Marco Antonio Solís, el artista mexicano que cuando niño quiso ser sacerdote, payaso y cantante, considera que en la actualidad es “un poco las tres cosas”. El autor e intérprete del hits como “Si no te hubieras ido” lleva más de 30 años de exitosa carrera y se ha caracterizado por ser multi-ganador del Grammy Latino, con lo cual se ha convertido en uno de los cantautores más influyentes de la música latina en el mundo.
El jueves 24 de marzo Solís volverá a presentarse en Comodoro Rivadavia y respecto a su más reconocida canción cuenta: “la escribí hace muchos años. En el 83. La primera versión fue del 84 de una cantante de Los Angeles, que se llama Marisela. Luego llegó a voces importantes como Mocedades, Rocío Jurado. Se grabó en merengue, en salsa. Maná también hizo su versión, que es más reciente”, rememora.
“Yo la grabé en 1999 y ahí sigue su camino. El otro día me preguntaban ¿Qué tiene que tener un éxito? Una buena letra, una melodía armoniosa y algo más que no sabemos qué es. Es el caso de ‘Si no te hubieras ido’, se coló en una novela y una película y así sigue. Para mí es un honor. Me siento portador de un tema querido por la gente. Es muy lindo compartirlo, no me cansa nunca cantarlo”, confiesa.
Mientras, sobre “Dónde estará mi primavera”, otro de sus grandes éxitos, asegura: “ese es un tema más maduro, que refleja lo que soy hoy. A lo mejor corresponde a una experiencia personal, pero la verdad es que no me acuerdo. Curiosamente, también lo escribí a comienzos de los 90 y lo hice para mi amigo José Luis Rodríguez ‘El Puma’. Fui personalmente a su departamento en Miami a entregárselo. Nunca lo grabó, no sé realmente por qué. Lo grabé yo y otros artistas, entre ellos Myriam Hernández, la voz más linda de habla hispana y ahí está cosechando éxitos”, subraya.
UN ROMANTICO
“Solís escribe y encarna una fantasía, un hombre de gesto romántico a la antigua, que rara vez existe. Una escasa clase de ídolo que desciende para cumplir sueños femeninos por un rato”, lo define el diario La Tercera, de Chile, luego de sus conciertos en la Quinta Vergara durante la última edición del popular festival de la canción de Viña del Mar.
Miembro de una familia modesta, Marco Antonio nació en Ario de Rosales, un pequeño poblado del estado de Michoacan, México. Desde muy pequeño se interesó en la música, pasión que se vio reforzada cuando su padre, Marco Solís Marroquín, le regaló una guitarra.
Cuenta: “desde niño me gustó cantar, lo hacía en mi casa, en la escuela y en la iglesia del pueblo. De hecho, siempre dije que quería ser payaso, sacerdote y cantante. A esa edad estaba descubriendo el mundo y comenzaba a preguntarme con más claridad qué iba a ser de mi vida. El sacerdocio me tocó un poco el alma. Creo que tal vez fue por todo ese misticismo que tiene la Iglesia”, afirma.
“Fue precisamente en la Iglesia donde comencé a cantar y entonces mi gusto cambió. La música también comenzó a apropiarse de mi alma. Pero a medida que cantaba me iba dando cuenta de que también podía divertir a los demás haciendo morisquetas, contando chistes o poniendo caras graciosas. Me gustaba también la idea de actuar como payaso. Al final, me dedique a componer y a cantar, pero yo creo que hoy soy un poco las tres cosas: cantante, sacerdote y payaso”, subraya.
Compositor desde su adolescencia, Solís comenta que vendió su primera canción cuando tenía 13 o 14 años, al poco tiempo de mudarse de su Ario de Rosales natal a Morelia, junto a su familia. “Era un momento económicamente muy difícil, aunque uno de los más felices que recuerdo”, admite.
Los 200 pesos que le pagaron fueron, una vez disipadas las sospechas sobre el origen del dinero, la llave que abrió la puerta a una carrera que ya no abandonaría, primero con Los Bukis, uno de los grupos mexicanos de mayor trascendencia y desde 1996, en plan solista, con cambios tanto en lo musical como en lo personal.
Los Bukis, el grupo que Marco Antonio Solís formó con su primo Joel en 1974, marcó toda una época en la música latinoamericana, especialmente en México, Colombia, Estados Unidos, Puerto Rico y el sur de Chile.
Su primer éxito fue “Falso Amor”, escrito y con arreglos de Marco Antonio. El disco vendió en un año un millón de placas obteniendo así un “Disco de Diamante”, galardón que entrega la industria discográfica. También obtuvieron centenares de discos de oro y de platino en diversos países, además de los premios Billboard como mejor grupo latino entre 1982 y 1995.
Con más de 80 millones de discos vendidos, 300 canciones escritas para diversos artistas y para él, Marco Antonio Solís se define creyente en Dios y hasta en su look: pelo largo, barba, algunos ven un parecido a la imagen de Cristo. Ha grabado 24 discos en su prolongada y exitosa carrera.
