Los demócratas le arrebataron a Trump el control del Congreso

La oposición logró recuperar el Senado y la Cámara de Representantes. Trump se mostró “dispuesto a aceptar los resultados”.

En unas cruciales elecciones de medio término que marcarán a fuego sus últimos dos años al frente de la Casa Blanca, Donald Trump tuvo una noche de pesadilla en la batalla decisiva por el control del Congreso norteamericano. Los demócratas les arrebataron a los republicanos el control del Senado y de la Cámara de Representantes, un revés de consecuencias imprevisibles para el presidente.

“¡Yo no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, hubiéramos ganado por una victoria aplastante!“, escribió anoche el presidente en su red Truth Social en un intento por despegarse de la derrota. En campaña, sin embargo, había llegado a pedir a sus simpatizantes que fingieran que él aparecía en las boletas, convencido de que eso impulsaría a los candidatos republicanos.

Poco después, en un diálogo con The New York Times, el presidente aseguró que estaba “absolutamente dispuesto a aceptar los resultados” y preparado para “trabajar” con los demócratas. “Probablemente llegaremos a algún acuerdo”, añadió, en una declaración relevante luego de que días atrás dijera que solo aceptaría los resultados en caso que de fueran “elecciones honestas”.

Los demócratas, que llegaron a estos comicios entusiasmados con la posibilidad de una “ola azul” en todo el país que finalmente se concretó, tuvieron victorias en contiendas para el Senado en Texas, Kansas, Iowa, Georgia, Virginia, Nuevo Hampshire, Carolina del Sur, Ohio y Carolina del Norte, y mostraban resultados sorprendentes en otros estados.

La oposición ya se había asegurado anoche por lo menos 52 de los 100 asientos del Senado (se renovaban 35 el martes), mientras se esperaban resultados en definitivos en todos los estados. Se esperaba que esa cifra aumentara con el correr del escrutinio.

Trump, que enfrentó este martes su última gran prueba en las urnas como un plebiscito sobre su gestión, siguió el desarrollo de los resultados junto a sus funcionarios del gabinete y asesores políticos en la Sala Este de la Casa Blanca.

“El ambiente en la Casa Blanca es desafiante. Trump no estaba en la papeleta”, señaló un alto funcionario del gobierno en un mensaje enviado a periodistas acreditados. “Además, la calidad de los candidatos importa. El presidente hizo más por promocionar a muchos de ellos que ellos mismos”, añadió. En las últimas semanas, el mandatario se había puesto al frente de la campaña con decenas de mítines en estados decisivos.

Los comicios generaron una altísima expectativa mundial ante el eventual impacto que un resultado adverso para las filas de Trump podría tener sobre su agenda geopolítica, económica comercial a escala global. Por ejemplo el gobierno de Javier Milei, que siguió de cerca el proceso incluso con funcionarios enviados a Washington, apostaba a un triunfo de quien es su principal aliado internacional.

El nuevo escenario en el Congreso complicará la aprobación de nuevas leyes que quiera impulsar la Casa Blanca, obligará al gobierno a negociar con la oposición y ampliará la capacidad legislativa para investigar muchas de las medidas de administración Trump.

Es lo que en la política norteamericana se conoce como “pato rengo”, un presidente en la recta final de su mandato con su poder político disminuido. Trump, impedido constitucionalmente de ir por un nuevo mandato en 2028, ya había advertido que en ese caso se convertiría “en el señor veto” para bloquear la agenda demócrata en el nuevo Congreso (entrará en funciones el 3 de enero próximo).

Respecto a las carreras electorales, en Carolina del Norte el demócrata Roy Cooper derrotó a Michael Whatley en la contienda por el Senado, lo que marcó una victoria importante de la oposición para arrebatar un escaño después de que el republicano Thom Tillis optara por no buscar la reelección. Fue la primera ganancia neta de las cuatro que necesitaban en su intento de recuperar la Cámara alta.

La segunda llegó en Carolina del Sur, otro de los resultados impactante de la noche. La demócrata Annie Andrews se impuso a Darline Graham -hermana del fallecido senador Lindsey Graham- por cuatro puntos, en un estado que durante este siglo no había elegido a un senador de ese partido.

En Texas, el legislador estatal demócrata James Talarico aventajó por 12 puntos al fiscal general republicano Ken Paxton, en un estado donde no se había elegido a un demócrata para el Senado desde 1988. Fue un triunfo histórico para los demócratas.

Además, la demócrata Gina Hinojosa dio la sorpresa en Texas para convertirse en la primera mujer hispana en ser gobernadora. La legisladora estatal venció a Greg Abbott, fiel aliado del trumpismo, que gobernaba el estado fronterizo con México desde 2015.

En tanto, en Kansas, otro bastión republicano, el demócrata Adam Hamilton se impuso por cinco puntos sobre el senador republicano Roger Marshall. Fue otro resultado impactante. Ese estado estaba bajo dominio rojo en esa cámara desde 1932.

Y el senador demócrata Jon Ossoff obtuvo con facilidad -unos 18 puntos de diferencia- un segundo mandato en Georgia, un estado en el que Trump se había impuesto por más de dos puntos en la contienda presidencial de 2024.

Ossoff, que hizo una agresiva campaña contra las medidas de la gestión del presidente, era el único senador demócrata en ejercicio que defendía su escaño en un estado ganado por el magnate en 2024. Sin embargo, a los republicanos les resultó imposible poner en disputa ese asiento.

En Ohio, otro de los estados que estaban bajo la lupa en la disputa por el control del Senado, el ex legislador demócrata Sherrod Brown superó por tres puntos al senador republicano Jon Husted.

En Iowa, corazón agrícola en el Medio Oeste de Estados Unidos, el demócrata Josh Turek se impuso por cinco puntos sobre la representante republicana Ashley Hinson, una diferencia muy superior a la que anticipaban las encuestas.

En tanto, por la noche ya había proyecciones para un triunfo del demócrata Abdul El-Sayed en Michigan sobre el republicano Mike Rogers, una de las disputas más arduas para el Senado en esta campaña.

Por su parte, el demócrata Troy Jackson derrotó a la republicana Susan Collins en Maine, un estado que esa senadora había representado desde 1997. Se trata de un leñador devenido en político que entró en la carrera para senador hace apenas unos meses, después de la retirada de su predecesor.

En tanto, los republicanos lograron retener por estrecho margen otro de sus bastiones, Florida, con resultados que de todas formas mostraron fuertes avances demócratas.

Allí, la republicana Ashley Moody ganó por leve margen la elección para el escaño en el Senado ante Angie Nixon, quien en junio pasado se había unido a los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), el movimiento que tiene al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, como figura central.

En la carrera por la gobernación, que definió al sucesor de Ron DeSantis, el republicano Byron Donalds se impuso por estrecho margen (50,07 a 48,67%) sobre el demócrata David Jolly, quien en campaña había recibido el respaldo del expresidente Barack Obama. Donalds se convirtió en el primer mandatario afroamericano del estado del sol.

Una de las disputas por un escaño para la Cámara de Representantes fue otro claro ejemplo del retroceso republicano en esta elección. La congresista María Elvira Salazar, aliada de Trump y que en campaña recibió el respaldo de Milei, pelea voto a voto en el Distrito 27 de Florida con el demócrata Elliot Rodríguez.

Con el 95% de los votos escrutados, tiene una ventaja de poco más de mil votos (50,2-49,8%), un margen muy alejado de los más de 20 puntos de diferencia que la legisladora de origen cubano había obtenido en las elecciones de 2024.

En septiembre pasado, Salazar había generado un temblor en la campaña republicana al criticar la política migratoria de Trump, uno de sus emblemas de la campaña, y advertir que muchos latinos se sentían “traicionados” por el presidente.