Mientras Menna aumenta su cotización, cae Cimadevilla en la consideración macrista

Trabas burocráticas, denuncias de un organismo paralizado, un largo cruce de mails, resoluciones internas fallidas, puja de egos y escasos resultados a la vista. Con toda esta catarata de antecedentes en la mano sobre la Unidad Especial de Investigación del atentado a la AMIA, el Gobierno evalúa por estas horas cerrar por completo esa dependencia que se creó con la intención de dar celeridad a la causa judicial que investiga el ataque terrorista.

Luego del aceptable resultado que obtuvo en las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) del 13 de agosto, siendo el segundo candidato individual más votado, Gustavo Menna mereció el reconocimiento y la consideración de los dirigentes nacionales de la Alianza Cambiemos.
Prueba de ello es su presencia durante los convenioAs que el 17 de agosto firmó en Comodoro Rivadavia el ministro de Interior, Rogelio Frigerio (n). Además, el candidato a diputado nacional fue recibido en Buenos Aires, donde se le prometió todo el apoyo posible para la elección legislativa del 22 de octubre.
Hasta entonces, el macrismo solo tenía como referente de peso en Chubut a Mario Cimadevilla, quien había trabajado en tándem con sus dirigentes cuando fue parte del Consejo de la Magistratura nacional. Como el 10 de diciembre de 2015 terminó su mandato como senador nacional, en Cambiemos no lo dejaron a pie y lo designaron al frente de la Unidad Fiscal AMIA, el mismo cargo que ocupara en su momento el polémico fiscal Alberto Natalio Nisman.

A PUNTO DE CAER

Pero ahora la Unidad Especial AMIA podría dejar de existir en lo inmediato ya que, según analizan en la Casa Rosada, su trabajo "dejó de tener razón de ser". No solo esto. En los últimos meses la unidad a cargo del exsenador de Chubut protagonizó duras polémicas internas en el Gobierno y cuestionamientos externos de algunos referentes de la comunidad judía.
Según el portal Infobae, "la intención fundamental de la Unidad AMIA era darle celeridad a la causa judicial, colaborar con la redacción del proyecto de ley de juicio en ausencia y pagar las indemnizaciones a las familias de las víctimas del atentado. Todo eso ya se cumplió. De ahora en más la Unidad Especial de AMIA deja de tener mucha razón de ser".
El tema de la eventual clausura de esa dependencia se conversó en los últimos días entre el ministro de Justicia, Germán Garavano, y la Jefatura de Gabinete a cargo de Marcos Peña Braun.
Desde que llegó a ocupar su cargo en diciembre del 2015, el titular de la Unidad Especial de AMIA se quejó por la falta de recursos y las trabas burocráticas que le impusieron desde el Ministerio de Justicia y desde el Ministerio de Modernización para la adquisición de un software especial destinado a realizar la digitalización y el cruce de datos de todos los archivos secretos de la causa del atentado.
"El manejo de la causa judicial y la investigación que podemos aportar desde esta Unidad Especial no puede estar sometido a una permanente traba burocrática del Estado. Acá hace falta una mayor celeridad en los trámites administrativos que nunca hubo", expresó Cimadevilla en diálogo con Infobae.
¿Cuál fue el detonante para acelerar la eventual clausura de esa Unidad Especial? Al parecer, la gota que rebalsó el vaso fue la idea de Cimadevilla de contratar un software en Gran Bretaña con el que se podría hacer un cruce de los miles de datos de los archivos secretos de la causa AMIA y, eventualmente, arrojar nuevas pruebas para la causa. Este software tendría un costo global de dos millones de dólares. Pero nada de ello se hizo hasta ahora.
Allegados al ministro Garavano justificaron la decisión de cerrar la Unidad Especial AMIA. Dijeron que «nunca fueron transparentes y claros los pedidos que hizo Cimadevilla: primero exigió que sea una compra directa, luego la contratación de una consultoría y después la compra de un software».

CUESTIONADO
El departamento jurídico de Garavano objetó los formularios que presentó en varias oportunidades Cimadevilla para avanzar con la compra del software británico por "falta de claridad en la información". A la vez, creen que la tarea de entrecruzamiento y digitalización de datos de los archivos de la ex SIDE la pueden hacer el juez Rodolfo Canicoba Corral o la comisión especial de tres fiscales que reemplazó a Nisman.
Desde el Ministerio de Justicia coincidieron ante Infobae con el Ministerio de Modernización a cargo de Andrés Ibarra en que "nunca hubo desde la Unidad Especial AMIA un reclamo ordenado y claro de lo que se requería". En el medio de ello hubo intercambio de mails y de formularios entre Cimadevilla y Justicia que lo único que hicieron fue generar malestar y tensión entre ambas partes.
Cimadevilla mostró un profundo malestar con Garavano por lo que denomina "una permanente muestra de trabas burocráticas" y destacó que desde el primer día contó con una estructura mínima para desarrollar su trabajo: 10.000 pesos mensuales de presupuesto y 15 abogados, adujo. Desde el Ministerio de Justicia negaron rotundamente estas acusaciones y dijeron que la Unidad Especial AMIA tiene un amplio presupuesto, un staff de personal que pocos entes estatales tienen y que se le alquiló una amplia oficina en la calle Mitre por un pedido especial del propio Cimadevilla.
En marzo pasado se emitió un decreto presidencial para desclasificar todos los archivos secretos de la causa AMIA que recolectó la ex SIDE durante 23 años y que ahora están bajo llaves en las oficinas de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). La Justicia debe tomar ahora esos archivos y la idea de Cimadevilla era colaborar con la digitalización y cruce de esos datos. Para ello se contactó con una empresa británica que, según dice el titular de la Unidad Especial AMIA, es "de las pocas en el mundo que hace esa tarea".
Pero tanto en Justicia como en Modernización le dijeron a Cimadevilla que no se podría hacer porque se trata de un monto de dos millones de dólares, muy por encima de la cifra exigida por ley para las compras directas. En el medio de ello hubo asociaciones de la comunidad judía como APEMIA y Memoria Activa que también cuestionaron los pedidos de Cimadevilla.
"La Unidad Especial AMIA tal como se encuentra ahora no tiene razón de ser. Ni siquiera hizo contactos con agencias internacionales de inteligencia de Estados Unidos o Europa para obtener más resultados a la causa", dijo a Infobae un encumbrado funcionario de la Casa Rosada.

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