Los acusados de torturar y matar a un adolescente seguirán presos hasta la audiencia preliminar

La prisión preventiva que vienen cumpliendo Angel, Sebastián, Kevin y Marcelo Ibáñez, acusados por el homicidio de Alan Nahuelmilla, el chico que fue secuestrado y torturado para que confesara dónde estaba un televisor que había sido robado, fue revisada ayer y confirmada hasta la realización de la audiencia preliminar al juicio. Así lo solicitó la Fiscalía y el juez natural de la causa hizo lugar tras rechazar la morigeración que la defensa pidió para el primero de los nombrados.

La audiencia de revisión de la prisión preventiva que vienen cumpliendo los hermanos Ángel Eduardo, Iván Sebastián, Kevin Edgardo y Marcelo Fabián Ibáñez –acusados por la privación ilegítima de la libertad seguida de la muerte de Alan Nahuelmilla-, se llevó a cabo ayer en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y fue presidida por el juez natural de la causa, Alejandro Soñis. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la funcionaria, Inés Bartels, mientras que la defensa de los imputados la ejerció el abogado particular, Mauro Fontéñez.

La causa ya cuenta con acusación pública en tiempo y forma, mientras que para los cuatro imputados el delito quedó calificado como privación ilegítima de la libertad, agravada por haber sido cometida contra un menor de edad con resultado de homicidio.

A todo esto, en la revisión que se efectuó el 17 de octubre, el juez ordenó el mantenimiento de la medida de prisión preventiva por el término de dos meses o hasta la realización de la audiencia preliminar en la que se resolverá la elevación a juicio de la causa, lo que ocurriese primero. La audiencia preliminar todavía no se concretó y en consecuencia la Fiscalía solicitó la realización de la revisión para pedir el mantenimiento de la medida de prisión, algo que finalmente se llevó a cabo ayer.

El defensor destacó que su asistido Angel Eduardo Ibáñez cuenta con una rueda de personas que arrojó resultados negativos y valiéndose de ello pidió que se morigerara su situación. Propuso a las partes que la medida de coerción se modifique con la permanencia continua en el domicilio.

A su turno la parte acusadora se opuso al planteo y afirmó que con la acusación pública presentada existen más certezas sobre su actuación en el delito y que no se han modificado los peligros procesales que oportunamente fundaron el dictado de prisión preventiva, como el riesgo de fuga.

Además, resaltó que se trató de un caso de mucha gravedad e insistió con el mantenimiento de la medida de prisión en un recinto carcelario.

Tras escuchar a las partes el juez se inclinó por la postura fiscal, la cual compartió y resolvió en consecuencia, confirmándose así la prisión preventiva hasta la realización de la audiencia preliminar.

SECUESTRO Y MUERTE

Según la acusación, el secuestro de Alan Nahuelmilla se inició el 14 de abril, alrededor de las 23, cuando la víctima y un amigo circulaban por la calle Los Duraznos, en zona de quintas del barrio Máximo Abásolo y fueron emboscados por los cuatro imputados quienes estaban armados.

De acuerdo al relato de la Fiscalía, los hermanos Ibáñez maniataron a los jóvenes y los trasladaron hasta la vivienda de uno de los imputados. Una vez en el lugar los sometieron a diversos tipos de castigos físicos, golpeándolos con puñetazos, patadas y golpes en la cabeza con una pala y con la cacha de armas de fuego. Además le cortaron las orejas a uno de ellos con un alicate. Asimismo, los desnudaron y les arrojaron agua fría, disparaban al aire y amenazaban con matarlos, reclamándoles que les dijeran dónde estaba el televisor que le había sido robado a uno de ellos. El calvario se extendió por cuatro horas, mientras grababan la agresión con un teléfono.

Ya en la madrugada del 15 de abril, añade la acusación de la Fiscalía, los imputados se retiraron del lugar junto a una de las víctimas. Se trataba de Nahuelmilla. Lo arrastraron con una camioneta hasta el domicilio de uno de sus tíos donde los abandonaron.

Al regresar al lugar los imputados que aún mantenían retenida a la otra víctima continuaron con los golpes, hasta que alrededor de las 8 la liberaron después de haber amenazado al joven para que no denunciara lo sucedido.

Así, el sobreviviente logró llegar hasta su domicilio para luego ser trasladado al Hospital Regional con heridas de carácter grave. Mientras, familiares de Nahuelmilla lo trasladaron hacia el Hospital Regional donde luego de unas horas falleció por “traumatismo grave de cráneo por hemorragia intracerebral a causa de los golpes recibidos”.

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