Los antecedentes del escuadrón de Gendarmería en Bariloche

El gobierno nacional eligió el Escuadrón N° 34 de Gendarmería Nacional de San Carlos de Bariloche como uno de los seis puntos piloto para poner en marcha el "servicio cívico voluntario en valores" el próximo 1° de agosto, a dos años exactos de la desaparición forzada de Santiago Maldonado durante la represión a la lof en Resistencia Cushamen.

La desaparición de Santiago Maldonado fue responsabilidad de la misma fuerza de seguridad que ahora capacitará jóvenes de 16 a 20 años de poblaciones vulneradas, es decir la misma franja social y etárea a la que pertenecían Rafael Nahuel, mapuche asesinado en noviembre de 2017 por un miembro del grupo de élite Albatros de Prefectura Nacional; los tres jóvenes asesinados por la policía de Río Negro en junio de 2010 en los barrios de El Alto; los trabajadores desocupados y changarines de la crisis de los supermercados de la Navidad de 2012 en Bariloche.

Desde la experiencia territorial andina es preciso tener presentes un puñado de líneas de análisis:

El proyecto en sí mismo, en la ciudad más poblada de la provincia de Río Negro; la profundidad del papel histórico que cumple el Escuadrón 34 desde principios de los 70 a la fecha; y la reciprocidad con el Estado de Chile en la redefinición de la noción de frontera internacional desde perspectivas de seguridad y defensa que tienen al pueblo mapuche como enemigo interno, y

la franja de la cordillera andina como área estratégica en el conflicto por el control del territorio y los bienes de la naturaleza.

HACIA EL ALTO

La redacción de la resolución de la ministra Patricia Bullrich que crea este servicio es muy poco precisa. Dificulta más la comprensión que lo vaya a ejecutar una fuerza de seguridad cuya práctica pedagógica histórica es la violencia sistemática e ilegal.

En caso de llevarse a cabo, necesitará anexos complementarios que aclaren y precisen su presupuesto y su origen, equipamiento, remuneraciones y eventuales nuevas obras de infraestructura, entre otros aspectos de rigor en la implementación de cualquier política pública.

El carácter de prueba piloto de tres meses no sólo se ajusta al cronograma electoral, sino también a una aparente indefinición de esta nueva línea de fortines de la frontera interna para los “vagos y mal entretenidos”.

¿Qué ofrecerá este servicio a los miles de jóvenes sin ningún lugar digno en la estructura social y económica? En el caso de Bariloche esos jóvenes viven en los barrios junto a la barda del arroyo Ñireco (al oeste), los barrios y asentamientos de El Alto (al sur) y el Virgen Misionera del kilómetro 7 (al oeste).

De lo que se conoce públicamente, ofrecerán talleres de oficios, tal vez con comedor y/o merendero, lo que hacen miles de emprendimientos comunitarios a lo largo y a lo ancho de todo el país con escasa colaboración estatal en el mejor de los casos. Ni siquiera es una beca o subsidio para generaciones enteras que desconocen un empleo formal ni imaginan lo que es trabajar al amparo de la legislación laboral.

La estrategia y alcances de fondo sólo podrán conocerse si se lleva a cabo contra el profundo rechazo de un amplio espectro de organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos. Aún así, el sólo anuncio del proyecto alcanza para constatar algunas estrategias de fondo para la Patagonia en general, y su zona andina en particular.

CONTROL DEL TERRITORIO “DESIERTO”

El despliegue represivo de los últimos dos años reactivó y consolidó el cordón de los Escuadrones 34 y 35, de El Bolsón, y 36, de Esquel, así como el papel protector y encubridor del juzgado federal de primera instancia de Bariloche.

El predio del 34 está a pocas cuadras del centro comercial, rodeado de viviendas, en una zona de transición hacia El Alto. El entorno es muy diferente al de principios de los ’80 cuando se realizó allí un campamento con niños en el marco del Plan de Acción Cívica de Gendarmería Nacional.

En 1979 el general Antonio Bussi firmó el documento Gendarmería Infantil. Fundamentó su creación con el fin de “nuclear a la juventud sujeta a las más diversas influencias; orientarla, aglutinarla y sustraerla de todo factor negativo que pudiera hacer proclives a cualquier tipo de desviación a nuestros jóvenes, adolescentes y niños”.

EL ESCUADRON 34

La primera experiencia se había realizado en 1976 en Formosa y entre mayo y agosto de 1979 se creó el resto de los grupos, llegando a ser más de 30 en total, entre ellos Bariloche, según la investigación de Daniel Lvovich y Laura Graciela Rodríguez.

La Suiza argentina tenía poco más de 50.000 habitantes en 1982, cuando poco después de finalizada la guerra por Malvinas Carlos Echeverría realizó el documental Material humano que circuló muy poco porque era un ejercicio. “Eran unos treinta chicos de entre 8 y 14 años; algunos motivaban a sus hermanitos más pequeños”, declaró el instructor en ese momento, según el pequeño fragmento del documental disponible aquí.

Este campamento se mantuvo por lo menos hasta 1983, recordó Echeverría. El interventor municipal en el período 1977-83 fue el comandante principal de Gendarmería Osmar Héctor Barberis, quien gobernaba de facto la ciudad cuando Juan Marcos Herman, un estudiante universitario y militante peronista, fue secuestrado de su casa familiar entre el 16 y el 17 de julio de 1977.

COMUNION CON CHILE

El 9 de julio pasado, cuando la atención estaba centrada en el larguísimo acto central presidido por Macri, su par de Chile Sebastián Piñera anunció la firma de un decreto que da atribuciones a las Fuerzas Armadas del vecino país para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en las fronteras terrestres. Con el texto definitivo reservado, dijo que la colaboración será en “tareas de vigilancia, de apoyo logístico, de transporte y de tecnología para que, en conjunto con Carabineros, puedan ejercer un mejor control y dar más seguridad a nuestras fronteras”.

Después, el ministro de Relaciones Exteriores, Teodoro Ribera, aseguró que “es una política que estamos adoptando desde la buena vecindad (…) las Fuerzas Armadas dentro de su proceso de obtención de información de aviones vigías y otros que tengan, la van a facilitar a las policías con el fin de ejercer un mayor control militar en los crímenes transnacionales”.

El vínculo de las Fuerzas de Seguridad con los jóvenes es una constante en crisis y reconstitución, con diferentes estrategias. En 2016, funcionarios de las Fuerzas Armadas chilenas reconocieron que no llenaban el cupo de aspirantes con los voluntarios. Por otra parte, el año pasado se conoció un estudio oficial asegurando que aumentaron los egresados de origen mapuche en la Escuela de Formación de Carabineros (Esfocar) de Temuco con un crecimiento sostenido en seis años.

Los responsables de esa institución interpretaron que es producto del “amplio trabajo en terreno” que realiza la oficina de admisión de la zona y que incluye charlas en todos los recintos de educación que llegan hasta 4° medio. “Eso permite un acercamiento con alumnos de la ciudad y de la ruralidad, donde están los jóvenes mapuches. Las Patrullas de Acercamiento a Comunidades Indígenas (PACI) realizan difusión al interior de esas organizaciones territoriales”, según declaraciones en la prensa chilena.

Las compras de armamentos y equipamiento a ambos lados de la cordillera merecen un desarrollo pormenorizado en otro momento, así como las acciones de prácticas en el territorio en relación a intereses y necesidades de la población civil.

Otro aspecto central es la creación de grupos de élite o su perfeccionamiento con fuerzas extranjeras, localizadas en un frente muy definido, que recorre todo Neuquén hasta la altura de Esquel al sur, eje que vertebra la demanda del pueblo mapuche en el wallmapu, territorio ancestral previo a la conformación de los Estados de Chile y la Argentina.

El desempeño de los grupos Alacrán (Gendarmería) y Albatros (Prefectura) podríamos revisarlo en relación a la Agrupación Especial de Montaña del Ejército de Chile conocida en el invierno de 2013 en el volcán Llaima, a escasos kilómetros de Villa Pehuenia (Neuquén), y del más reciente Comando Jungla para la Araucanía, que se formó en Colombia y cuya existencia primero negó el presidente Piñera.

BULLRICH & BULLRICH

“No puede haber independencia sin educación. Esta es la nueva campaña del desierto, pero no con la espada sino con la educación. (Toda la inversión en infraestructura) sin profesionales no sirve de nada porque no estamos poblando este desierto”, afirmó Esteban Bullrich, en setiembre de 2016 en Choele Choel, cuando era ministro de Educación de Macri.

La cruzada la anunció desde la isla en el río Negro cuyo control militar fue clave para avanzar hacia el oeste, al País de las manzanas del toky Valentín Sayhueque. Lo que no previó ese Bullrich es que no sería él quien encabezara esta batalla cultural reclamada públicamente en el «Pronunciamiento de los Comandantes Generales de Gendarmería Nacional frente a los graves ataques contra la Institución y sus familias”, después de los crímenes de Maldonado y Nahuel.

“El Bolsón, Esquel, Bariloche, y otros lugares hoy son epicentro de marchas y escraches perfectamente organizados y sincronizados contra los elementos que ahí prestan servicio –dijeron–. Pareciera que en esos lugares han desaparecido los lazos de confraternidad entre pueblo y uniformados; más de 60 o 70 años dedicados a prestar servicio y colaborar con la comunidad pretenden ser borrados. Pareciera que no quedan vestigios de la labor del Gendarme médico, enfermero, veterinario, maestro, que rescató pobladores aislados ante inclemencias del tiempo, que les llevó alimento o forraje para su ganado, que acudió ante catástrofes, que albergó a gente de la zona ante necesidades y prestó vehículos para evacuar enfermos”.

Fuente: El Cohete a la Luna

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