Los niños fueron bomberos voluntarios en una propuesta solidaria del Cuartel Central
En la plaza de la Escuela 83 ayer los bomberos voluntarios del Cuartel Central juntaron golosinas que Papá Noel regalará a los chicos en la víspera de Navidad. En este marco, también abrieron las puertas del mundo que viven, exhibiendo sus equipos, explicando su funcionamiento y permitiendo que los chicos se suban a un auto bomba e incluso se vistieran de bomberos por unos minutos.
La nena se prueba las botas, se pone el camperón y finalmente el casco. Todo le queda gigante, pero está feliz porque se vistió de bombero, esos hombres que cada tanto pasan por las calles de la ciudad con sus sirenas sonando a todo volumen y a alta velocidad para llegar a un siniestro y tratar de ayudar a quien en ese momento lo necesita.
Ayer por la mañana, los bomberos voluntarios del Cuartel Central realizaron una actividad solidaria, abierta a toda la comunidad. Alrededor de las 11, llegaron con el móvil 42 a la plaza de la escuela 83 y se apostaron para recibir las donaciones que el próximo sábado Papá Noel les entregará a los chicos en pequeñas bolsitas de golosinas.
En este marco, también abrieron las puertas de su propio mundo, ese oficio que realizan en forma voluntaria. Así exhibieron equipos, explicaron su funcionamiento y permitieron que los chicos se subieran al coche bomba e incluso se vistieran de bomberos por unos minutos, como fue el caso de la nena de amplia sonrisa.
"Muchas veces ellos nos ven pasar, nos escuchan y si no es por alguna institución escolar que los acerca al Cuartel, o algún papá, no vienen; entonces que nosotros lleguemos a ellos está bueno, se ponen contentos, explicó Daniela Varón, integrante del destacamento. Trajimos la estructural, las mangas, el casco, una tabla pediátrica, un equipo de respiración, una pala, una halligan que es para abrir puertas y un bichero, que es con el que removemos cuando estamos trabajando en el incendio, detalló.
A LA ESPERA DE LA SOLIDARIDAD
Más allá de la visita de los chicos, el objetivo principal de la actividad solidaria era poder juntar golosinas que permitieran superar las 5.000 bolsas de caramelos que Papá Noel entregó el año pasado para Navidad.
Varón admitió que de a poco la gente se iba acercando ya que muchos no estaban enterados de la actividad. Sin embargo, una vez que sabían de qué se trataba iban a comprar golosinas al kiosco de enfrente para poder donarles.
Ahora la esperanza es que durante el transcurso de la semana la gente se acerque al destacamento a donar golosinas y seguir sumando entre todos, con el único de objetivo de regalar una sonrisa. Es el tercer año que hacemos la actividad y queremos superar la cantidad de bolsitas. La gente es muy solidaria porque los comercios no tienen tan buena recepción, pero es un regalo de toda la gente para todos los chicos. Nosotros solo somos los intermediarios; juntamos; armamos y después entregamos, pero en verdad es la gente la que hace el regalo, sentenció Daniela.
