Murió la actriz Marina Magalí a los 68 años

La artista era reconocida por su participación en la película de Leonardo Favio Nazareno Cruz y el Lobo, de 1975.

La reconocida actriz Marina Magalí murió a sus 68 años, según informó en las últimas horas la Asociación Argentina de Actores y Actrices. La artista era recordada por su papel en la película Nazareno Cruz y el Lobo, dirigida en 1975 por Leonardo Favio.

Según la organización, Marina Andrea Accoroni -su nombre real- falleció el pasado martes y hasta el momento se desconocen detalles de las circunstancias alrededor de su muerte.

Marina Magalí comenzó su carrera en el cine de forma repentina y curiosa. A inicios de la década del 70 se formaba como maestra jardinera cuando se cruzó en el camino de Favio, que se encontraba trabajando en la que convertiría en una de las películas argentinas más taquilleras de la historia: Nazareno Cruz y el Lobo.

Ella jamás había pisado antes un set de filmación, y según el relato del director en el libro Pasen y vean llegó al proyecto a propuesta de Horacio, uno de los hermanos de Favio. “Era monísima y cumplió 16 años en la filmación. Era perfecta para el cuento de hadas. Los criollos cuando piensan en Griselda la imaginan rubia”, cuenta allí.

En el libro Favio revela también que Magalí no era rubia natural, sino que él decidió teñirla para darle al personaje el perfil que buscaba. “Y en la filmación –agrega– la hacíamos andar todo el tiempo con una sombrilla para evitar que el sol la tostara. Tenía que estar blanca como las princesitas de los cuentos”.

La película se estrenó en 1975 y resultó ser un éxito total, al convertirse en una de las producciones nacionales más importantes de la historia, con más de 4 millones de espectadores. El récord que marcó fue recién superado en 2014, con el estreno de Relatos salvajes.

En una encuesta realizada en 2022 y presentada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata llegó al puesto 17° de las 100 mejores películas en la historia del cine argentino. Se ubicó por detrás de Esperando la carroza (1985) y por delante de Más allá del olvido (1956).

En el film, Marina Magalí interpretó a Griselda, la mujer de la cual se enamora Nazareno, interpretado por Juan José Camarero, un campesino acechado por una maldición que lo podía convertir en un hombre lobo una vez cumplida la mayoría de edad. Para evitar la transformación, el joven debía abandonar sus sentimientos y alejarse de su pareja.

Una de las escenas más comentadas de la película es la que muestra a la precoz actriz haciendo el amor con el personaje de Camero. Ese momento está musicalmente ilustrado con los acordes de “Soleado”, un tema instrumental muy popular en los años 70 a través de la grabación del grupo coral italiano Daniel Sentacruz Ensamble. En la banda de sonido de la película, firmada por el compositor Juan José García Caffi, Favio había elegido mezclar la canción con fragmentos de la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi.

Tras el éxito, la actriz ganó reconocimiento y en 1979 participó de Juventud sin barreras, una película dirigida por Ricardo Montes, donde compartió set con un joven Ricardo Darín. En el proyecto también estuvieron Elizabeth Killian, Luis Dávila, Susana Traverso y Alfredo Iglesias.

En tanto, en 1985 actuó en el film argentino-estadounidense Deathstalker (El cazador de la muerte), dirigida por James Sbardellati. La iniciativa tuvo actores de ambos países -Boy Olmi, uno de los más reconocidos- y a pesar de contar con un bajo presupuesto resultó exitosa y tuvo dos secuelas.

En el mismo año también participó de otra producción similar, con Wizards of the Lost Kingdom (Los hechiceros del reino perdido), con Héctor Olivera en la dirección.

Su carrera continuó en 1987 con The Stranger (El extraño). Allí fue dirigida por Adolfo Aristarain y compartió elenco con Cecilia Roth, Federico Luppi, Ricardo Darín, Haydée Padilla, Ernesto Larrese, Julio De Grazia y Arturo Maly. Por último, actuó en Jailbird Rock (Entre Rejas) en 1988. A su cargo estuvo Phillip Schuman, con un reparto en su mayoría estadounidense.

Después, decidió regresar al anonimato. Se sabe que se casó dos veces y que tuvo dos hijos, Romina y Gregorio, pero nunca más se subió a un escenario ni brindó entrevistas. Una de sus últimas apariciones públicas fue el 12 de noviembre de 2010. El motivo por el que decidió volver a mostrarse no era menor: ese día se estrenó la versión musical de Nazareno Cruz y el lobo en el Teatro El Círculo de Rosario. La puesta, dirigida por Nora González Pozzi, protagonizada por Ignacio Pérez Cortés y Lucila Siryi, contaba con la participación de Hernán Piquín en el rol de El Diablo y Camero en el rol de un Nazareno maduro que recuerda lo sucedido.

Aquella noche, el público en la sala la aplaudió como a un miembro más del nuevo equipo. Es que, para varias generaciones, su rostro quedó asociado, tal como lo predijo Favio, al de la muchacha sacada de un cuento de hadas capaz de enamorar a cualquier hombre.

Fuente: La Nación