Fue protagonizada por alrededor de doscientos afiliados y afiliadas de la seccional local y otro grupo que arribó desde Pico Truncado, quienes bloquearon la calle de acceso, colocaron pancartas en las rejas perimetrales del edificio, desplegaron banderas, hicieron sonar bombos y redoblantes y encendieron una fogata en un tanque metálico industrial.
Esta protesta, que se enmarcó en un paro de actividades laborales en diferentes sectores donde tiene injerencia el gremio, tuvo entre otros objetivos reclamar al gobierno provincial un nuevo llamado a mesa de paritarias salariales y que no se margine a un sector de los trabajadores del bono extraordinario de 100 mil pesos que otorgará a mediados de julio.
El secretario general de la filial local, Manuel Rubio, dijo a El Patagónico que si bien el último incremento que otorgó el gobierno fue de un 46 %, ello fue en el mes de marzo, por lo cual los salarios volvieron a quedar desactualizados debido a la brutal espiral inflacionaria, teniendo además en cuenta que para este sector de estatales no rige la cláusula gatillo y son los que tienen los salarios más bajos de la administración pública provincial.
Rubio también señaló que otras manifestaciones similares se registraron de manera simultánea en diferentes localidades, incluyendo la de Río Gallegos, donde también hubo una toma pacífica de la sede central del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
