Newbery disfruta una dulce revancha tras ocho años

Con dos goles de Jorge Aynol y uno de Juan Tello, en la final disputada ayer en el estadio municipal, el “Aeronauta” volvió a salir campeón como en 2003. Esta vez festejó ante su clásico rival, a quien no le ganaba desde hacía seis partidos. A nueve minutos del epílogo, el “Globo” sufrió las expulsiones de Noé Ríos e Iván Calfú. Tras la finalización del encuentro, algunos proyectiles cayeron al campo de juego, pero la policía no tuvo necesidad de reprimir.

Con un contundente 3-0 sobre Huracán, Jorge Newbery festejó ayer un título que se le negaba desde hacía ocho años, y nada menos que ante su clásico rival, a quien no vencía desde 2009.
Jorge Aynol fue la estrella “aeronauta”, en la final del torneo Zonal de la A de Comodoro Rivadavia, con dos goles (7’ y 14’ del complemento) y una asistencia para el otro goleador de la tarde en el colmado estadio municipal, Juan Tello (17’ de la segunda mitad).
La etapa inicial ofreció más lucha que juego asociado, con dos equipos “atados”. El “Globo” sufrió una baja importantísima cuando apenas transcurrían 6 minutos. El enganche Leonardo Reynoso se retiró lesionado -acusaría distensión de ligamentos- y fue reemplazado por Lucas Soto, quien no logró desequilibrar en la zona de creación a lo largo del desarrollo.
Un error de Carlos Amado en el fondo del “Lobo”, generó la primera chance de peligro. Sebastián Bonfili llegó hasta línea de fondo y sacó el centro rasante, que fue contenido por Martín Tula cuando acechaba Esteban López.
Después, el conjunto de Marcelo Márquez fue una sombra de sí mismo, mientras que los dirigidos por Pedro Tula ocuparon terreno rival con juego asociado, a partir del desequilibrio que generaba por momentos Matías Rima y los intentos de Jorge Aynol, quien tuvo la más clara del primer tiempo en un mano a mano, con un remate que dio en la base del palo.

EL “LOBO” FEROZ
El complemento terminó por confirmar la superioridad de Newbery, que en 17 minutos liquidó el partido, para luego manejar el desarrollo sin demasiadas complicaciones, ante un rival que se mostró lento en el medio y con serias falencias defensivas.
La apertura del marcador llegó a los 7’, tras una jugada colectiva que definió Aynol por arriba del arquero. El pase final se lo dio Rima, quien a los 14’ volvió a asistir a Aynol, para que el delantero enganche ante su marca y decrete el segundo con un disparo que se metió junto al palo.
Huracán estaba totalmente desconcentrado, y a los 17’ sufrió la tercera y definitiva caída de su valla. Esta vez, Aynol fue el generador de la jugada que desembocó en los pies de Tello, quien buscó el espacio en el área y sacó el sablazo esquinado.
Poco y nada ofreció el elenco del barrio Industrial, y con intentos desde afuera: apenas un remate de Iván Calfú que sacó Tula del ángulo, y un disparo de Enzo Charette que sacó el arquero abajo, junto al poste.
Cuando estaba todo definido, a los 36’, Noé Ríos le cometió una fuerte falta a Rima y se fue expulsado. Se generó un tumulto, con empujones incluidos, y tanto Rima como Calfú recibieron amarilla. Este último vio inmediatamente la roja, por doble amonestación.
Con Huracán en inferioridad de condiciones, y con Newbery con la victoria consumada, Alejandro Sepúlveda, de impecable arbitraje, no adicionó ni un segundo.
El pitazo final desató la locura “aeronauta” y los festejos, que se vieron empañados por algunos proyectiles que cayeron al campo de juego, de parte de la parcialidad huracanense, ante la provocación de algunos hinchas de Newbery que ingresaron a la cancha. De todas maneras, los hechos no pasaron a mayores y se puede decir que este clásico fue un éxito para el fútbol.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico