Los padres

Jonathan Gualco es categórico, el primer obstáculo a vencer es el miedo. Y en general, los chicos no vienen con miedo a meterse al agua. A veces, son los adultos lo que le transmiten ello, entonces eso no suma al aprendizaje.

“Nosotros no tenemos mucho contacto con los padres, solo hablamos con ellos en la primera clase. Y somos claritos: si van a quedarse a ver, lo hacen en silencio. Porque muchos papás (y es lógico) al ver una pileta tan grande y profunda les da miedo porque a los hijos les pueda pasar algo. Pero no hay lugar más seguro para aprender a nadar que este, porque con Esteban somos ambos guardavidas recibidos. Además de ello, tenemos dos guardavidas más que velan por la seguridad de todo lo que pasa en la pileta. Entonces les decimos a los papás, que si no pueden vencer su miedo, se retiren o se lleven al nene, porque el miedo a veces viene incorporado y a veces es transmitido por otros”, sentencia.

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