“Los Alerces” podría convertirse en Patrimonio de la Humanidad
Funcionarios trabajaron en el proceso desde la postulación iniciada por el intendente Rafael Williams en el año 2011 y actualmente se elabora una serie de documentos tendientes a ser presentados ante la UNESCO. Además de su belleza, el alerce posibilita a los científicos conocer aspectos climáticos y geológicos. Parte de la historia del mundo está escrita en su corteza.

El Parque Nacional Los Alerces se encuentra a 50 kilómetros de Esquel y limita al Oeste con la Cordillera de los Andes. Ocupa una superficie total de 263.000 hectáreas que lo ubican cuarto en tamaño entre los parques nacionales. Su cercanía a la cordillera permite el desarrollo de un tupido bosque Andino Patagónico y en la zona de mayores precipitaciones crece una selva valdiviana donde se destaca el Alerce o Lahuan, que le da su nombre. Este árbol milenario, es de crecimiento lento y sus ejemplares pueden vivir entre 3000 y 4000 años de edad y medir hasta 60 metros de altura.

La belleza de este verdadero paraíso chubutense lo llevó a ser puesto en consideración para el título de Patrimonio de la Humanidad. Funcionarios trabajan en el proceso desde la postulación iniciada por el intendente Rafael Williams en el año 2011 ante el Ministerio de Turismo de la Nación, que en el año 2012 fue aprobada por el Comité Nacional.

Actualmente, funcionarios provinciales y nacionales elaboran un documento, donde se deben incluir puntos solicitados por el reglamento de la UNESCO. El material incluye la identificación del Parque Nacional Los Alerces, la descripción, la justificación de la propuesta, el estado de conservación del espacio, la protección, gestión y supervisión del lugar. Además de la reactualización del Plan de Gestión del Parque Los Alerces, donde se deben identificar valores, potencialidades y problemas; ante los que deben trazarse un plan de trabajo que establezca tareas interinstitucionales en un plazo de 6 años.

El documento final debe estar dispuesto para su presentación en septiembre de 2015, donde se dará un paso más hacia la postulación, que formalmente se presentará tal lo establecido por UNESCO en Febrero de 2016.

En el marco de la UNESCO se consideran el valor universal del bien, en este caso el Parque Nacional Los Alerces, la forma de protección y el consenso de la comunidad para la postulación.

Cabe destacar que la determinación de Patrimonio Mundial excede una cuestión conceptual, dado que estos espacios están integrados por bienes o sitios que poseen un valor universal excepcional, es decir, que tienen una importancia cultural o natural extraordinaria, que trascienden fronteras y tienen un significado especial dentro de la historia de la humanidad.

VALOR CIENTIFICO-HISTORICO EN CADA UNA DE SUS RAMAS

Bajo estos preceptos es importante destacar que esta área protegida fue creada en 1937, para salvaguardar el entorno. Alrededor de 20 mil hectáreas de allí corresponden a bosques de alerces. Esta especie de árbol sólo crece un centímetro cada quince años y sin embargo, llegan a superar los cincuenta metros de altura y a vivir más de 4000 años. Por algo se los llama “libros abiertos”, ya que sus grandísimas vetas posibilitan a los científicos leer los cambios climáticos y geológicos que se han producido durante los últimos miles de años.

Según Parques Nacionales, el alerzal cumple con los requisitos para ser Patrimonio de la Humanidad, “ya que a la belleza natural del lugar se le suma la característica de ser especies longevas que resulta necesario conservar y ejemplo singular de procesos ecológicos de evolución de una comunidad de plantas milenarias”.

Es más, gracias al alerce, el científico chileno Antonio Lara fue capaz de reconstruir cómo ha sido el clima durante los últimos 3620 años en esta parte del continente.

Lo que sucede es que, debido a su longevidad, el alerce es considerado vital para comprender procesos como los cambios climáticos e incluso el calentamiento global que afecta al planeta, y recién hoy ha comenzado a formar parte de las políticas públicas de los Estados Nación y de las miles de asociaciones ecologistas distribuidas por todo el mundo.

Ha sido tan importante esta investigación, que el trabajo del científico fue publicado por la revista “Science” donde se hace referencia al alerce como un libro abierto, y que –según el experto- “la historia ambiental de este planeta está escrita en todos sus anillos. Es como un rompecabezas que se construye a partir de árboles vivos y muertos”.