Matías Paredes y Max Torres se sumarán a la inferiores de Lanús

Los jugadores de once y trece años de Huracán se desempeñan como volantes centrales. Por iniciativa del entrenador Rogger Morales se fueron a probar al club bonaerense, desde donde se los incorpora para que sigan su proceso de formación.

 A pesar de ser chicos, Matías Paredes (13 años) y Max Torres (11) toman como un nuevo desafío el nuevo camino que les abre el fútbol al tener que viajar a Buenos Aires para incorporarse a la inferiores de Lanús, donde irán por la búsqueda de un puesto como volantes centrales.

Formados en el club Huracán de Comodoro Rivadavia, los chicos que llevan poco más de tres años en la institución de barrio Industrial se mostraron sorprendidos, cuando al final de una práctica se acerco el entrenador Rogger Morales para hablar de fútbol y comentarles la chance de proyectarse en otro lugar, con todo lo que ello significa.

“Yo estaba entrenando y Rogger (Morales) me vino a hablar junto con Max Torres. Nos pregunto si sabíamos cabecear, y también nuestros datos. Nos tomó pruebas de pelotas aéreas, y al final del entrenamiento habló con nuestras mamás y les dijo que nos quería llevar a Lanús”, recuerda Matías Paredes, quien vive en barrio San Cayetano.

Para Max Torres, del Abel Amaya, la noticia lo sorprendió mucho como así también a su familia, dado que es el menor de la familia. Sin embargo la insistencia de su hermana permitió que sus padres acepten el desarraigo del más chico de la casa.

“Yo tomé la noticia re bien, me sorprendió porque en Huracán hay mejores jugadores que yo. Igual no pregunté por qué me eligieron. Lo bueno es que hablaron con nuestros padres de todo lo que significa esto”, admite Max Torres.

En el caso de Paredes, tuvo que pasar dos pruebas. Mientras Torres quedó fichado en el primer viaje. “Yo hace dos años que juego en Huracán -que es una pasión y el club más grande de Comodoro- y cuando vine quería ser delantero, pero luego de la primera prueba me pusieron de central y ahí quedé. Luego aprendí a parar la pelota, bajé de peso. Mi condición física, la firmeza en mis piernas y la seguridad para hacer pases. Todo gracias al trabajo de todos los ‘profes’ que tenemos en el club como Rodrigo Becquer, Iván Calfú, Gustavo Varas, Maximiliano Montecino y Emir Hess”, apuntó Matías.

En el caso de Max, solo venía a alentar al “Globo” y sus amigos lo incentivaron para que se sumara al club al niño que se desempeñaba en el fútbol de salón con los colores de “Juanes Motos”.

“Cuando llamaron para confirmar mi presencia, todos lloraban en mi casa, pero luego entendieron que era lo que yo quería”, sintetizó Max.

En principio, ambos jugadores contaran con asistencia psicológica una vez por semana para tratar de trabajar la nostalgia. Mientras que en el caso de extrañar retornaran unas semanas a mediados de año, durante el receso escolar.

Fuente: Angel Romero

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