Los seis imputados en el crimen de “Cali” Miguel se negaron a declarar

En el segundo día del juicio oral y público por el homicidio de Lucas “Cali” Miguel, la mujer y los cinco hombres imputados en la causa se negaron a declarar ante el tribunal de la Cámara del Crimen. La mayoría de ellos ya purgaron condenas por otros delitos en Buenos Aires. Hoy los jueces llamarán a otros testigos del hecho.

Caleta Olivia (agencia)
A las 8:30 dio comienzo la jornada con asistencia en la sala de numerosos integrantes de la comunidad zíngara, entre familiares y amigos de “Cali” Miguel, quienes previamente fueron sometidos a una requisa por personal del cuerpo de Infantería policial. 
Antes de llamar a los acusados, el presidente del tribunal, Juan Pablo Olivera, advirtió que de presentarse cualquier inconveniente, como gritos, insultos o cualquier actitud de mal comportamiento, ordenaría el desalojo que considerara oportuno.
Los acusados, quienes llegaron a Caleta Olivia procedentes de Pergamino cuando se produjo el crimen, fueron trasladados desde sus sitios de detención con una fuerte custodia. Antes de ingresar a la sala habían permanecido en los calabozos existentes en el edificio de la Cámara.

GANABA $40.000 POR COSECHA
El primero en sentarse ante los jueces fue Néstor Sosa, de 37 años de edad, quien, al igual que los restantes cinco imputados, se abstuvo de declarar en torno al hecho que se le imputaba, pero sí respondió consultas sobre datos filiatorios y personales requeridos tanto por el presidente del tribunal como por el fiscal Carlos Rearte.
Sosa dijo ser padre  de cuatro hijos y admitió haber cumplido una condena al estar imputado en un caso de “piratas del asfalto” en Buenos Aires. Aunque admitió que estuvo preso tres años por tal circunstancia, negó haber sido partícipe del hecho que se le imputara.  A modo de justificativo, argumentó que el mismo día en que se le endilgó tal delito en el año 2003 en Pergamino (no precisó con exactitud la fecha), también se lo responsabilizó de otro delito en otra ciudad bonaerense, Junín.
Otro dato interesante fue saber que, según sus dichos, trabajó como transportista y ganaba por temporada de cosechas agrarias aproximadamente $40.000.

CON ANTECEDENTES
El segundo en ser llamado fue Marcelo Demetrio, quien fuera atrapado por la policía a pocos minutos de cometido el crimen de “Cali”, el 12 de febrero de 2010.
Al momento de preguntársele si recordaba la fecha de nacimiento, contestó con cierta parquedad: “no me acuerdo”, aunque por la numeración de su DNI se puede estimar que tiene 27 años.
Dijo también que es padre de cinco hijos, que no sabe leer ni escribir porque nunca fue a la escuela  y admitió tener causas anteriores solo por ebriedad. Además informó que ganaba $10.000 por mes por trabajos varios, pero que aún así no le alcanzaba para mantener a sus hijos.
El tercero, Rubén Gómez, padre de dos hijos, relató que se desempeñaba como albañil y ganaba solo $100 por semana, reconociendo además haber cumplido una condena de cinco años por robo calificado en el año 2002.
El cuarto, Daniel Avilés de 27 años de edad, padre de dos hijos, contó que antes nunca tuvo antecedentes judiciales y que sus ingresos mensuales eran de solamente $1.000.
El quinto en sentarse frente a los jueces fue el travesti Angel Enríquez (alias “Sabrina” o “Pamela”) de 37 años de edad, quien mencionó que era el sostén de una numerosa familia compuesta por su madre, abuela, sobrino y hermanos. Confesó no tener hijos ni antecedentes, haberse desempeñado en la venta de electrodomésticos y ropas, logrando así un ingreso de $5.000 mensuales.
Cabe destacar que cuando se le preguntó con que género quería ser tratado debido a su condición sexual, contestó que prefería el de “mujer”.
A su turno, Yanina Demetrio, de 34 años, a quien se la sindica como responsable de haber organizado el asalto a la casa de “Cali”, les dijo a los jueces que era madre de seis hijos, ama de casa y no haber estado imputada en ningún hecho anterior a este.

NO LOS QUISO MIRAR
Más tarde, a media mañana, el tribunal escuchó el testimonio de la viuda Marcela Aquino, quien en todo momento procuró no mirar a los imputados ni a los abogados defensores de los mismos, cuando éstos le formularon preguntas.
Al relatar el hecho se podía observar que los acusados estaban atentos a sus palabras, pero ninguno de ellos evidenciaba gestos de nerviosismo.
Aquino se mostró apesadumbrada cuando tuvo que relatar todo lo que vivió el día que asesinaron a su marido y contó que conoció a Yanina Demetrio porque ésta le compraba telas a la hermana de “Cali” y que cierto día visitó su casa (la de Aquino) por una fiesta de bautismo. En esa ocasión le llamó la atención que estuviera quince minutos en un baño personal de la familia, porque previamente le dijo que le daba vergüenza utilizar el de un salón donde se reunía la comunidad zíngara amiga de “Cali”.
La viuda contó que en el momento de ser asaltados, les imploró a los tres sujetos que ingresaron a su casa que no le hicieran daño a su familia y que no vio cuando mataron de un balazo a su marido porque a ella la habían llevado a otra habitación junto con un hijo y un empleado de su esposo.
El juicio proseguirá hoy a partir de las 8:30 con la declaración de otros testigos directos e indirectos del brutal crimen, incluyendo a varios policías que intervinieron en los operativos que posibilitaron el arresto de los ahora enjuiciados.

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