Maquinista del Santorini: "lo que menos quería era contagiar a alguien"
Gabriel Fernández es el maquinista del buque Santorini, y el pasado 12 de junio fue uno de los primeros en dar positivo de coronavirus en la tripulación. "Nosotros fuimos a trabajar. La cosa falló, ¿pero por qué falló? No lo sé", manifestó. "Lo que quiero que entienda la gente es que nosotros no salimos del Puerto de Rawson a hacer locuras", recalcó.

Fernández quien vive en Playa Unión y fue uno de los primeros en dar positivo de coronavirus en la tripulación, habló hoy con La Petrolera, sobre lo que fueron los días en altamar y los cuidados de los mismos.

En un primer momento, aseguró que “yo presenté un cuadro de fiebre después de haber llegado a mi casa en Rawson” y “me testearon seis días después que me baje del barco. El día 4 cuando salí del muelle todos los controles me dieron bien”.

El maquinista que es hipertenso, diabético y asmático al ser consultado sobre como la tripulación se habría contagiado describió que “no lo sabemos” y “para nosotros, los tripulantes, faltaba un control que era con la gente que venía a descargar de Comodoro, con esto no le echo la culpa a nadie”.

Fernández dijo que “así como yo no sentí ningún síntoma, cualquier muchacho que estaba en la descarga pudo haber tenido coronavirus y no tener síntomas. Eso yo no lo sé. No sabemos cómo pasó. Nosotros fuimos a trabajar. La cosa falló, ¿pero por qué falló? No lo sé”.

A su consideración desde un primer momento “lo que faltó fue el protocolo. No cuidaron a la gente del barco, porque no desinfectaban el buque después de que se hiciera la descarga”, manifestó el maquinista.

“NOS SOMOS LOQUITOS QUE ANDAMOS DANDO VUELTA Y TRATANDO DE CONTAGIAR”

“Lo que quiero que entienda la gente nosotros no salimos del Puerto de Rawson a hacer locuras, no somos unos loquitos que andamos por la vida tratando de infectarnos”, aseguró.

El maquinista también habló su familia a quienes vio una vez que regresó por tierra el 23 de mayo. Sobre su pareja indicó que “no la alcancé a contagiar, porque a mi señora le hicieron el hisopado y dio negativo” y en todo momento “he tratado de mantener una distancia social con todos desde que empezó la cuarentena el 20 de marzo.”

Ante las versiones que han surgido en los últimos días, Fernández señaló que “yo no pude salir de mi barco hacia el muelle, tampoco la gente que venía de la descarga ingresaba dentro de nuestro comedor o la sala de máquinas, ellos solo entraban en la cubierta y la bodega. No teníamos contacto con ellos”.

Ante la posibilidad que se dejó entrever sobre encuentros en alta mar de marineros de distintos barcos que se juntan a comer, aclaró que “nadie puede cambiarse, no podemos salir de un barco a otro, pasarse, o sea cada barco tiene su tripulación y en el mar no nos cruzamos o subimos a otro” y “eso es una mentira”.

“Lo que faltó fue más protocolo posiblemente, es lo que a nosotros nos parece, pero podemos llegar a estar equivocados. Yo siempre sentí que se cuidó a la gente de Comodoro porque el protocolo estaba para la gente que venía a operar al barco” sin embargo “a la gente del barco creo que faltó ese protocolo para que nos cuidaran”.

Sobre su estado de salud describió que por el momento “estoy bien, no tengo ningún síntoma. Ojalá mi testimonio pudiera ayudar para que la gente entienda que esto es algo que no se ve, no se siente. Nosotros no tenemos síntomas”.

“Lo que menos quería era contagiar a alguien, es más yo nombré a un par de amigos (en Rawson) que por razones circunstanciales los tuve que ver y yo con ellos mantuve la distancia, con barbijo y por el momento, afortunadamente, no vienen teniendo ningún síntoma” expresó el maquinista. “Yo soy una persona de riesgo y mis amigos son personas mayores, entonces yo también los cuidaba a ellos y me cuidaba”.

Sobre sus compañeros de tripulación explicó que “ellos están asintomáticos. A nosotros nos ha pasado esto y no sabemos porque nos pasó”.

También se dirigió a la comunidad: “a la gente de Comodoro le digo que el virus está, seguro que no se ve”.

El trabajador agradeció a los profesionales de la Salud de la provincia quienes están en la primera línea del combate contra el Covid-19. “Son personas maravillosas, que se arriesgan a contagiarse y son también discriminados porque nos atienden a nosotros” y “primero los aplaudimos, después los escrachamos. La empatía, el respeto como te tratan y la vocación, esa gente que está sin cobrar más de dos meses y arriesgan su salud atendiéndonos a nosotros”.