La particular salida que encontró el gobierno de Jujuy, gobernador por Gerardo Morales, para realizar una “interrupción legal del embarazo” fue nada menos que practicar una cesárea a una niña de doce años, que había pedido no ser madre.
La decisión tomada “por el departamento interdisciplinario del Hospital Materno Infantil” de la capital provincial derivó en la intervención, y el propio ministro de Salud confirmó que “nació una niña”, con un peso de 700 gramos.
En medio de cuestionamientos, tanto en pos de un aborto legal, seguro y gratuito como de los “antiderechos”, el gobernador Morales no dejó de intervenir en el asunto.
En las últimas horas, dijo que hay “una familia muy importante de Jujuy” que está dispuesta a adoptar a la pequeña, que tiene un nivel de sobrevida del treinta por ciento y permanece en el área de Neonatología del nosocomio.
Estos dichos generaron indignación y trataron a Morales como un feudalista por esta afirmación ya que las adopciones deben tener una serie de pasos legales que se estarían sorteando si finalmente se da en adopción la bebé a una “familia importante”.
