Historias de viejas travesías a nado por las costas de Comodoro sobran, pero las mismas se fueron perdiendo con el tiempo, o cuando el espíritu amateur de aquellos aventureros fue superado por los intereses particulares de terceros.
El sábado 2 de diciembre fue la excepción, porque cuatro personas del grupo de nadadores en aguas abiertas (sin fines de lucro) “Domadores del Marqués” -Juan Manuel Tetamanti, Eduardo Amado, Fernando Somoza y Andrés “Capitán” Moreno- volvieron a emular a esos intrépidos pioneros al unir las costas de Km 4 con la costanera local, sobre una distancia estipulada en 4700 metros y casi dos horas de duración.
Para Moreno, fue la primera experiencia en aguas abiertas “me enteré una semana antes. Y por invitación de Juan Manuel (Tetamanti) me sumé al grupo. En principio manejábamos un recorrido de 4 mil metros. Y yo solo había nadado hasta 3 mil metros pero en pileta. Igual consideraba que estaba dentro de mis posibilidades, y sumado al buen clima y la temperatura del agua. Igual es un desafío mental más que físico”, recalcó.
Moreno. La ansiedad fue ganando al tiempo, y con los trajes de neopreno, lo primero fue comprobar la temperatura del agua, que con las primeras filtraciones por los extremos del traje dejó sin dudas a los deportistas.
En términos generales, los participantes se fueron reagrupando cada cien metros para darle el marco de seguridad necesario, dado que esta vez no contaron con embarcaciones de apoyo.
Así, cada nadador lo hizo en compañía de su torpedo, y durante poco más de dos horas sortearon los obstáculos naturales de la costa patagónica.
“Uno siempre agradece el apoyo de las gente que nos esperó en la costanera céntrica, en sí mismo la travesía es un disfrute que solo se opaca por momentos cuando nos tocó nadar en grandes manchas de aceite y olor a podrido”, apuntó el “Capitán”.
Por su lado, Eduardo Morales rescató que desde que se formó el grupo de NAF (Nadadores en Aguas Abiertas) se sigan llevando a cabo travesías que tuvo su punto culmine en el pasado verano cuando cruzaron el Canal del Beagle.
“Nadamos cuando queremos, porque queremos y tenemos ganas. Y son desafíos mucho más importantes y peligrosos que cualquier otro tipo organizado por los sistemas burocráticos, porque los nuestros carecen de cualquier forma de rescate externo y sólo contamos con auto rescate y plan de evacuación propio. Y tanto las limitaciones como el equipo necesario para hacer la travesía tienen la suficiente justificación. No hay nada impuesto por capricho de alguien. Tal vez sea solo eso lo que nos motiva a seguir haciendo estos desafíos solos”, recalcó.
Por último, Juan Manuel Tetamanti apuntó “lo hacemos porque creemos que es algo muy sano para el alma, el espíritu y el cuerpo. Además de valorizar otros aspectos como el compañerismo o la solidaridad. A pesar que a veces asumimos riesgos, porque en esta ocasión no contamos con embarcaciones de apoyo”, concluyó.
