En mayo de 2021, cinco futbolistas de la selección argentina denunciaron al entrenador Diego Guacci.
“¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien? ¿Meterlas en la ducha y cogerlas?” “¡Mirá qué linda que estás!” “¡Qué bien te queda ese peinado!” “¡Qué linda sonrisa tenés!” “¿Tus papás saben que sos lesbiana?” “¿Por qué no me mandás fotos tuyas?" “Mirá cómo estoy. Nunca me había pasado. Vos me ponés así”.
Esas frases textuales forman parte de una denuncia que en mayo de 2021 realizaron cinco futbolistas de la selección argentina contra el entrenador Diego Guacci, entonces empleado de la AFA y a cargo de las selecciones juveniles femeninas, ante el Comité de Ética de la FIFA por presunto acoso y abuso sexual, a través de FIFPro, el sindicato mundial que representa a futbolistas profesionales de todo el mundo.
Después de años de silencio, por primera vez las jugadoras involucradas hablaron públicamente del tema, revelando “el calvario” que aseguran haber vivido y “la persecución” posterior, tras la decisión del máximo ente del fútbol mundial de no condenar al acusado.
LOS HECHOS
En mayo de 2021, un grupo de jugadoras argentinas presentó ante el Comité de Ética de la FIFA una denuncia por acoso y abuso sexual contra Diego Guacci. Por la naturaleza de la acusación, las futbolistas pidieron asistencia a su sindicato y resolvieron hacer la acusación manteniendo en resguardo su identidad. Ante la falta de avances, cuatro de ellas ahora hablaron con La Nación y aceptaron publicar sus nombres.
En el momento inicial de la denuncia, la reacción de la AFA no se hizo esperar. “Vamos a ir hasta las últimas consecuencias”, publicó el presidente Claudio Chiqui Tapia en su cuenta de X. Pero la entidad sólo sacó un comunicado en el que deslindó su responsabilidad en los hechos denunciados y dijo desconocer la identidad del acusado y sus denunciantes.
La Cámara de Investigación de la FIFA, liderada por la abogada costarricense Margarita Echeverría, concluyó que existían incumplimientos del código disciplinario y de ética en cada uno de los cinco casos, y recomendó sancionar al acusado.
En tanto, la Sala de Adjudicación tomó el informe de la Cámara de Investigación y decidió llamar a audiencia únicamente a Guacci, sin convocar ni escuchar a las denunciantes. Durante su exposición ante la FIFA, el entrenador identificó a las denunciantes por su nombre y apellido, algo que sorprendió porque hasta entonces nadie sabía su identidad.
Un año más tarde, la FIFA cerró la investigación contra Guacci. El informe de 40 páginas, que es de acceso público, concluyó que “las pruebas en el expediente son insuficientes para corroborar los hechos relatados por las jugadoras“. Pero, al mismo tiempo, en el punto 156 detalló que “la Cámara desea subrayar que dicha conclusión no debe considerarse como un reconocimiento de que los hechos denunciados no ocurrieron, ni de que el Sr. Guacci actuó de conformidad con el Código de Ética de la FIFA (FCE)”.
Días después de hacerse pública la sentencia del Comité de Ética de la FIFA, la exfutbolista Evelina Cabrera, que en su momento también fue presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino, publicó en su cuenta de X: “¡A mí me decía cosas horribles! Un día me quiso dar un beso y le metí un cachetazo con la mano bien abierta. Era 2011 y yo recién empezaba. ¡QUÉ ASCO!”
Mientras su propio Comité de Ética lo investigaba por estos delitos, en 2021 la FIFA nombró a Guacci “experto técnico y mentor” de esa entidad. A la vez, sin dar explicaciones, la AFA lo corrió de su cargo (entre otras tareas, fue el DT de los seleccionados Sub 15 y Sub 17) y en marzo de 2022 asumió en Defensa y Justicia como coordinador de… Fútbol Femenino.
ROMPER EL SILENCIO
Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares son cuatro de las cinco futbolistas que denunciaron a Diego Guacci ante la FIFA.
Entre otras cosas, en sus testimonios afirman que Guacci las agredía individual y colectivamente con referencias sexuales, físicas y persecuciones.
Sus voces, hasta ahora resguardadas por el anonimato procesal, emergen por varias razones: la primera y principal es porque fueron los propios Andrea y Diego Guacci los que hicieron públicos sus nombres.
Las jugadoras relatan un ambiente de temor y manipulación bajo la dirección técnica de Guacci en River y UAI Urquiza, y en selecciones nacionales juveniles, entre 2012 y 2017. “No se metía con cualquiera. Sabía a quién encarar, en general chicas solas que estuvieran lejos de sus familias”, aclaran.
En diálogo con este diario vía Zoom y desde Australia, donde defiende la valla del FC Bulleen Lions, Gabriela Garton, exarquera de la selección argentina, describe “comportamientos violentos, formas de manipular a jugadoras y maneras de hablarles que no corresponden con un espacio seguro”.
Garton recuerda una frase de Guacci tras una derrota: “¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien? ¿Meterlas en la ducha y cogerlas por el orto?”. Además, asevera que todo se hizo más complicado cuando ella fue citada a la selección argentina. “Delante de mis compañeras me dijo que era una traidora. Y agregó: ‘Sos como todas las demás, capaz de bajarte los pantalones y hacerte violar para estar en la Selección’”.
En tanto, Aldana Cometti también resumió sus sensaciones: “Me siento triste y me genera mucha impotencia esta injusticia y exposición pública fundada en la mala fe, cuando lo único que quise siempre es jugar en un ambiente sano, libre de abusos y de violencias. Desde muy chica me sacrifico y trato de dar lo mejor de mí en este deporte que tanto amo y al cual represento en la Selección Argentina”.
Luana Muñoz, hoy en Belgrano de Córdoba, asegura haber vivido lo mismo. “Apenas me citaron a la selección me dijo: ´¿A vos te citaron? Si no sabés jugar´. Y desde entonces dejé de ser titular en el equipo”. Y amplía: “Cuando llegué a River y justo él se incorporaba como entrenador me llamó la atención que más de la mitad del plantel decidiera irse a otro club, pero con el tiempo entendí lo que pasaba con esta persona”.
Luego detalla su experiencia: “Era frecuente que después de las prácticas nos acercara con su auto a nuestras casas. En general éramos tres o cuatro. Pero en una ocasión me quedé sola en su coche con Diego y empezó a hacerme muchas preguntas sobre mi vida sexual. Me preguntó si me gustaban las chicas o los chicos, si salía con alguien del plantel. Llegó a preguntarme si ya había tenido mi primera vez y hasta me insinuó si había estado con una determinada compañera del plantel. Yo tenía 15 años y eran demasiadas preguntas juntas de temas muy privados en donde un entrenador no tiene nada que hacer. Eso me hizo sentir incómoda y en peligro. Desde entonces volvía a mi casa angustiada, triste, completamente de mal humor y sin ganas de volver al club al día siguiente”.
“Sí. Yo soy la Jugadora E de la denuncia contra Diego Guacci en la FIFA”, le confirma la futbolista a La Nación en una charla vía Zoom en donde remover todo aquello le cambia el semblante.
Angustiada, confirma todo lo vivido: “Esto fue en 2014. Yo tenía 23 años, solo quería jugar al fútbol en un club para intentar representar a la selección argentina y de pronto mi entrenador me empezó a hacer propuestas inadecuadas. Al principio me hice la boluda y le dije que estaba de novia. Pero una noche, a una hora inapropiada, me llamó por Skype, me mostró que estaba en ropa interior y con una erección, y me pidió fotos íntimas. Ante mi negativa me dijo: ‘Esto nunca me pasó antes, vos sos la primera. Vos me ponés así. Por favor no se lo digas a nadie, te prometo que no va a volver a pasar’. Yo no entendía nada, y al poco tiempo me fui a otro club. Durante unos meses me siguió buscando, pero lo bloqueé de todos lados y me dejó tranquila”.
Ante la consulta referida a por qué los Guacci no expusieron hasta ahora su nombre, ella analiza: “Seguramente no me nombran porque saben que mi testimonio es el que más lo incrimina, y porque deben tener miedo de que yo tenga capturas de pantalla de ese momento tan asqueroso”.
Además del acoso sexual, las futbolistas denuncian abuso mental, hostigamiento y discriminación. Aseveran que Guacci utilizaba un lenguaje denigratorio basado en género y orientación sexual, refiriéndose al fútbol femenino como “un puterío” y criticando las relaciones entre mujeres. Incluso, se lo acusa de haber revelado la identidad sexual de una jugadora menor de edad a su familia sin su consentimiento.
Fuente: La Nación
