Sergio “Maravilla” Martínez tuvo que luchar más de la cuenta en los doce rounds ante un rival que se mostró duro en todo el combate, que se desarrolló en el estadio de Vélez Sarsfield, ante casi 40 mil personas.
El argentino superó por puntos, en fallo unánime pero polémico, al británico Martin Murray y retuvo la corona de los medianos del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Logró su victoria número 51y sigue siendo el rey de los medianos del Consejo Mundial.
Los tres jurados de la pelea dieron una tarjeta de 115-112 en favor del púgil bonaerense, que cayó en el octavo asalto.El inglés sorprendió, mostró más de lo esperado. Martin Murray no se achicó. Y a Maravilla le costó muchísimo retener el título mundial de peso mediano del CMB.
En Vélez, el argentino hizo historia y consiguió un triunfo histórico para el boxeo local. El quilmeño realizó con éxito su primera defensa.Fue puro sufrimiento la pelea. Y fue puro sufrimiento porque a ‘Maravilla’ no se lo vio bien. No se pareció en nada al que meses atrás derrotó a Chávez Jr. en Estados Unidos.
Las lesiones le impidieron realizar una buena preparación. Murray, al que algunos denominaron un “paquete”, se plantó e hizo temblar al campeón argentino.
Se esperaba a un Murray tratando de asfixiar en los primeros rounds. Pero sorprendió Maravilla: salió a marcar territorio y a buscar al inglés. Buscó profundidad. La táctica fue buena: cambiar de foco y golpear con sorpresa. La derecha del visitante mejoró a partir del tercero. Se lanzó más al ataque, a buscar a ‘Maravilla’. El argentino comenzó a bajar intensidad de sus movimientos y Murray aprovechó. Y la pelea se emparejó.
En el octavo Martínez cayó a lona. Derechazo importante de Murray, que acertó y metió en un problema interesante a su rival. Físicamente no se lo vio bien al quilmeño. No se pareció en nada al que bailó a Chávez Jr. en Estados Unidos.
En el décimo Murray exhibió su potencia. Maravilla no encontró forma de desarmarlo y sufrió más de lo esperado: tampoco supo cómo trabajar y golpear desde afuera. Se lo vio notablemente cansado.
La experiencia del argentino pesó mucho en los últimos dos rounds. Mantuvo lejos al rival y no se dejó llevar por la adrenalina en el 12º como ante Chávez, donde perdió la cabeza y casi cae. Sonó la campana y festejó sin saber el resultado de las tarjetas. Luego, el desahogo. Y explotó Vélez, el escenario que vio un show histórico.
