Los 200 metros más violentos  de la calle San Martín

En los últimos años se produjeron homicidios, ataques y otras agresiones que tuvieron como epicentros boliches de la calle San Martín, entre Pellegrini y Moreno, del lado impar.

Joven trabajador petrolero y padre de dos niñas, Pablo Romero (26 años) apareció gravemente golpeado en San Martín al 200 el domingo 19 de febrero de 2017. Fue internado en terapia intensiva del Hospital Regional como N.N. hasta que unos días después se pudo establecer su identidad.

De acuerdo a la evaluación médica, recibió más de un golpe en la cabeza, lo que le provocó traumatismos craneales y estuvo en coma inducido al borde de la muerte.

Los fiscales Juan Carlos Caperochipi y Martín Cárcamo –quien tenía asignado el caso- inspeccionaron la cuadra San Martín, entre Moreno y 9 de Julio. Allí encontraron restos de manchas de sangre que serían del joven golpeado en la cabeza.

Además recolectaron las imágenes de seguridad de distintos comercios del lugar para conducir la investigación hacia los agresores y tramitaron la obtención de las grabaciones de las cámaras de seguridad del Banco Santa Cruz.

Las sospechas recayeron desde un comienzo en el personal policial de la Seccional Primera que efectuaba adicionales en un boliche del lugar y también sobre personal de seguridad privada de un local al que Pablo quiso ingresar esa noche.

La policía sostuvo en un primer momento que Pablo "se cayó sólo" y se lesionó, aunque esa versión resultaba poco creíble para los familiares del mecánico petrolero.

BRIAN GOMEZ, UN CASO EMBLEMATICO

Brian Gómez fue golpeado el 15 de septiembre 2018 en San Martín al 300 -a la salida del Draw Pool Pub- y falleció ocho días después. Tenía 23 años y el pedido de justicia de familiares y allegados jamás cesó.

El principal sospechoso para la fiscal Cecilia Codina era Luis Hernández, suboficial de la Seccional Primera de Policía que realizaba servicio adicional de seguridad en ese boliche y que habría sido quien lo golpeó con una tonfa en la cabeza.

La investigación culminó el 15 de noviembre de 2019 cuando se presentó la acusación en contra del policía, bajo la carátula provisoria de “homicidio agravado por la comisión por parte de personal policial en abuso de sus funciones” con una pretensión punitiva de prisión perpetua. La querella adhirió a esta calificación.

Recién en agosto de 2020 se decidió elevar la causa a juicio, bajo la calificación jurídica de homicidio simple por dolo eventual, más una subsidiaria de homicidio preterintencional.

EL “MAGA” DEL HORROR

El domingo 18 de mayo de 2014, Angel Domínguez (53 años) fue arrollado por una camioneta de la Secretaría de Seguridad del municipio. El caso fue caratulado en la justicia como “homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de un vehículo” e imputó al conductor, Juvenal Velázquez, más conocido por el mote de “La Maga”, tal vez por aquel personaje de Rayuela.

De acuerdo a la reconstrucción del trágico episodio ocurrido en San Martín y 9 de Julio, el rodado se detuvo ante la pelea callejera que protagonizaban Domínguez y su exyerno Juan Carlos Espinoza a la salida de un boliche de San Martín al 200.

Cuando Domínguez cayó tendido sobre la calle a raíz de un golpe, fue atropellado por la camioneta municipal, falleciendo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio traumático producto de las graves lesiones sufridas.

Ana Ramírez, la viuda de Domínguez, advirtió que el cuerpo tenía huellas de neumáticos cuando lo vestía para velarlo y fue quien desmintió la primera versión, acerca de que había muerto durante la pelea.

Tras comprobarse que había sido atropellado y que estaba involucrado un vehículo municipal, la fiscal Cecilia Codina calificó el caso como “homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de un vehículo”, con el chofer Velázquez como imputado.

Durante el juicio realizado en 2015, Velázquez fue condenado a tres años de prisión en suspenso y a seis de inhabilitación para conducir, por lo que aún le quedarían dos meses para estar en condiciones de subirse del lado izquierdo delantero de algún vehículo.

DESQUITARSE CON LA POLICIA

El cabo Ernesto Barriga efectuaba tareas de seguridad en el boliche bailable “Diversión Disco”, de San Martín al 200, cuando en abril de 2013 sufrió la fractura de su tabique nasal al ser agredido cuando retiraban del local a una persona que habría protagonizado desórdenes.

El incidente se produjo a las 5:30 y dos jóvenes resultaron detenidos por la agresión. El ataque se produjo cuando retiraban a una persona del local y aparecieron dos jóvenes ajenos a la situación, uno de los cuales arrojó un trozo de baldosa que impactó en el rostro del suboficial.

El cabo Barriga fue hospitalizado y estuvo 20 días sin poder trabajar, mientras un joven de 21 años, identificado por fuentes oficiales como Franco Barletta, al igual que un adolescente de 17 años, quedaron a disposición de la Justicia bajo los cargos de lesiones graves, atentado y resistencia a la autoridad.

El domingo 10 de junio de 2012 un grupo de revoltosos que fue expulsado de La Tangoteca (boliche que también funcionaba en San Martín al 200) decidió cobrarse venganza con quien les negó el acceso: el cabo Víctor Berra. Lo golpearon en la cabeza con un trozo de mampostería y ello motivó su internación en una clínica privada.

Su compañera corrió a los revoltosos, quienes escaparon, pero logró observar que se subieron a un Fiat Palio negro con vidrios polarizados.

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