Nahuel Barrios, quien atraviesa un gran momento futbolístico, vive un duro momento en su vida personal. El jugador de San Lorenzo recibió este miércoles una dura noticia en el ámbito familiar y hasta último momento estuvo en duda su presencia en el partido ante Estudiantes.
El Perrito se enteró del fallecimiento de su hermano, pero luego de hablar con su madre, el volante cumplió con el equipo y jugó 45 minutos en donde no se lo vio al cien por ciento. Tras el empate 1-1 ante el Pincha, el DT azulgrana, Rubén Darío Insúa, habló sobre la noticia que entristeció a todo el plantel.
El entrenador de San Lorenzo, Rubén Insúa, habló sobre el difícil momento. “Lo vamos a acompañar y el hecho de haber querido jugar refleja las características de nuestro plantel, de espíritu y carácter a la altura de la camiseta que usan. Vamos a acompañar al Perro en estas horas para que pueda volver a su vida normal. Muchas veces, cuando uno tiene un familiar gravemente enfermo, es mejor perderlo”, remarcó.
Desde la cuenta oficial de San Lorenzo, elogiaron la disposición del Perrito para jugar y le desearon fuerzas en este momento personal tan duro. “En un durísimo momento personal, eligió jugar por los colores. El Perrito Barrios es un ejemplo de jugador y de Persona. ¡Te queremos, Nahue, mucha fuerza!”, expresa el emotivo mensaje del club.
Cristian Nahuel Barrios, más conocido como Perrito, nació en Dock Sud. En una entrevista con Alejandro Fantino reveló detalles de su dura infancia. Sobre Mónica, su mamá contó que “siempre se la bancó sola. A veces, no teníamos plata para ir a entrenar, y ella se la rebuscaba como sea, sacaba de donde sea, me daba para que yo me vaya a entrenar. A veces no comía para darnos un plato de comida a nosotros. Eso a mí me emociona mucho. Es una guerrera. Le debo todo a ella”, relató.
Al mismo tiempo, dijo que su madre “siempre hizo lo posible” para que no les falte “un plato de comida” a él ni a sus siete hermanos. “Yo siempre le preguntaba: ‘¿Vos tenés hambre?’. ‘No’, me decía. ‘Ya tomé unos mates, no tengo hambre’. Y era porque quería que comiéramos nosotros. Yo me daba cuenta. Eso no tiene precio”, remarcó.
Barrios contó que dejó el colegio en tercer año de la secundaria, pero que tiene el objetivo de retomar los estudios. “En el club, nos dieron la posibilidad de terminarlo, así que voy a hablar para ver si lo puedo arreglar para poder terminarlo. Sería lindo para dárselo a mi mamá, también”.
Además, el Perrito aprovechó la oportunidad y reveló algunos secretos sobre su juego, y cómo se las arregla para, a pesar de su altura (1.56), marcar la diferencia: “En el barrio, cuando era chiquito, los más grandes me invitaban a jugar y me mataban a patadas, y yo igual seguía jugando. No me importaba nada. Siempre me gustó jugar a la pelota, así que estoy acostumbrado”, contó el habilidoso volante del Ciclón.
Fuente: TN
