Natalia Robledo, la docente que se inició en pista para lograr una nueva marca nacional
Hace tres años se acercó al Team Treno que dirige Mario Rodríguez, quien emulando a su mentor Nazario Araujo, descubrió que tenía condiciones naturales. De esta manera, en diciembre se propuso iniciarse en el atletismo, donde este fin de semana la profesora de música se quedó con la nueva marca del país.

De su infancia, Natalia Robledo -35 años, madre de Emiliano, profesora de música e integrante de la banda “Falacia”- supo que además de ser inquieta tenía un don particular, porque superaba en velocidad a sus compañeros varones cuando jugaba a la mancha o corría por los recreos.

Sin embargo, paso el tiempo y Natalia hizo la carrera como docente de música, le dio lugar al canto y fue parte de la banda de covers “Falacia”, con la cual recorrió diversos escenarios del país apadrinada por Hugo Giménez Agüero.

A pesar de ello, ese recuerdo grato de correr por las calles de Km 8 seguía dando vueltas en su cabeza.

Así fue que hace tres años se acerco al Team Treno para saber con qué potencial contaba. Y en ese lugar, Mario Rodríguez –emulando a su profesor Nazario Araujo- observó que Natalia contaba con condiciones naturales. Y que tenía claridad de objetivos. Lo demás (como sucedió con él mismo) era cuestión de tiempo, dedicación y sacrificio.

Por ello la invitó a sumarse al atletismo de pista. Y no le erró, porque con un año de pleno entrenamiento –en los primeros dos tuvo que superar una lumbalgia y una lesión en la rodilla- Natalia cumplió con creces sus objetivos, convirtiéndose el sábado en la nueva dueña de la marca nacional de los 800 metros, con un tiempo de 2’15’’, desplazando a la marplatense Nelly Osses que había establecido 2’24’’ en Buenos Aires en 1998.

Ya en dos intentos anteriores, Natalia había estado cerca de bajar la marca nacional, pero todo es materia de trabajo y chances. Y la ocasión le llegó el sábado en el sintético de Km 4, cuando todos los miembros del Team Treno se sumaron a la alegría general. Ella, sostiene, todavía no toma dimensión de lo conseguido.

“Estoy muy contenta por lo conseguido, aunque todavía no caigo en lo que se obtuvo porque soy nueva en esto de pista. Ni siquiera considero que deba sentirme un atleta o deportista. Mi única apuesta fue el haberme esforzado y entender lo que me decía Mario (Rodríguez) que estaba en un algo que iba a ser progresivo. Es más, en la primera vez en el sintético me pidió que trate de seguir a un compañero, como para saber hasta dónde podía. Lo único que sé es que no le perdí pisada en ningún momento. Por eso, hasta dos días antes del sábado estaba muy ansiosa por lo que podía pasar”, sostuvo a Diario Patagónico.

PROYECTAR EN GRANDE

Ahora, Natalia espera el comienzo de la semana siguiente, porque hay un antes y un después luego de conseguir la marca nacional.

“En proyección estamos a la expectativa de lo que planifiquemos con Mario Rodríguez, que en definitiva fue quien apostó por mí y me entrenó para esto. Por supuesto que en sueños la idea es poder medirme con las mejores atletas de elite del país, para saber dónde está la limitación de una. Pero eso se empezará a planificar la próxima semana”, sostuvo.

Respecto al hecho de tan poco tiempo de rodaje y tan buen logro en corto tiempo, Robledo expresó: “Me tocó vivirlo ahora, a mis 35 años, tal vez antes no era mi momento. También es cierto que si no hubiera existido el ojo del entrenador nada de esto hubiera sucedido. Yo por mi parte estoy feliz, porque me acerque a Treno con un propósito deportivo, no tanto social. Y me encontré con gente que trabaja con mucha seriedad”.

Hasta momentos antes, Natalia se dedicaba a carrera de calle, donde en la clásica Carrera Internacional de cada verano quedó entre las diez primeras mujeres en la General y 1° en su categoría.

En setiembre la espera el Nacional de Pista en Concordia, Entre Ríos.

Por lo pronto, esa fantasía de pensar que cuando era niña superaba a los varones en velocidad la superó con creces.

Por ello, la nueva marca nacional es exclusividad de la comodorense.