Los conflictos que llegan por una pesada “herencia”

El personal municipal, las obras que parecen no tener fondos para concluir, los servicios de recolección de residuos y el transporte público de pasajeros provocan que el primer mes del intendente Martín Buzzi haya tenido un movimiento inusual. La actual administración intenta hacer equilibrio para tratar de llegar airosa a marzo cuando prometió definir todos estos temas que por ahora le quitan el sueño. Desvelos provocados por la pesada herencia dejada por la gestión de Raúl Simoncini.

Como a Pedro Navaja, la vida también le da sorpresas a cada instante al intendente Martín Buzzi. Es que cada vez que levanta un papel, estalla una bomba.
El viernes, durante su visita al puerto, recordó que había cumplido apenas un mes en el cargo. «Parece que fue hace un año, ¿no?. Lo que pasa es que en las ciudades normales las cosas vienen de a una, no todas juntas», reflexionó.
Los ejemplos que se pueden citar respecto a la aseveración se acumulan. El acta que firmó el martes 4 de setiembre pasado generó el primer cimbronazo dentro del flamante gobierno comunal. Con este documento bajo el brazo, los gremialistas de los dos sindicatos municipales exigieron que se les abone el 100 por ciento de los salarios básicos que de acuerdo a la escala que abarca desde los 700 a los 2.400 pesos.
Entonces se iniciaron negociaciones con los sindicatos pero finalmente tuvo que convocar a la primera sesión extraordinaria de su gestión para tratar de salvar la situación de la que aseguraron no tener conocimiento antes de asumir.
El personal de planta más los contratados terminaron recibiendo sólo 400 pesos con sus haberes. Con la sangre en el ojo, los gremios prometieron no cejar en la lucha. Pero al menos en este punto, el jefe comunal parece haberle encontrado la vuelta y al final consiguó congelar las discusiones hasta marzo.
En esa oportunidad se incorporarán otros temas al menú, tales como el escalafón del personal que en realidad es un tema que se intenta definir desde tiempos en que la Municipalidad estaba en manos de Marcelo Guinle.
Por esos mismos días, el titular de la Corporación Municipal realizó su primer viaje a Capital Federal para tratar otros temas que su antecesor Raúl Simoncini parece haber dejado en el camino.
A medio iniciar, el estadio del Centenario corre el riesgo de ser un monumento de la obra que no fue. Como responsable del ente Comodoro Deportes, Ricardo Fueyo admitió que trabaja para gestionar la llegada de fondos que permitan continuar con el proyecto que está emplazado cerca del complejo habitacional «Las Torres».
Para esa infraestructura deportiva se tenía pensado destinar 30 millones de pesos desde el Gobierno nacional.
Pero Buzzi también resolvió dejar en pausa otros emprendimientos que el anterior jefe comunal había incentivado con muchas ganas.
El traslado de la Terminal de Omnibus de larga distancia a Kilómetro 4 es una propuesta de la que se prefiere no hablar por el momento.

SERVICIOS
Pero a Buzzi le restaban otros sobresaltos.
Junto con el brindis por el Año Nuevo también concluía -tal como estaba planteada- la relación entre el municipio y dos de las principales prestatarias de servicios.
«Podría ser denunciado por incumplimiento de los deberes de funcionario público», acotó un integrante del equipo de gobierno quien por las dudas aclaró que no serán ellos los que tiren la primera piedra.
Se refería, sin titubeos, a Raúl Simoncini. Como razón se mencionó que el ex jefe comunal había «olvidado» notificar a la empresa Clear 90 días antes de que finalizara la concesión -como establece el contrato- qué iba a suceder con la prestación.
Esto tendría que haberse hecho en setiembre, más o menos en los mismos días en que se estaba firmando el acta con los gremios municipales.
Ahora Buzzi pretende fijar nuevas reglas de juego con la misma firma que maneja la recolección de residuos desde tiempo de Mario Morejón.
El crecimiento de la ciudad, la ejecución de las plantas de tratamiento, los 30 millones de pesos de deuda que tiene la firma por atrasos de los contribuyentes en el pago de la Tasa de Higiene Urbana, otros reclamos administrativos -por un monto que se desconoce-, más los 1,5 millones de pesos con que se subsidia la prestación son algunos de los elementos que está incorporando.
Así y todo en la primera quincena de abril, Buzzi pretende tener firmado -previa licitación abierta- el acuerdo definitivo con la empresa que se hará cargo de la prestación.
Con el transporte público la historia es muy similar aunque es sabida la insistencia con que Jorge Moreno, principal referente de Patagonia Argentina, va al municipio para decir que con un boleto mínimo a 1 peso no le cierran las cuentas.
Desde la misma empresa admiten que movilizan a por lo menos 20 millones de pasajeros por año. Hasta ahora estos datos son más que nada aproximados porque recién se sabrá cuando se instalen las máquinas expendedoras de boletos en las 120 unidades, una claúsula que figuraba en los pliegos licitatorios pero no así en el contrato que se firmó en abril del año pasado.
Según Moreno esto le demandará una inversión extra de alrededor de 2 millones de pesos.
Como pasa con todo el sistema de transporte argentino, la firma recibe 700 mil pesos por mes de la Municipalidad y otro tanto de parte del estado provincial y nacional en calidad de subsidios. También paga un precio diferencial por el combustible.
En este caso la administración Buzzi afirma que antes de tomar cualquier decisión quiere tener los números sobre la mesa. Recién a partir de allí se adoptará una decisión.

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