Los restos fósiles hallados en Fitz Roy podrían pertenecer a un gliptodonte

Luego del hallazgo que sorprendió a toda la región y cuando hasta ayer no se había hecho presente en el lugar ningún paleontólogo, indagaciones realizadas por Diario Patagónico ante expertos neuquinos permitieron inferir que los restos fósiles hallados la mañana del jueves en Fitz Roy no pertenecerían a un dinosaurio, sino a un "escudillo" o "piche" gigante de la familia de los gliptodontes.

Caleta Olivia (Agencia)
Cabe recordar que fueron obreros de una empresa constructora quienes hicieron el descubrimiento de los enormes huesos junto al gimnasio deportivo en construcción, en momentos que excavaban un pozo de casi tres metros para diseñar una cámara séptica funcional a los futuros baños.
La noticia se propagó con gran celeridad por toda la región y los habitantes del pequeño poblado santacruceño comenzaron a soñar con trascender en los medios por el descubrimiento de un dinosaurio de enormes dimensiones y ser una suerte de capital prehistórica en Santa Cruz.
En busca de datos fehacientes que despejara dudas acerca de qué tipo de animal prehistórico se trataría, los vecinos se debatían entre carnívoro y omnívoro.
Hasta la propia Comisión de Fomento que tiene jurisdicción tanto en Fitz Roy como en Jaramillo difundió un breve comunicado de prensa dando cuenta del «hallazgo de restos óseos fosilizados de un posible dinosaurio de gran tamaño».
La misma Comisión de Fomento buscó en primer término la opinión de expertos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) de Comodoro Rivadavia, pero hasta ayer éstos no habían arribado al lugar.
En tanto, los vecinos se valieron de un precario cercado para evitar la profanación del tesoro paleontológico.

"AQUI SE QUEDAN"
Por su parte la comisionada Ana María Urricelqui, quien se encuentra de vacaciones en otra región del país, preanunció una virtual disputa por los huesos antes de que estos tuvieran nombre, edad y tamaño. «Si los encontraron en Fitz Roy, aquí se quedan», afirmaba públicamente ayer por la mañana a un programa informativo de la FM San Jorge de Caleta Olivia. Ni bien se conoció la noticia, este diario fue el primer medio en fotografiar al prehistórico animal y, testigo de la emoción de quienes encontraron al por entonces supuesto dinosaurio, dialogó con varios de los vecinos de esa comunidad que hoy anhela perfilarse como turística.
Resulta llamativo que durante dos días el pozo que devela tamaño descubrimiento no hubiera sido indagado por expertos, paleontólogos o geólogos, y solo permanecieran los propios vecinos turnándose como guardianes de un patrimonio rico e inmenso.

EXPERTO NEUQUINO
En tal sentido, este medio consultó a geólogos y paleontólogos residentes en Neuquén, ciudad que viró su recurso turístico hacia tantos hallazgos de restos fósiles y donde permanece el dinosaurio mas grande del mundo, el «Carolina», en la Villa El Chocón.
Así, ofreciéndoles vía correo electrónico las fotografías de los fósiles de Fitz Roy, expertos como el paleontólogo y geólogo Jorge Orlando Calvo llegaron a la conclusión de que bajo ningún punto de vista es posible que los mismos correspondan a los de un dinosaurio, sino que se trataría de un gliptodonte.
Según estos profesionales la zona geológica de Fitz Roy corresponde a la era cuaternaria, por lo que es relativamente nueva, lo que concuerda con la era en la que enormes piches convivieran con el hombre hace 10 mil años.
Es importante mencionar además que en Buenos Aires existe una gran cantidad de museos que muestran los esqueletos completos de estos mamíferos hallados en zonas como Luján.
Por otra parte, para hablar de restos fósiles de dinosaurio ésta tendría que ser una zona de aproximadamente 65 millones de años como mínimo.

SOBRE EL ANIMAL
Los gliptodontes pertenecían al género de mamíferos desdentados fósiles de gran tamaño, cubiertos por un caparazón óseo, formado por un solo escudo. Vivieron desde fines del terciario hasta principios del cuaternario americano.
Según las primeras estimaciones, el gliptodonte -que se encuentra incrustado en las paredes de la zanja que se abrió en Fitz Roy- mediría alrededor de 3 m de largo y 1,20 de alto, y pesaría cerca de 600 kilogramos.
Estos mamíferos tenían una gran caparazón con forma de media cáscara de huevo formado por muchas plaquitas con formas hexagonales, redondeadas, hecho que también concuerda con los restos que la máquina retroexcavadora rompió en pequeñas partes, por lo que los trabajadores municipales de Fitz Roy debieron guardar cuidadosamente cada pieza en bolsas de consorcio.
Debajo de este caparazón se encerraba el cuerpo del animal con un robusto esqueleto, tenían una cola larga, algunas especies, la remataban con púas, gruesa y compacta.
Hace 10.000 años que no existen más. Eran tan grandes que ahora no tendrían en el ambiente actual la cantidad de pasto que necesitarían para comer.

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