Murió de un ataque al discutir con un hombre que le pateó la puerta de su casa y le prendió fuego el galpón

Una mujer de 69 años falleció ayer en su vivienda de Luis Pasteur 2.437, barrio San Cayetano, en donde era asediada por un grupo de jóvenes que la molestaban continuamente. Una vez le robaron el televisor el mismo día que lo compró y ayer a la madrugada un sujeto le pateó la puerta para entrar a la casa y le prendió fuego al galpón. Según pudo escuchar un familiar que dormía en otra habitación, la mujer sufrió un ataque y falleció.

Máxima Hilda Ferreyra, una viuda de 69 años que intentaba recuperarse de un Accidente Cerebro Vascular (ACV) falleció en los primeros minutos de ayer a causa de un ataque después de ser intimidada por un intruso que le pateó la puerta de su vivienda y le prendió fuego el galpón de su casa ubicada en Luis Pasteur 2.437, barrio San Cayetano.

Según pudo averiguar El Patagónico en el lugar de los hechos, Máxima se recuperaba del ACV en un geriátrico del barrio Jorge Newbery hasta que una mujer que se presentaba ante sus conocidos como apoderada la retiró del lugar y la llevó a vivir nuevamente a la vivienda en donde era continuamente asediada por un grupo de jóvenes.

El lunes a las 23:55 al menos tres sujetos habrían llegado hasta la casa de Máxima. Uno de ellos le pateó la puerta para entrar y Máxima se asustó. Según Enrique, uno de sus nietos, estos hombres le habrían exigido dinero; incluso le prendieron fuego el galpón.

“Me entere que ellos la otra vez vinieron y le robaron un plasma” dijo el joven que no vivía en el lugar porque había sido denunciado de maltratar a su abuela, pero que lo negó en forma rotunda. Incluso dijo que la visitaba cuando podía y que le llevaba dinero para contribuir a sus gastos. El joven hasta debió presentar una contradenuncia a raíz de las acusaciones y aseguró que su abuela confirmó ante la Policía su versión.

Hace un mes que Máxima había llegado otra vez a la casa y el día que se compró el televisor LCD se acostó a dormir la siesta. Delincuentes que nunca pudieron ser identificados le robaron del interior de la vivienda el televisor que aún estaba en la caja de embalaje.

“Entraron hasta atrás, prendieron fuego y se ve que del mismo golpe se asustó. Mi hermano vio que le dio (el intruso) una patada a la puerta y la quería abrir y cuando vio que éste se asomó, (Máxima) salió corriendo a la chapas” dijo Enrique. “No alcanzaron a entrar los pendejos” dijo el familiar de la víctima, quien no podía residir con ella porque le restringieron el acercamiento tras la denuncia que él sostiene que es falsa.

Después del incendio, llegó al lugar personal de Bomberos Voluntarios que habían sido alertado por las llamas que salían del galpón.

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Otro de los nietos que estaba durmiendo en la casa había escuchado una discusión, y cuando se levantó vio a un hombre corriendo y a su abuela a la que producto de una crisis de nervios comenzaba a faltarle el aire, por lo que la ayudó a recostarse. Los ojos de Máxima se pusieron blancos y comenzó a salirle espuma por la boca, por lo que su nieto llamó a EMEC. Los paramédicos arribaron al lugar y le practicaron maniobras de reanimación, pero no pudieron mantenerla con vida.

Cuando los bomberos llegaron a sofocar el incendio y encontraron a Máxima sin vida en otra dependencia, establecieron que no había sido alcanzada por las llamas ni el humo, dándole intervención a la Policía. Ante lo confuso del hecho y desconociendo las causas de la muerte de la mujer, sumado al incendio, se le dio intervención al funcionario de fiscalía, Cristian Olazábal, quien arribó a la escena del hecho y caratuló provisoriamente el caso como “muerte bajo circunstancias dudosas”.

Al cierre de esta edición se esperaban los resultados de la autopsia y el informe de las causas de la muerte de la mujer. La huida del intruso quedó registrada en una cámara de seguridad de una propiedad de la calle Pasteur, por lo que la Policía ya observó esas imágenes en donde además se lo ve acompañado de otros dos sujetos; todos corriendo en dirección a calle Carlos Gardel.

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