Mateo Luna Assef, el resultado de una apuesta colectiva
Nadador desde los 3 años. Y desde los 10 en forma competitiva. El estudiante de 4to año del CUP fue convocado para ser parte del Seleccionado Nacional para el Campeonato Sudamericano.

En la casa de los Luna Assef aún resonaban las anécdotas de la participación del Equipo Municipal de Natación en el Nacional Cadetes, cuando el mensaje del entrenador Pablo García sumó alegrías colectivas y lágrimas de emoción a la familia: porque el más pequeño de ellos, Mateo (15 años), había sido convocado para integrar el equipo nacional de natación para el Sudamericano de fines de año, a realizarse en Buenos Aires.

Ahí todo cobró más sentido, las felicitaciones a Pablo García por parte de sus pares entrenadores por lo que viene consiguiendo Comodoro Rivadavia a nivel federal, pero también por el desempeño de Mateo, quien estuvo a 15 milésimas de segundo de clasificar a la Selección Nacional, cuando cerró un campeonato nacional en 50 metros pecho.

El logro colectivo -eso que ratifica que no importa de dónde sos sino de la calidad de entrenadores y nadadores con la cual contás- ya estaba ratificado. Pero la convocatoria de Mateo vino a consolidar ese trabajo en silencio que desarrolla García en compañía del profesor Federico Lastra.

“Creo que trabajamos para eso. En forma intensa y comprometida. Pero mi convocatoria me sorprendió. Me parece que fue el jueves cerca de las 3 de la tarde cuando el ‘profe’ Pablo me mandó un mensaje donde había una lista”, comenta Mateo a El Patagónico.

“Che, Mate fijate bien”, fue el mensaje claro y conciso del entrenador. Cuando vio su nombre en los convocados para la Selección, la emoción invadió a la familia.

“Tengo 15 años recién cumplidos. Y voy a nadar desde los 3 años. Y en el equipo de competición estoy desde los 10 años. Primero fue con Pablo (García), luego con Fede (Lastra) y luego con Pablo para una preparación intensa para lo que fue el último Nacional”, describe.

“Yo no les vengo a vender un circo, de 6 pruebas vamos a ir a buscar resultados, aunque sea en 2 estilos”, les dijo García seis semanas antes del desafío. Los chicos seleccionados acusaron recibo y se pusieron manos a la obra.

“Yo a Pablo lo veo como buen ‘profe’, cada vez que lo veo me potencia y con ‘Fede’ sumamos como grupo. De hecho, en el Nacional anterior estuve a 2 segundos de un récord nacional en 100 pechos y todo fue gracias a él”, sentencia. Nada fue librado al azar, y en el caso de Mateo se tuvo que organizar entre ir a la escuela (CUP), el gimnasio y la pileta.

La carga en el día a día es mucha, pero Mateo sostiene que lo lleva bien “ahora tengo el Sudamericano y no pienso. Mi familia me apoya (papá Diego, exfutbolista y rugbier y mamá Brenda).

“Todavía es todo muy reciente, pero espero una preparación más intensa hasta el llamado a ir al CENARD. Sí para este último Nacional fueron 6 semanas intensas. Ahora me espera lo mismo, pero para 3 o 4 meses. Pero me gusta. De hecho, para no abandonar (sinceramente), yo cuando yo me metí en el ámbito de la natación me propuse metas y eso me inspira a no bajar los brazos. Y más allá de lo deportivo, la idea es pasarla bien con los chicos. Lo competitivo son solo momentos. Yo con el equipo me siento re bien.

Cuando la paso bien no me importan mucho los resultados”, destaca. Así, el adolescente que se encuentra en Trelew por el cumpleaños de un amigo, que sigue de vez en cuando los partidos de Boca Juniors, que se esmera en su cuarto año de secundaria, que se proyecta como futuro profesional en el mundo de la economía o las relaciones internacionales, vive un presente próspero. Una meta más lo espera en su vida como integrante del Equipo Municipal de Natación.

Pero a la vez no olvida a quiénes son parte de este presente próspero para él: sus padres, sus entrenadores y sus compañeros/as de equipo, donde pasarla bien le quita presión cuando se acercan las competencias. Entonces los logros son colectivos, Mateo es un reflejo de ello.