Los policías que arriesgaron sus vidas para salvar las de otros en medio de la catástrofe
Tres fotografías que retratan el momento justo de un rescate en el barrio Moure resumen la tarea desplegada por la Policía de Chubut durante el temporal. El oficial principal Walter Césaro, de la Policía Montada, carga a un niño mientras hace equilibrio en un improvisado puente de madera sobre un zanjón que abrió el lodo. Y la imagen del suboficial Miguel Labalta quitándose su tricota de lana para abrigar al mismo nene asustado y con frío, ablanda hasta los corazones más duros.
Viernes 31 de marzo al mediodía. La lluvia no cesa en Comodoro Rivadavia. Desde hace dos días el cielo se cae a pedazos y un grupo de policías protagoniza un rescate donde ponen en riesgo sus vidas para salvar la de un niño, como quedó reflejado en tres imágenes tomadas por los fotógrafos independientes: David Muñoz y Claudio Tula.
Una de esas imágenes es la del oficial principal Walter Césaro, de la Policía Montada, que carga en andas a un niño de la comunidad boliviana. Lo sostiene con su brazo izquierdo y con el derecho equilibra su cuerpo para no caer en medio del embravecido desagüe que desborda un zanjón formado por el lodo en el barrio Moure.
El niño sólo tiene puestos una remerita, un pantaloncito y está descalzo. Además de temblar de frío está asustado. Su casa acaba de ser arrastrada por el agua en la extensión de la calle Ricardo Torá.
Césaro lo carga y sale. Busca rápido sortear las tablas endebles del puente improvisado que montaron para sacar a los niños y ancianos. Césaro hace una "s" sobre las tablas, no se detiene, concentra todas sus fuerzas para no caer. El niño confundido y en silencio se aferra el cuello del policía. El oficial cruza el abismo y pone a salvo al pequeño.
Por su cabeza pasaron muchas cosas. Cuando vio a ese pequeño pensó en su hijo, le confiesa a El Patagónico al recordar ese momento.
Tras cruzar sobre el puente el niño rompe el silencio y le dice el policía que tiene frío. Y rápidamente llega otro gesto que hace grande a la Policía del Chubut. Sin pensarlo, el suboficial Miguel Labalta se saca su tricota azul de lana y se la coloca al pequeño. Así se quedará durante la media hora que dura el rescate, en remera. En mangas cortas hace largos sus brazos, ya que al extender todo lo que tiene, abriga un corazón.
Cuando a Labalta sus compañeros lo felicitan por su acción, el modesto policía solo dice que hizo lo que cualquiera habría hecho. Revela que lo movilizó mucho haber visto las casas destrozadas, desesperación y a ese niño descalzo habiéndolo perdido todo. La imagen es elocuente.
Intenso, desinteresado, a destajo y arriesgado, así fue el trabajo que durante varias horas y por varios días la Policía del Chubut realizó en todos los sectores anegados de Comodoro Rivadavia. Rescatando familias enteras y hasta trasladando embarazadas con trabajo de parto al Hospital Regional, o llevando profesionales de la salud desde sus casas a los barrios. La lucha contra la inseguridad fue dejada de lado por unas horas, para ayudar a los que más necesitaban. El traje de policía se cambió por el de rescatista. El objetivo siempre fue el mismo: brindarse a la comunidad.
Las imágenes captadas por Muñoz y Tula ablanda hasta el más duro de los corazones. La familia del pequeño fue puesta a salvo y llevada a uno de los centros de evacuados de la zona sur. Como otros miles de ciudadanos se quedaron sin nada, luego de haber construido su casa a la vera del zanjón. Un desagüe que se abrió y se comió todo con una veloz voracidad.
Césaro anhela volver a ver a aquel niño que salvó. Pero no se puede detener en el trabajo, prepara los caballos para salir en busca de un puestero perdido en Garayalde. Un llamado aborta la operación, el hombre aparece en la estación de servicio con frío y hambre, pero a salvo.

EN EL MOMENTO JUSTO

David Muñoz es fotógrafo y bombero. Recién se recupera de una seria lesión en una de sus piernas, en la que le colocaron doce tornillos por una fractura de tibia y peroné. Desde el miércoles de la semana pasada cumplió su función de voluntario y colaboró en los rescates, pero el viernes sintió la necesidad de documentar con su cámara y mostrar a la comunidad lo que estaba pasando. Lo hizo junto a su amigo y también fotógrafo Claudio Alejandro Tula.
Primero tomaron un par de fotos en el San Cayetano en donde encontraron una camioneta tapada de lodo. Eso realmente los impactó. Se dieron cuenta de la dimensión de lo que estaba pasando. No sabían si algo más superaría aquella foto.
Los dos recorrieron la avenida 10 de noviembre en camioneta hacia la extensión del Moure en el Cordón Forestal y vieron que una familia se ayudaba para cruzar el zanjón. Se bajaron y durante media hora documentaron la tarea. Sin darse cuenta, se metieron entre la gente. Tres imágenes que fueron publicadas en sus redes sociales mostraron así el trabajo que realizó la policía en medio del temporal. La mayoría de ellas fueron compartidas por muchos efectivos policiales aplaudiendo la actitud de sus camaradas.
"Siempre busco mostrar lo que el resto no puede ver, a veces nos lamentamos de lo que nos puede estar pasando, pero hay situaciones peores y por eso hago este tipo de fotografía, para acercarle a la gente lo que ocurre a su distancia", relata Muñoz, quien se dedica a realizar talleres de fotografía de ensayo y documental.
"Estaba todo destrozado, parecía que había habido un terremoto en vez de una lluvia. El agua había comido literalmente las casas. Primero entre ellos se ayudaban, y luego apareció la policía y comenzaron a trabajar a la par", describe Tula sobre el rescate en el Moure.
Tula tomó una de las imágenes que más enorgullece a la institución policial por estos días. Fue cuando Labalta se saca la tricota y se la coloca al niño rescatado por Césaro. "Se queda en remera y así sigue trabajando" comenta. "Nunca tuve la oportunidad de estar en un momento así, yo quería que la gente cuando viese mi foto se diera cuenta de lo que pasaba, de la policía ayudando, y las miradas cruzadas", describe Tula.
"Quería mostrar la buena actitud de la gente, en todos los lugares en donde fuimos, en Laprida, Caleta Córdova, San Cayetano, Juan XXIII, Pueyrredón. Todo el mundo metido hasta la cintura de barro y ayudando" grafica.