Nadal se adaptó mejor al raro campo de batalla

Se impuso por 7-5, 4-6 y 7-6 (11-9) en una cancha que de un lado de la red tenía piso de polvo de ladrillo y del otro césped.

Palma de Mallorca (Télam)
El español Rafael Nadal, número 2 del mundo, se impuso ayer al suizo Roger Federer, número 1 del circuito de la ATP, por 7-5, 4-6 y 7-6 (11-9) en el partido denominado la ‘Batalla de las superficies’, una exhibición que se jugó en una cancha construída con pasto y polvo de ladrillo.
Ante 7.200 espectadores que colmaron el estadio Palma Arena de Mallorca, Federer y Nadal, los dos mejores tenistas del mundo, salieron a jugar un partido atípico, que incluía el permiso para cambiarse las zapatillas según sea la superficie: césped o polvo de ladrillo.
Cada tenista comenzó jugando en su superficie favorita y fue Nadal quien se mostró con mejor adaptación a los cambios en el principio del encuentro.
Fue el español el que consiguió el primer quiebre, justamente en el momento en el que Federer jugaba del lado del polvo de ladrillo.
Como era de esperar, la pelota ‘viajaba’ mucho más rápido en el césped, que fue traído a último momento de una cancha de golf y que no mostraba un estado óptimo, lo cual se notaba en los piques de la pelota.
De a poco Federer se fue sintiendo más cómodo en la cancha y tras quedar 1-4 abajo, comenzó a recuperarse y logró su primer quiebre con Nadal jugando sobre césped.
Sin embargo, Nadal seguía mostrándose con mayor confianza sobre el césped, en el que Federer se movía con cierta precaución, y así se quedó con el primer parcial por 7-5.
En el segundo set, Federer comenzó mucho más afinado y tras conseguir un rápido quiebre tomó una ventaja que a la larga le serviría para ganar el parcial.
Mucho más adaptados a la peculiar superficie, los puntos empezaron a alargarse y el partido se hizo más vistoso, aunque siempre dentro del marco de una exhibición ya que ninguno de los dos corrió demasiado, especialmente del lado del césped.
En el tercer set abundaron las sonrisas por parte de ambos tenistas y si bien el encuentro se hizo más entretenido, ninguno de los dos se esforzaba demasiado sobre el pasto, que mostraba muchas imperfecciones.
Ambos tenistas ganaban, como era lógico, la mayoría de los games jugando sobre polvo de ladrillo -los piques en el césped perjudicaron a los dos- y así fue que desembocaron en un tie break.
Allí Federer tuvo una ventaja de 4-1 pero luego Nadal lo remontó y tras desperdiciar ambos sendos match point, el español se quedó con el pleito con un ajustado 11-9, en un partido que quedará en la historia.

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