Los Llantén continuarán detenidos por el crimen del "limpiavidrios"
Los hermanos Gustavo y Axel Llantén continuarán detenidos con prisión preventiva por el crimen de Diego Soto. Así se resolvió ayer tras las audiencias de revisión que se celebraron en la Oficina Judicial. En la primera de ellas el juez natural hizo lugar al arresto domiciliario, pero a pedido de la Fiscalía la medida fue revisada por otros dos jueces que al no coincidir debieron convocar a un tercero. Por mayoría, entonces, se revocó la domiciliaria.
La audiencia de revisión de la prisión preventiva que vienen cumpliendo los hermanos Gustavo (22) y Axel Llantén (20) se llevó a cabo ayer en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y la presidió el juez natural, Miguel Ángel Caviglia. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la fiscal general, Cecilia Codina, mientras que los imputados por el homicidio de Diego Gustavo Soto (29) recibieron el asesoramiento del abogado particular, Guillermo Iglesias.
En ese marco el defensor presentó un informe socio ambiental y solicitó que se morigere la prisión preventiva, proponiéndole al juez que ordene la permanencia continua en el domicilio que fue objeto del mencionado informe.
Por su parte, la fiscal se opuso a la morigeración porque entiende que se mantienen los peligros procesales que motivaron el dictado de la prisión preventiva al inicio de la investigación. Por otro lado, remarcó que resta producir prueba de interés y adelantó que una vez que la tenga presentará la acusación, aun conociendo que el plazo vence en junio.
Tras escuchar a las partes, el juez hizo lugar al planteo de la defensa y otorgó el arresto domiciliario.
De todas formas, y no conforme con el resultado, la fiscal solicitó que se revise la resolución en los términos del artículo 236 y la Oficina Judicial debió designar dos jueces para ello: Gladys Olavarría y Alejandro Soñis.
Los magistrados mencionados tuvieron a su cargo la revisión pero no llegaron a la misma conclusión. Soñis coincidió con la postura del juez natural, mientras que Olavarría lo hizo por la revocatoria de la resolución en crisis. En razón de ese resultado se debió convocar a una tercera juez, Mariel Suárez, quien desempató inclinándose por el mantenimiento de la prisión preventiva de los hermanos Llantén.
SALVAJE CRIMEN
Hay que recordar que el hecho tuvo lugar el 25 de diciembre del año pasado y tuvo como víctima a Diego Soto, un indigente que solía limpiar vidrios de autos en distintos semáforos de la ciudad.
La Fiscalía sostiene que la víctima fue interceptada a las 8:50 de ese domingo por ambos hermanos en la esquina de 13 de Diciembre y Ameghino, frente a la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT). Lo corrieron y buscando resguardarse del ataque, Soto ingresó hasta el fondo del patio de una vivienda de la calle 13 de Diciembre a cuyos propietarios conocía. Sin embargo, los imputados lo siguieron y una vez que lo alcanzaron, ya arrinconado entre las casas y dos vehículos estacionados, lo agredieron con golpes de puño.
Soto recibió cinco puñaladas, una en la pierna derecha y las restantes en el torso. Una de las heridas le afectó la vena aorta y falleció a los pocos minutos. En medio del ataque, el dueño de casa observó a los agresores que ya tenían reducido al limpiavidrios en el piso y les golpeó la ventana, logrando así que estos se fugaran.
A todo esto un oficial de policía que arribaba con su automóvil a su vivienda ubicada en el sector de La Loma observó cuando las tres personas discutían. Minutos después el efectivo -que se convirtió en testigo clave del homicidio- observó a los dos hombres que luego serían detenidos, con remeras de color blanco manchadas de sangre.
Los hermanos Llantén y el oficial se cruzaron en la puerta del edificio donde residen, frente a la escena del crimen. De acuerdo al relato fiscal, uno de ellos le recriminó al policía: "¿vos que haces acá?" y el efectivo le contestó que residía en ese lugar. En ese momento los sospechosos ingresaron al edificio y le cerraron la puerta en la cara.
En ese marco el defensor presentó un informe socio ambiental y solicitó que se morigere la prisión preventiva, proponiéndole al juez que ordene la permanencia continua en el domicilio que fue objeto del mencionado informe.
Por su parte, la fiscal se opuso a la morigeración porque entiende que se mantienen los peligros procesales que motivaron el dictado de la prisión preventiva al inicio de la investigación. Por otro lado, remarcó que resta producir prueba de interés y adelantó que una vez que la tenga presentará la acusación, aun conociendo que el plazo vence en junio.
Tras escuchar a las partes, el juez hizo lugar al planteo de la defensa y otorgó el arresto domiciliario.
De todas formas, y no conforme con el resultado, la fiscal solicitó que se revise la resolución en los términos del artículo 236 y la Oficina Judicial debió designar dos jueces para ello: Gladys Olavarría y Alejandro Soñis.
Los magistrados mencionados tuvieron a su cargo la revisión pero no llegaron a la misma conclusión. Soñis coincidió con la postura del juez natural, mientras que Olavarría lo hizo por la revocatoria de la resolución en crisis. En razón de ese resultado se debió convocar a una tercera juez, Mariel Suárez, quien desempató inclinándose por el mantenimiento de la prisión preventiva de los hermanos Llantén.
SALVAJE CRIMEN
Hay que recordar que el hecho tuvo lugar el 25 de diciembre del año pasado y tuvo como víctima a Diego Soto, un indigente que solía limpiar vidrios de autos en distintos semáforos de la ciudad.
La Fiscalía sostiene que la víctima fue interceptada a las 8:50 de ese domingo por ambos hermanos en la esquina de 13 de Diciembre y Ameghino, frente a la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT). Lo corrieron y buscando resguardarse del ataque, Soto ingresó hasta el fondo del patio de una vivienda de la calle 13 de Diciembre a cuyos propietarios conocía. Sin embargo, los imputados lo siguieron y una vez que lo alcanzaron, ya arrinconado entre las casas y dos vehículos estacionados, lo agredieron con golpes de puño.
Soto recibió cinco puñaladas, una en la pierna derecha y las restantes en el torso. Una de las heridas le afectó la vena aorta y falleció a los pocos minutos. En medio del ataque, el dueño de casa observó a los agresores que ya tenían reducido al limpiavidrios en el piso y les golpeó la ventana, logrando así que estos se fugaran.
A todo esto un oficial de policía que arribaba con su automóvil a su vivienda ubicada en el sector de La Loma observó cuando las tres personas discutían. Minutos después el efectivo -que se convirtió en testigo clave del homicidio- observó a los dos hombres que luego serían detenidos, con remeras de color blanco manchadas de sangre.
Los hermanos Llantén y el oficial se cruzaron en la puerta del edificio donde residen, frente a la escena del crimen. De acuerdo al relato fiscal, uno de ellos le recriminó al policía: "¿vos que haces acá?" y el efectivo le contestó que residía en ese lugar. En ese momento los sospechosos ingresaron al edificio y le cerraron la puerta en la cara.
