su auto por el registro de cámaras de seguridad. “Si no fuera por las cámaras me encuentro con el auto así y no entiendo nada, pero lo que paso es terrible por la violencia con la que actuó este hombre”. Según pudo corroborar Julián los daños ocasionados por el primer choque fueron minúsculos, fue la saña del ataque de ira lo que generó mayores daños.
“Yo lo que espero es que este tipo vea los videos y piense en lo que hizo, no se tomó ni el tiempo de pensar que ese choque no era posible por la posición del vehículo, que éramos víctimas los dos y no tomó nota ni del teléfono que está pegado en mi auto, de última me llamaba, pero actuó de manera irracional con total violencia”.
La patente del atacante no se alcanza a observar, y los daños del vehículo no pueden ser reparados con una denuncia, ni con un pedido de disculpas, pero el damnificado requería que la historia se supiera y ante una situación similar se retomen los canales de diálogo y de denuncia formal si es necesario, en lugar de la violencia.
