Marchas contrapuestas se cruzarán el próximo lunes en una plaza de Bogotá

Las visiones contrapuestas de los organizadores de la marcha contra las FARC y la del opositor Polo Democrático (PD) contra la guerra medirán fuerzas el 4 de febrero en la misma Plaza Bolívar, de Bogotá, mientras familiares de rehenes anunciaron ayer que rezarán en varias iglesias.

Bogotá (Télam)
Oscar Morales, uno de los líderes de la movilización del 4 de febrero contra las FARC, dijo que fue una irresponsabilidad de Samuel Moreno, alcalde de Bogotá, afín al centroizquierdista PD, permitir que coincidan en la misma plaza las dos manifestaciones.
“El alcalde es muy irresponsable en tomar esa medida por querer dañar la marcha”, dijo Morales, citado ayer por el diario bogotano El Tiempo, y advirtió que dará a conocer un “mensaje muy duro” contra el jefe comunal.
Además, pidió al PD que deje su movilización para otro día pues adujo que puede haber problemas de seguridad, calificó de “mezquina” la postura de ese partido y le atribuyó también la intención de “dispersar el mensaje original” por haber incorporado consignas contra el paramilitarismo.
Morales dijo que sí a la jornada contra las FARC se suma el reclamo contra los paramilitares, la guerrilla no se dará por aludida y “van a decir que la protesta no es contra ellos”.
La marcha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue organizada por un grupo de usuarios de la red social de internet Facebook, a los que luego se sumaron “el gobierno colombiano y organizaciones privadas”, informó la agencia alemana de noticias DPA.
El martes el PD anunció en un comunicado que no marchará el 4 de febrero, pero que se concentrará en la Plaza Bolívar y que de ese acto participará el alcalde Moreno.
Según el PD, segunda fuerza electoral del país, las consignas de su concentración serán “Por el acuerdo humanitario; no a la guerra; no al secuestro”, y participarán organizaciones sindicales y sociales.
Por el contrario, de acuerdo con el PD, la marcha convocada a través de Facebook “incita al odio y azuza la guerra”, y en vez de contribuir a la liberación de los secuestrados puede prolongar su cautiverio.

FAMILIARES REZARAN
En tanto, los familiares de los secuestrados anunciaron ayer que su participación en la marcha del 4 de febrero se limitará a una jornada de oración en varias ciudades del país, pues temen que el movimiento de rechazo a las FARC lleve a los guerrilleros a tomar represalias contra sus seres queridos. La presidenta del Comité Humanitario de Huila, Deyanira Ortiz, explicó que en la jornada se concentrarán en diferentes iglesias del país clamando por la salud de sus seres queridos y pidiendo que no se intenten rescates militares.
Los familiares, a través de un comunicado citado por el sitio de internet de la radio Caracol, afirmaron que no están en contra de la jornada del próximo lunes sino que desean expresar sus reparos a la manera como se está enfocando esta jornada de movilización.
Afirmaron que continuarán su batalla por lograr la liberación de sus seres queridos “con el apoyo de la senadora (colombiana) Piedad Córdoba y del presidente venezolano, Hugo Chávez”.
Por otra parte, Estados Unidos negó ayer que funcionarios del Departamento de Estado hayan conversado con el líder de las FARC Ricardo Palmera, conocido como “Simón Trinidad”, condenado en Washington a 60 años de cárcel por el secuestro de tres norteamericanos cuyo avión de reconocimiento fue abatido en la selva colombiana hace cuatro años.
Palmera “no ha sido visitado por funcionarios del Departamento de Estado”, afirmó al telenoticiero del canal colombiano RCN el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon.
El funcionario aclaró que durante el tiempo que Palmera lleva en la cárcel estadounidense “hubo una serie de visitas de parte de la senadora Piedad Córdoba y otras personas”.
Según Córdoba, el insurgente fue visit;ado en varias oportunidades por miembros del Departamento de Estado para negociar la liberación de los tres secuestrados estadounidenses.
Esa misma versión fue sostenida por “Trinidad” esta semana, durante su juicio en Washington.
Los casos de “Trinidad” y la guerrillera Anayibe Rojas, conocida como “Sonia”, también presa en Estados Unidos, adquirieron especial relevancia en el marco de las negociaciones para un canje humanitario entre el gobierno colombiano y las FARC, ya que los guerrilleros exigen que ambos formen parte del intercambio.

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