Los íconos y el timing

Yo no estoy demasiado convencido de que una imagen valga más que mil palabras; máxime en estos tiempos en que el valor de la palabra está bastante depreciado. Después de todo una imagen es un retrato inerte, momentáneo, de duración infinitesimal al congelar en el tiempo lo que representa. A lo mejor nos estamos asustando de la foto y lo que realmente espanta es la película.

ESTAMPA
La cuestión es  que se ha demonizado a  una inocente estampa de gobernador y vice gobernador electos restableciendo relaciones con la máxima autoridad de la Nación. Y por mezquinas intencionalidades ligadas a la miseria humana, se le atribuyen a ese simple dato exageradas significaciones esotéricas.
El retrato en cuestión es utilizado para crucificar preferentemente a Buzzi. Sin embargo los archivos ya históricos, en pleno recuento de votos en la Legislatura en el reciente empate provincial, muestran a las huestes del mismísimo Mac Kharty -incluso antes que se sospechara que habría elecciones complementarias- anticipando la conveniencia de volver al modelo nacional.

CAUDAL I
Y en realidad no hay nadie más apropiado que el futuro presidente de la Legislatura, que es quien tendrá que lidiar con una mayoría kirchnerista en las bancas, para vislumbrar el camino de las conveniencias institucionales.
Por lo demás, Mac Karthy es precisamente el dueño de la ponchada de votos valletanos que le dio el triunfo al primer comodorense que llega a gobernador en comicios sin proscripciones. El único bastión en el que el dasnevismo marcó diferencia.

CAUDAL II
Los datos de la realidad -el escrutinio definitivo- también dicen que el triunfo de Eliceche en la categoría gobernador fue bastante amplio en su ciudad (44% a 37%), pese a su flojo candidato a intendente que terminó perdiendo por cien votos. No obstante tuvo un favorable referéndum de sus conciudadanos, particularmente en comparación con el candidato comodorense.

BUZZI
Entretanto a Buzzi podrá achacársele la ingrata mutación que le tocó encarnar por haber sido un candidato tan incondicionalmente dasnevista. Pero el mandato popular que le hizo alcanzar justito los votos para asumir semejante responsabilidad, le obligan a tomar conciencia de la gravedad de su tarea futura, y no deja de ser entonces absolutamente razonable tan impensada y brusca pirueta.
Una postura que si fuéramos condescendientes calificaríamos de pragmatismo, pero que representa en definitiva un simple acto de supervivencia.

EMULO
Sin embargo, ahí está la imagen. Como pecaminoso testimonio entre las turbulentas llamaradas de la política.  Ardorosos ámbitos que definen como traiciones o lealtades a las cuestiones según el punto en el almanaque que se tome para empezar a contar la historia. Engañosas circunstancias que disfrazan de mentiras verdaderas las argumentaciones del  tipo “no me mandan la plata, por eso me paso a la oposición”, con su contracara: “me paso a la oposición, argumento que no me mandan la plata, y de paso respondo a mis aspiraciones”.
Tal como alguna vez lo hizo Kirchner con Menem, con más éxito que su sombrío émulo, Mario Das Neves.

JARDIN
Y los flashes a veces nos impiden ver la realidad. Más allá de la lastimosa figura de pedigüeños volviendo al redil, hay destellos de una que otra certidumbre. No nos dan los caramelos porque no nos portamos bien. O no nos portamos bien porque no nos dan los caramelos. Los fogonazos de la fama no nos permiten determinar qué apareció antes: ¿el huevo o la gallina?
Tal como en aquellas “Desventuras en el país-jardín de infantes” que valientemente publicara en 1979, en plena dictadura, María Elena Walsh.

POSGRADO
Más vale que creamos que casi treinta años de democracia son suficientes para que salgamos del pre escolar de la política. Como decía la Walsh a los dictadores, para terminar con “estos largos años de paternalismo perverso”.
Que lleguemos a tiempos donde la cuestión no sean una imagen más o una palabra menos, sino la cristalización del mandato constitucional de un Sistema Federal de gobierno, donde el que lo conduce le deje más de  sus recursos al que los tiene y le derive responsabilidades. Y que se limite a hacer beneficencia -y una que otra foto con imágenes que representen genuflexión- solamente con los desvalidos.
 
José de Punta Piedras
jdppiedras@gmail.com

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