Luciana Codesal: "la motivación y la expectativa no se perdió"

La jugadora de Esquel se refirió sobre el regreso a los entrenamientos en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo y los objetivos del seleccionado argentino de balonmano.

“Después de tanto tiempo y de pasar la cuarentena en Esquel lejos del equipo, es una alegría enorme volver a estar de nuevo acá”. Y la alegría que describe en palabras, también se le nota en el rostro a la jugadora del seleccionado argentino de hándbol femenino de poder reencontrarse con sus compañeras, entrenadores en una cancha.

Sucede que luego de los primeros encuentros en septiembre con un grupo reducido de jugadoras y llevando adelante preparaciones físicas al aire libre, en el mes de octubre se habilitó el entrenamiento del seleccionado en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo. Es por eso que Codesal no lo dudó y regresó a Buenos Aires para formar parte del equipo.

ETAPA DE DESARROLLO

Luciana Codesal, arquera del Club Ferro Carril Oeste de Buenos Aires y nacida en la localidad chubutense, dejó de ser un proyecto en el equipo que dirige Eduardo “Dady” Gallardo para ser una realidad. Pero tal vez sea necesario hacer un breve repaso de su desarrollo deportivo. Codesal cuenta que se formó “en la Escuela Municipal de Esquel, empecé a jugar en los seleccionados chubutenses alrededor de los 14-15 años. Ese mismo año, a los 15, tuve la suerte de participar de mi primer seleccionado argentino de inferiores. Ahí arrancó toda esta locura de la Selección, hice toda la tira de las inferiores (Menores, Cadetes, Juveniles y Junior) donde participé de muchas competencias panamericanas que hicieron que esta transición al seleccionado mayor sea más leve. Cuando terminé el colegio me vine a vivir a Buenos Aires, entré a Ferro y el año pasado me llamaron a la selección mayor; donde disfruto día a día y son chicas que seguí a lo largo de mi carrera, que tomaba como objetivo”.

“Ayudaron mucho las selecciones inferiores en mi adaptación al seleccionado nacional”, explica. “Cuando arranqué fue el comienzo de un buen proyecto a nivel nacional llamado el ProHand, para federalizar las selecciones. Este proyecto apuntó a hacer concentraciones a nivel nacional y si o si llevar jugadores de todas las provincias. En el caso de Chubut, al igual que en otras provincias, el salto fue más grande. Ya que no contamos con una Liga al igual que Córdoba, Mendoza o Buenos Aires; mi camada tuvo una mayor oportunidad con este programa”.

Como jugadora de los seleccionados inferiores, Codesal asegura que “fue un privilegio formar parte de los entrenamientos con los seleccionados mayores”. Antes de que finalice el 2019, y luego de conseguir excelentes actuaciones con Ferro, se le presentaba la gran oportunidad: Formó parte de su primera competencia con el seleccionado mayor durante la gira por España y el Mundial en Japón. “Fue una experiencia increíble para mí. Éramos tan solo 3 jugadoras de mi camada, las más chicas en el equipo. El hecho de estar un mes de viaje, compartir toda la dinámica de estar constantemente con las chicas y codearte con referentes máximos del deporte; para mí fue una locura. Me abrió mucho la cabeza para ponerme como objetivo de estar en la lista más a corto plazo”.

2020, EL AÑO DE LA PANDEMIA

El gran objetivo del seleccionado argentino era la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. Codesal formaba parte de las jugadoras que competirían en el Preolímpico en marzo, pero la competencia fue suspendida. Con este contexto, la jugadora decide regresar a Esquel para atravesar la cuarentena con su familia. “Nadie puede decir que la pandemia fue fácil, para nadie lo fue, pero tuve la suerte de poder pasarlo en Chubut y no acá en Buenos Aires”, destacó Luciana.

“Más allá de lo duro y el contexto, fue un placer haber podido entrenar en Esquel y volver a mi cancha, con mi gente, entrenadores de toda la vida. Lo disfruté muchísimo y me sirvió para estar mucho mejor en los entrenamientos ahora”.

VOLVER A LA CANCHA

En septiembre volvió un grupo de 10 jugadoras cuando recién estaban habilitadas las actividades al aire libre, entonces ellas estaban trabajando en la Pista del CeNARD haciendo trabajos más físicos.

Codesal formó parte del segundo grupo de 15 jugadoras con trabajos en cancha. “Cuando vine yo en el mes de octubre, se sumó un segundo grupo ahora con 15 jugadoras y ya entrenamos en la cancha. En el CeNARD hoy en día muchas selecciones se encuentran bajo estrictos protocolos, al principio entrenábamos en carriles individuales para cada jugadora, ahora ya está liberado para poder practicar situaciones de juego. Para mí fue una vuelta enorme en ese sentido, volver a tener los lanzamientos y a acostumbrarse al tiempo de juego. El seguimiento de las selecciones también fue muy bueno, durante la cuarentena todas pudimos entrenar muy bien y la vuelta fue dura en el sentido de que los trabajos fueron firmes desde el principio. No es que buscamos recuperar los 6 meses que no entrenamos, sino que ya se tenía un piso y pudimos volver a trabajar bien. Nos pone muy contentas esto y motivadas. En el CeNARD tenemos todo a disposición y trabajamos con la cabeza en marzo, la fecha que está estipulada el Preolímpico”.

Una de las cuestiones más difíciles de atravesar para los deportistas en la cuarentena fue el estado de ánimo, Luciana afirma que el suyo “siempre fue bueno porque pensábamos al igual que muchos que todo se terminaba en 15 días, después en 30 y así. Pero ahora super contenta de volver a estar en el equipo, ya que el handball no deja de ser un deporte en equipo. Entrenar solo no es lo mismo, extrañábamos la dinámica de estar todas juntas, compartir y hacer gimnasio en equipo; eso es lo mejor de ahora”.

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