"Me roció con bencina y me amenazó con un encendedor"
Una mujer de Río Gallegos víctima de violencia de género denunció que a su expareja lo condenaron a diez meses por "lesiones leves". Esta semana fue a la Cámara Criminal a pedir que no lo liberen y se enteró que los hechos de violencia de género no habían sido plasmados en el expediente.

El resultado del juicio por la muerte de Lucía Pérez fue repudiado en distintos puntos del país porque los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de Mar del Plata, no condenaron por femicidio a los culpables del crimen que en el 2016 provocó el paro nacional de mujeres.

Pero la falta de una mirada que contemple la perspectiva de género también se da en Santa Cruz.

Tal como publica en un informe periodístico Tiempo Sur, esta semana, Talita Buchhorst (21) fue a la Cámara Criminal de Río Gallegos para reclamarle a los jueces que no dejasen en libertad a Fernando Galcerán, su expareja, que a comienzos de año intentó matarla y que aun estando detenido no dejó de acosarla con mensajes telefónicos.

Su caso llegó al Tribunal como “lesiones leves agravadas por la relación de pareja”.

Talita y Fernando fueron novios durante tres años y fueron tantos los episodios de violencia que sufrió con él que no recuerda cuándo empezaron. “Me maltrataba siempre, me encerraba, me llegó a violar en dos ocasiones, me ahorcaba. Era demasiado violento cuando discutíamos y yo siempre me escapaba, a veces saltando portones”, dijo y mencionó que incluso “una vez me roció con bencina y me amenazaba con un encendedor, hasta que llegó su papá y empezaron a discutir así que yo pude salir corriendo”.

Con la ayuda de su hermana, Talita pudo cortar la relación con Fernando, pero seis meses más tarde, en los que fue acosada con más de siete Facebook falsos que él hacía, se le apareció y la encerró en una habitación.

Fue el 26 de enero de este año, “quise llamar a la policía pero me sacó el celular y empezó a leer los mensajes y a romper todo” después de eso “se tiró encima mío para ahorcarme y golpearme la cabeza contra el piso, me agarró de los pelos y me encerró con llave, me torturó por tres horas, me cagó a trompadas, me pateó, me mordió, me escupió, me humilló, me obligaba a que me arrodille y le pida perdón por ser ‘tan puta’ y cuando lo hacía me decía ‘no te creo’ y me pegaba patadas en la cabeza”.

Talita contó que como la tía y la prima de Fernando lo estaban buscando, fueron hasta la casa y que entonces él la amordazó. “Yo intenté tirarme del primer piso para pedirles auxilio y ahí él me tomó del cuello con un cuchillo y cuando vieron eso ellas se fueron corriendo pero la tía se desmayó en la esquina”.

Talita supo eso porque logró zafarse y correr semidesnuda por la calle y vio cómo un patrullero asistía a la mujer. En ese móvil, Talita fue llevada hasta la Comisaría Tercera porque “ninguna de las tres personas que estaban en el patrullero sabían cómo llegar a la Comisaría de la Mujer, así que dimos varias vueltas”.

Finalmente llegaron pero como el 26 de enero hubo corte de luz, “declaré hasta la una de la mañana. Fueron más de cinco horas porque se cortaba y volvía. Estuve semidesnuda, descalza con un camperón y no me sirvieron ni un vaso de agua”.

Al día siguiente en la OVD le dijeron que su testimonio era tan contundente que tenía sobradas pruebas para ir a juicio. Fue ahí que le dijeron que podía contar con una defensora. “Nunca se comunicó conmigo, fui yo a hablar con ella porque no había pasado ni un mes desde que estaba detenido y me mandaba mensajes. Yo fui reiteradas veces hasta con un ojo reventado por un ataque de nervios porque él me mandaba hasta 10 mensajes por día. Ella me ignoraba”, insistió.

El 22 de octubre Talita supo que Fernando estaba a punto de salir en libertad luego de haber cumplido una condena de diez meses de cárcel por las lesiones leves. En su expediente no consta la mayoría de los hechos de violencia que ella sufrió. No se habla de violaciones, ni de intentos de homicidio, ni de que la quiso prender fuego y no aparecen los testimonios de la tía y la prima de Fernando que vieron cómo amenazaba con degollarla.

Durante el proceso, Talita no supo que tenía que impulsar una querella y claramente la defensora que le asignaron no habría denunciado todos los episodios ni ofrecido prueba testimonial.

Consultado por Tiempo Sur, el juez Joaquín Cabral explicó ayer que el expediente de Talita llegó al Tribunal Oral como “lesiones leves agravadas por la relación de pareja” y que nada se conocía respecto de las demás circunstancias de violencia que sufrió.

Por eso luego de que ella acudiera al Tribunal, se ordenó un acta con estas circunstancias nuevas y que son delitos más graves, para que las remitiesen a la Fiscalía de Instrucción y se investigue.