Dar positivo en el control de alcoholemia puede significar la retención de la licencia de conducir. Esa es la pena que pueden aplicar los jueces de faltas de Comodoro Rivadavia si una persona es sorprendida ebria mientras conduce. Las multas comienzan con 2.500 pesos y se duplica en caso de repetirse. Esa reincidencia le puede costar además al infractor el secuestro de su vehículo y su traslado al corralón de la comuna.
La autoridad de aplicación para ese tipo de controles, además de la Policía, es la Dirección de Tránsito. Los inspectores son quienes realizan los controles tanto de documentación del vehículo como de alcoholemia de los conductores. En la Argentina el parámetro mínimo es 0,5 mililitros de alcohol en la sangre, índice establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Nosotros verificamos si la persona tiene algún indicio de haber ingerido bebidas alcohólicas y le hacemos el control que establece la Ley”, comentó a este diario Miguel Morón, funcionario de la Dirección Municipal de Tránsito. “Una vez hecho el análisis, y si superó los 0,5 mililitros de alcohol en la sangre, tomamos en cuenta la detención del vehículo y se lo remite al corralón”, describió.
En otros tiempos, los inspectores además de labrar la multa, solían buscar a un “sucesor sobrio al volante” –que podía ser un pariente o amigo con carnet- que se hacía responsable de seguir manejando el vehículo del infractor, pero es un método que se dejó de aplicar.
Sin embargo, también se le puede dar tiempo al automovilista para ver si se revierte su estado de ebriedad. Luego de la detección, y si se encuentra con algo más de 0,5 mililitros, los inspectores esperan entre 30 y 60 minutos para otra prueba. Si el alcohol descendió, se le devuelve el automóvil. Caso contrario, se sigue con el procedimiento de labrar un acta, multarlo y retirarle el vehículo.
Los nombres asentados en cada acta de infracción se vuelcan a una base de datos a disposición del Tribunal de Faltas de Comodoro Rivadavia. El organismo judicial funciona por ciclos: del 1 al 10 de cada mes trabaja el Tribunal número 1; 11 al 20 el número 2; y del 21 al 30 el Tribunal 3. Allí, el juez de Faltas dispone la pena para la persona y si le restituye el vehículo.
Sin embargo, conducir bajo efectos del alcohol significa una contravención y no un delito, pese al peligro que puede generar para el resto de los automovilistas y los peatones. “Un ebrio al volante es una persona contraventora y enferma”, opinó una fuente judicial consultada. “Y para garantizarle la salud a ese ciudadano y a la sociedad se la inhabilita para manejar por tiempo determinado o absoluto”, argumentó.
La primera vez que una persona arroja resultado positivo en un control de alcoholemia, el vehículo se devuelve previo pago voluntario y el contraventor es advertido por las autoridades del Tribunal de Faltas para que no reincida. El pago voluntario permite sortear el fallo del juez, siempre y cuando este no le aplique una multa de 2.500 pesos.
Al compararlo con otras infracciones, las multas tienen un valor de 150 pesos si se estaciona en una calle del sistema medido sin la correspondiente tarjeta horaria, 250 pesos por estacionar en doble fila y 1.500 pesos por pasar un semáforo en rojo.
A LA CARCEL POR MANEJAR BORRACHO
En Capital Federal, recientemente se registró el primer caso donde un conductor debió cumplir la pena de pasar diez horas en una cárcel para contraventores, ya que cometió una reincidencia al conducir bajo los efectos del alcohol.
En Comodoro Rivadavia también se prevé una pena de cárcel para quienes reincidan en los controles de alcoholemia. Hasta ahora, sin embargo, la medida nunca fue aplicada por falta de una prisión para contraventores.
Además del conductor reincidente que fue a prisión en Buenos Aires, durante los últimos días también cobraron trascendencia los casos de dos figuras públicas que se vieron en apuros en controles de alcoholemia. Se trata de la diputada Patricia Bullrich y del ex ministro de Economía Martín Losteau.
La legisladora nacional por la Coalición Cívica se negó a soplar en la boquilla y luego tuvo que repetir el control varias veces. Mientras, el ex titular de Economía no tuvo problemas de someterse al test, pero como superaba levemente los 0,5 mililitros su auto fue secuestrado y le labraron una infracción.
“La negativa de someterse al test, nos da el indicio de que está alcoholizado” señaló el inspector Miguel Morón sobre el procedimiento que se realiza en Comodoro. “Después de mucho tiempo de actuar en la vía pública nos encontramos con que la gente en vez de soplar, inspira o dice que la boquilla no está limpia. También hemos sufrido malos tratos hacia nosotros”, cuestionó.
Y aunque a nivel local todavía nadie fue preso unas horas por la contravención de manejar borracho -sí demorados por la Policía en casos de accidentes-, los jueces de faltas han dictado “probation” en distintas oportunidades. Esta medida permite que la persona no vaya a juicio, sino que cumpla con tareas comunitarias. En Comodoro Rivadavia se registran sentencias tales como pintar un colegio, plantar árboles o cumplir con alguna tarea en una Asociación Vecinal.
