Los Naya serán juzgados por "homicidio simple"

Se realizó la audiencia de control de detención a Oscar y su hijo Eduardo Naya en Rawson, por el crimen del adolescente ocurrido en El Sombrerito, como consecuencia de un disparo. El primero fue imputado como autor y el segundo como partícipe necesario. Se modificó la carátula de la causa.

La fiscal Mirta Del Valle Moreno quedará a cargo de la investigación de la muerte de Emmanuel Puebla Pires, de 16 años, en lugar de Graciela Suárez García. Mientras que los imputados Oscar y Eduardo Naya (padre e hijo), quienes se encuentran detenidos desde el sábado, son defendidos por Damián Antonio, informó este lunes la emisora Radio 3 de Trelew.

La novedad en la causa pasa por la modificación en la carátula del hecho, que pasó a ser un "homicidio simple", con Oscar Naya como autor y su hijo Eduardo como partícipe necesario. Según el Código Penal argentino, este delito establece una pena de ocho a 25 años de prisión. 

Los imputados en la muerte del joven el pasado 9 de diciembre cazaban guanacos a unos 10 kilómetros al norte de Playa Unión. Uno de los disparos alcanzó a la víctima que tenía 16 años y que estaba acompañado de amigos. Producto del tiro murió casi en el acto.

Cuando los sospechosos se alejaban del lugar a bordo de una camioneta Ford Ranger, la policía los detuvo y les secuestró un arma larga y un animal que habían cazado.

Al día siguiente padre e hijo fueron informados por la justicia del delito de homicidio culposo –sin intención de matar-- y luego recuperaron la libertad.

Esa decisión provocó el enojo de los familiares de Puebla Pires que los llevó a realizar en los días posteriores distintas marchas por Rawson para exigir la detención de los sospechosos.

Ahora serán juzgados por el homicidio simple del joven.

EL HECHO

Emmanuel Puebla Pires, de 16 años, perdió la vida tras recibir un impacto de bala en la cabeza. Los dos hombres acusados habrían efectuado el disparo mientras cazaban guanacos en la zona.

Desde el inicio de la causa la investigación se orientó a que Oscar y Eduardo Naya, padre e hijo, los principales sospechosos de haber disparado, lo hicieron mientras cazaban guanacos en las inmediaciones sin tener la intención de tamaño hecho de sangre. Sin embargo, desde el entorno familiar no avalan dicha hipótesis.

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