Nadal y Federer volverán a encontrarse mañana en otra definición descomunal

El español venció ayer a su compatriota Verdasco en un durísimo partido que demandó 5 horas y 14 minutos. El suizo, que derrotó un día antes al estadounidense Roddick y llegará más descansado, intentará vengarse del mallorquín, con quien se enfrentó en 18 oportunidades y ganó en seis. Roger pretende igualar el récord de Sampras, quien conquistó 14 torneos de Grand Slam.

Melbourne, Australia (Télam)
El español Rafael Nadal, número uno del tenis mundial, sacó a relucir una vez más su enorme coraje y avanzó a la final del abierto de Australia, tras superar ayer a su compatriota Fernando Verdasco por 6-7 (4-7), 6-4, 7-6 (7-2), 6-7 (1-7) y 6-4 en una semifinal altamente emotiva.
Nadal (1) debió batallar durante cinco horas y 14 minutos para doblegar la resistencia de Verdasco (15), quien jugó en un nivel altísimo pero no pudo impedir que se dé una vez más la final más esperada en el mundo del tenis, entre su vencedor y el suizo Roger Federer.
Federer (2) venció anteayer en la otra semifinal al estadounidense Andy Roddick (9) por 6-2, 7-5 y 7-5 en dos horas y siete minutos de juego y espera más descansado a Nadal en la final que se jugará mañana a partir de las 5:30 de la Patagonia.
Es que Nadal jugó un partido de enorme desgaste físico, el más largo de la historia del abierto de Australia, y mañana tendrá que librar otra dura batalla ante Federer, a quien le ganó 12 veces y perdió las otras seis que estuvieron frente a frente.
El mallorquín, actual campeón de Roland Garros y Wimbledon (en los dos torneos le ganó la final a Federer), quiso imponer su derecha desde el inicio del partido, pero Verdasco lo sorprendió con su actitud de ir siempre al frente y con una táctica ofensiva.
El madrileño, artífice del título que logró España en la Copa Davis tras vencer en la final a la Argentina, en noviembre pasado en Mar del Plata, se llevó el primer set por 7-6 merced a su gran saque y una derecha precisa que le dio varios puntos en momentos clave.
El duelo de zurdos siguió equilibrado en el segundo set, que se llevó Nadal por un ajustadísimo 6-4 tras lograr el primer quiebre del partido sobre el servicio de su compatriota.
El cruce inusual de dos tenistas zurdos no es algo que se haya dado seguido en una semifinal de un Grand Slam, y los únicos antecedentes se remontan a 1979 y 1992.
En el más lejano, el argentino Guillermo Vilas superó al estadounidense Víctor Amaya en las semifinales de Australia y luego conquistó el título en la final, lo que le permitió retener la corona que había conseguido también en 1978.
El segundo antecedente fue en 1992, cuando el talentoso checo Peter Korda venció en las semifinales de Roland Garros al local Henri Leconte, y el tercero se dio ayer en Melbourne.
Nadal siguió jugando de contragolpe en el tercer set y quebró dos veces el servicio de Verdasco, pero también cedió en dos ocasiones el suyo, lo que forzó otra definición en el tie break.
Fue allí que prevaleció el número uno del mundo, al aprovechar tres errores no forzados de Verdasco para cerrar luego con un ace.

VERDASCO SORPRENDIO POR SU ALTISIMO NIVEL

El cuarto set fue parejo y altamente emotivo, hasta la definición en el tie break, que favoreció a Verdasco claramente, ya que tomó la iniciativa y se puso 6-0 al frente para después definir 7-1 e igualar el partido.
A esta altura, Nadal, que había vencido a Verdasco las seis veces que se habían enfrentado (la última en Roland Garros el año pasado), no podía creer lo que sucedía en la cancha.
Es que Verdasco no le daba tregua y lejos de sentir la presión por estar ante el número uno del mundo y en una instancia en la que no había estado nunca antes, seguía jugando en altísimo nivel y tomando la iniciativa del partido con su derecha a veces profunda, a veces cruzada, pero siempre precisa y efectiva.
Nadal lució muy certero con su servicio en el último y definitivo set, y tras desaprovechar cuatro break points, dispuso de tres más con Verdasco sacando 0-40 y el marcador 5-4.
Fue allí que llegó la doble falta fatídica de Verdasco (cometió apenas cuatro en todo el partido) y se desató la euforia de Nadal, quien saltó la red, felicitó a su compatriota y festejó un partido que recordará por mucho tiempo.
El español, en su mejor actuación en tierra australiana, definirá el domingo ante Federer, tres veces campeón en Melbourne, el torneo que el año pasado tuvo como campeón al serbio Novak Djokovic.
El notable tenista suizo, campeón en Melbourne en las ediciones de 2004, 2006 y 2007, pretende igualar el récord del estadounidense Pete Sampras, quien conquistó 14 torneos de Grand Slam, y habrá que ver si Nadal se lo permite.

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