Los pozos abandonados: un reclamo con historia en Comodoro Rivadavia
Sólo en el ejido urbano de Comodoro, están identificados 2.842 perforaciones, de acuerdo al Sistema de Información Geográfico de la Secretaría de Energía de la Nación.
La industria petrolera luego de casi 105 años de explotación del subsuelo, ha dejado en la ciudad de Comodoro Rivadavia casi 3.000 pozos abandonados y otros tantos en el resto de la cuenca del Golfo San Jorge. La información está disponible en el Sistema de Información Geográfico de la Secretaría de Energía de la Nación, con la colaboración de la UNPSJB (Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco).
Sólo en el ejido urbano de Comodoro, están identificados 2.842 perforaciones. Más al este hay 160, en la zona de los lagos más de 70 y en la precordillera más de 30. Además, algunos pozos exploratorios en el mar. En zonas ubicadas entre Las Heras y Caleta Olivia, al norte de Santa Cruz, hay también cerca de 3.000 pozos.
La problemática de los pozos abandonados es uno de los reclamos históricos de la ciudad de Comodoro Rivadavia. En el Congreso, la senadora Graciela Di Perna propuso la la creación de un programa para identificar y sellar los pozos abandonados de hidrocarburos y recuperar esas tierras para finalidades comunitarias.
La propuesta de Di Perna solicita la creación de un programa nacional con el objetivo de “identificar, localizar y registrar todos los pozos de hidrocarburos que se encuentren en situación de abandono, gestionando el sellado definitivo de los mismos y garantizando el aprovechamiento integral de las zonas adyacentes a los pozos sellados definitivamente, a los fines de usos de infraestructura social y desarrollo humano”.
Además, el proyecto que elevó la legisladora nacional propone crear un Fondo Nacional para identificación y sellado de pozos abandonados de hidrocarburos, que será el encargado de manejar las partidas presupuestarias para cumplir los cometidos programas.
“Queda un pasivo ambiental importante sin legislar y el Estado debe intervenir a los fines de garantizar las condiciones de habitabilidad, seguridad, salud, protección ambiental y desarrollo urbano y económico; de todas aquellas localidades que padecen la situación de pozos de hidrocarburos abandonados no adecuadamente”, sostiene en sus considerandos.
El impacto directo es el retraso en el saneamiento de los terrenos para su posterior loteo y puesto a disposición de los ciudadanos. La nueva responsable del IPV (Instituto Provincial de la Vivienda), Graciela Galli, consideró: “esta provincia siempre recibe gente y familias, nunca se da abasto con las viviendas”.
En declaraciones a LU4, Galli expresó que los requerimientos de vivienda son más altos en Comodoro Rivadavia. En esta ciudad, la funcionaria provincial ya se había desempeñado dentro del área de Tierras, por lo que tiene un vasto conocimiento en las problemáticas locales. “No es que no hay tierras, el problema es que no tenemos tierras aptas”, añadió.
El ingeniero Rodolfo “Chiru” López aclaró que el radio de seguridad de un pozo petrolero es “un cuadrado de 120 metros de lado”. “Para no exagerar, digamos que un 30% de esos pozos se pueden recuperar rápidamente, y estamos hablando de cientos de manzanas. Hay que ver qué núcleo de pozos juntos se pueden sanear para hacer un plan de viviendas”, indicó a Radio del Mar.
“sería 600 manzanas, para no tirar un número que parezca exagerado. Porque todo a la vez no se puede hacer, y hay pozos que están dispersos. Hay que encarar ese tema con la fuerza de la Municipalidad, la Provincia y la Nación para presionar a las compañías a que pongan en buen estado esos pozos”, manifestó.
Uno de los casos emblemáticos de entorpecimiento del desarrollo urbano por pozos petroleros fue el de la Escuela 169 en 2002. Los directivos alertaron de olor a gas en las galerías y pensaron que era un desperfecto de las cañerías, sin embargo se trataba de una perforación mal sellada.
En ese año, se denunció la existencia de 3.000 pozos abandonados, algunos de ellos se encuentran debajo de la UNPSJB, otro en la CAI (Comisión de Actividades Infantiles) y otro más en la alcaidía policial.
Sólo en el ejido urbano de Comodoro, están identificados 2.842 perforaciones. Más al este hay 160, en la zona de los lagos más de 70 y en la precordillera más de 30. Además, algunos pozos exploratorios en el mar. En zonas ubicadas entre Las Heras y Caleta Olivia, al norte de Santa Cruz, hay también cerca de 3.000 pozos.
La problemática de los pozos abandonados es uno de los reclamos históricos de la ciudad de Comodoro Rivadavia. En el Congreso, la senadora Graciela Di Perna propuso la la creación de un programa para identificar y sellar los pozos abandonados de hidrocarburos y recuperar esas tierras para finalidades comunitarias.
La propuesta de Di Perna solicita la creación de un programa nacional con el objetivo de “identificar, localizar y registrar todos los pozos de hidrocarburos que se encuentren en situación de abandono, gestionando el sellado definitivo de los mismos y garantizando el aprovechamiento integral de las zonas adyacentes a los pozos sellados definitivamente, a los fines de usos de infraestructura social y desarrollo humano”.
Además, el proyecto que elevó la legisladora nacional propone crear un Fondo Nacional para identificación y sellado de pozos abandonados de hidrocarburos, que será el encargado de manejar las partidas presupuestarias para cumplir los cometidos programas.
“Queda un pasivo ambiental importante sin legislar y el Estado debe intervenir a los fines de garantizar las condiciones de habitabilidad, seguridad, salud, protección ambiental y desarrollo urbano y económico; de todas aquellas localidades que padecen la situación de pozos de hidrocarburos abandonados no adecuadamente”, sostiene en sus considerandos.
El impacto directo es el retraso en el saneamiento de los terrenos para su posterior loteo y puesto a disposición de los ciudadanos. La nueva responsable del IPV (Instituto Provincial de la Vivienda), Graciela Galli, consideró: “esta provincia siempre recibe gente y familias, nunca se da abasto con las viviendas”.
En declaraciones a LU4, Galli expresó que los requerimientos de vivienda son más altos en Comodoro Rivadavia. En esta ciudad, la funcionaria provincial ya se había desempeñado dentro del área de Tierras, por lo que tiene un vasto conocimiento en las problemáticas locales. “No es que no hay tierras, el problema es que no tenemos tierras aptas”, añadió.
El ingeniero Rodolfo “Chiru” López aclaró que el radio de seguridad de un pozo petrolero es “un cuadrado de 120 metros de lado”. “Para no exagerar, digamos que un 30% de esos pozos se pueden recuperar rápidamente, y estamos hablando de cientos de manzanas. Hay que ver qué núcleo de pozos juntos se pueden sanear para hacer un plan de viviendas”, indicó a Radio del Mar.
“sería 600 manzanas, para no tirar un número que parezca exagerado. Porque todo a la vez no se puede hacer, y hay pozos que están dispersos. Hay que encarar ese tema con la fuerza de la Municipalidad, la Provincia y la Nación para presionar a las compañías a que pongan en buen estado esos pozos”, manifestó.
Uno de los casos emblemáticos de entorpecimiento del desarrollo urbano por pozos petroleros fue el de la Escuela 169 en 2002. Los directivos alertaron de olor a gas en las galerías y pensaron que era un desperfecto de las cañerías, sin embargo se trataba de una perforación mal sellada.
En ese año, se denunció la existencia de 3.000 pozos abandonados, algunos de ellos se encuentran debajo de la UNPSJB, otro en la CAI (Comisión de Actividades Infantiles) y otro más en la alcaidía policial.
