Paso a paso. Así fue la carrera de Miguel Otero en el automovilismo zonal. De chico comenzó a acelerar en el kartódromo Raúl Andrés Vilariño, y fue en ese mismo escenario donde consiguió su primera victoria en la categoría Stihl. Pero solo fue el primero de muchos podios.
Estuvo un tiempo alejado de la pista porque el kárting ya le quedaba chico, pero nunca del taller. Si prácticamente aprendió a caminar en el galpón de Kilómetro 8 donde su papá armaba el auto a la par del “Ronko” Frcovich hasta que empezó a diseñar su propio Renault 12. Con Marcelo como ejemplo, y con su tío “Lalo” a la par debutó en la monomarca, y en 2016 se consagró campeón con 16 años, siendo el piloto más joven de la historia de la divisional. No fue suerte, no. Lo demostró en la temporada 2017 donde llegó a la definición del campeonato ‘peleando’ con su tío Eduardo en pista y con Sebastián Marsicano, que es un amigo más de la familia. Y en la última fecha ratificó el título, pero dentro suyo algo le dice que ya está. Que la monomarca Renault 12 es parte del pasado.
Con 17 años tiene un nuevo objetivo. Es que viene pidiendo pista, y la intención de los Otero es que Miguel (ya hace tiempo dejó de ser ‘Miguelito’) debute oficialmente en el TC Austral. Prácticamente sin descanso, comenzarán a trabajar en familia para que el 11 de marzo, cuando se abra la temporada 2018 en el autódromo General San Martín acelere la Dodge, que sin duda será la mejor herencia.
