Mario Rodríguez, final de una etapa y una vuelta de página
Se despidió de la alta competencia a los 42 años, en el Mundial de Atletas Master que se realizó en Lyon, Francia. Allí, participó en los 8k de cross, después en los 10.000 metros, donde sufrió un desgarro, y completó su desafío con un medio maratón. No tuvo a su formador a su lado porque el valor de la palabra de terceros no se cumplió.
Son momentos, son sacrificios pero no padecimientos los que vivió el atleta Mario Rodríguez en el Mundial de Atletas Master 2015 que se desarrolló en Lyon, Francia. Hasta allí, el alumno del ex olímpico Nazario Araujo viajó para cerrar una etapa que inició de "grande", pero que la vivió con la pasión de quien se supera día a día, gracias al formador que tuvo a su lado.
Fueron tres pruebas: 8k cross, 10.000 metros y medio maratón. En la prueba del medio sufrió un desgarro del músculo posterior del isquiotibial de su pierna derecha.
Los médicos de Francia le fueron claros, podía infiltrarse y con sesiones de kinesiología tener una chance en el medio maratón, que finalmente corrió cinco días después de que se lesionó.
"Mario es una persona madura que ya sabe que el cuerpo y la edad van pasando factura, confío en que él sabrá hasta dónde puede llegar", había anticipado Nazario Araujo desde Comodoro Rivadavia, dado que quienes ofrecieron su palabra para que viajara, no cumplieron.
Mario Rodríguez -aquel joven de 25 años que se acercó al atletismo cuando falleció su padre- evaluó riesgos y oportunidades para ser parte de la prueba que significaría el cierre de una etapa. Se infiltró y participó en el medio maratón, donde concluyó en 10° lugar en su categoría, a un minuto del primer puesto.
De esa manera, Rodríguez pudo dar vuelta una página más en su vida deportiva. "Seguiré corriendo, pero en forma de hobby y no competitivo. Yo creo que fue una experiencia incomparable, no sólo en lo deportivo, sino en lo personal. Porque en la parte deportiva son las reglas del juego: las lesiones pueden pasar y se dieron en el momento menos oportuno. Pero no quedó nada pendiente, porque lo que había que hacer para llegar lo hice, aunque no pude terminar como yo quería", apuntó.
En el último desafío de los 21k, Rodríguez sólo tuvo una pequeña molestia, pero pudo concluir. Tal vez por esa tenacidad que lo llevó en forma progresiva a formarse como atleta, porque siempre sostuvo que ese título no se adquiere de un día para el otro.
Hoy, en el retorno a la ciudad que lo vio nacer, Mario tiene el camino claro a seguir, el de su formador, al cual se refiere como "el profe" o "maestro", porque lo suyo no es la "eterna adolescencia", porque puede ser mucha la voluntad para ponerse objetivos, pero el cuerpo también condiciona.
"Aunque siga participando en el orden local, creo que uno se da cuenta cuando llega el momento de parar y dar vuelta la página. Porque por una cuestión lógica, no se puede hacer lo mismo con la misma intensidad lo que se hacía diez años atrás", admitió.
"Ahora la idea es tratar de darle mayor dedicación al proceso de formación de atletas. En ese sentido hay que seguir preparándose. Si bien uno tiene la experiencia, también se debe la parte teórica para cumplimentar mi tarea como entrenador", afirmó.
En ese sentido, sentenció que Araujo es inigualable. "Creo que lo que logró el 'profe' como atleta y como entrenador, va a ser difícil de conseguir, porque si uno se remite a los últimos 15 años de la ciudad, los dos mejores atletas con proyección nacional, Sandra Amarillo y Jorge Mérida, tuvieron como 'descubridor' a Nazario Araujo. Desde mi humilde lugar, pretendo darle continuidad a ello", remarcó.
Sencillo, contundente y claro, Mario dejó una etapa atrás y busca consolidar otra desde la grandeza que contagian las personas simples, sin hacer alarde de los laureles que supieron conseguir. Como lo hace Nazario Araujo, que entrena a propios y ajenos, sin mirar el historial de récords o pretensiones de cada persona que llega al club Portugués.