Milagro: una familia se salvó de perecer en un incendio

Violeta Barrientos, de 46 años y sus hijos de 14 y 11, fueron rescatados a tiempo de las llamas por vecinos, pero su casa ubicada en el barrio Máximo Abásolo quedó reducida a cenizas. El calefactor de uno de los dormitorios explotó durante la mañana de ayer y el fuego consumió todo. La mujer sufrió algunas quemaduras en la cara y por prevención fue trasladada al Hospital Regional. Ahora tendrán que volver a empezar, de cero.

La amargura de haber perdido todo, el dolor de las lesiones que afectaron su rostro y la alegría de seguir vivos fueron las emociones que se le mezclaron ayer a Violeta Barrientos, quien ahora deberá comenzar de cero para reconstruir su casa y encontrar la forma de salir adelante junto a sus dos hijos.
A las 7:30 de la mañana de ayer su vivienda se prendió fuego a raíz de la explosión del calefactor que estaba ubicado en uno de los tres dormitorios. Ella y sus hijos de 11 y 14 años dormían, cada uno en una habitación, cuando el fuego comenzó. La parte interna de la casa estaba construida con machimbre, por lo que el avance de las llamas fue muy rápido debido a la volatilidad del material.
La casa afectada estaba ubicada sobre calle Goyeneche, a escasos metros de la avenida Pieragnoli, del barrio Máximo Abásolo y fueron los vecinos quienes se percataron de fuego. Ellos se encargaron de rescatar a los tres integrantes de la familia que estaban en el interior y por fortuna lograron hacerlo.
Según confirmó la policía, la mujer recibió algunas quemaduras en su rostro pero no se trató lesiones de gravedad. De todas formas fue llevada al Hospital Regional para que recibiera asistencia médica.
En diálogo con Diario Patagónico, María, la hermana de Violeta, se manifestó agradecida a Dios porque a pesar de la desgracia que causó un enorme daño material, sus familiares están sanos y salvo.  “Quedaron con lo puesto porque estaban durmiendo y los vecinos tuvieron que prestarle ropa a los chicos. La casa estaba bien armadita y cada uno tenía su dormitorio, pero ahora van tener que comenzar de nuevo porque no quedó nada”, agregó María y efectuó un llamado a la comunidad para solidarizarse con su hermana.
A tal efecto dejó su teléfono celular (154-626182) para puedan comunicarse todos aquellos que deseen colaborar, ya sea con ropa, muebles o materiales de construcción. María dijo que las donaciones también podrán acercarse a Huergo 1897, donde funciona la sede de los devotos del  Cauchito Antonio Gil.

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