"No pueden obligarme a matar a un bebé"

El reloj andaba cerca de las 20 horas del domingo 2 de mayo de 2017. Una joven de unos 20 años llega en estado de shock y en muy “malas condiciones” al hospital de Cipolletti, provincia de Río Negro. Quiere interrumpir un embarazo que fue producto de una violación.

A la joven la recibe Leandro Rodríguez Lastra, médico y jefe de servicio del área de ginecología. La mujer oriunda de Fernández Oro estaba aproximadamente de 22 semanas de gestación, el médico considera que no se trata de un aborto, sino de un embarazo pretérmino, es decir que podría vivir fuera del útero. Decide no interrumpir el embarazo, interna a la joven y toma contacto con las autoridades. El bebé nace prematuro a las 35 semanas en un parto inducido y es dado en adopción. La joven que siempre manifestó su decisión de interrumpir el embarazo se encuentra desde aquel día en tratamiento psicológico.

Según publica el diario Río Negro, a 15 meses de ese hecho que sacudió a la región el médico rompió el silencio y reafirma su proceder. Está convencido de haber actuado de forma correcta. “No me voy a convertir en criminal porque se cometió un crimen anterior”, argumenta y agrega. “Yo recibo una paciente en una guardia en mal estado general y la estabilizo. Cuando se pasa el momento de urgencia, nos damos cuenta que era un embarazo muy adelantado, nos vimos en la imposibilidad interrumpir porque no era un aborto. Era un embarazo de 22 semanas, cinco meses. Es el límite de la viabilidad”.

Rodríguez Lastra fue acusado por incumplir con los deberes de funcionario público y está imputado en esa causa. Aguarda por la instancia de control de acusación que podría desencadenar en un juicio.

El ginecólogo que llegó de Buenos Aires hace dos años está convencido que la denuncia no tiene asidero y que su actuar fue conforme, no solo a la ley, sino a su ética profesional. “No me vanaglorio de nada porque me tocó vivir una situación muy fea. Tener que asistir una chica que fue violada fue muy doloroso. Pero sí puedo decir que hay una persona que no me puede acusar de asesino. Que todavía no lo sabe, en algún momento lo va a saber y esa personita cuando crezca no me va acusar, y eso es lo yo que me llevo. Independientemente de cuál sea la resolución desde lo judicial. Eso lo manejan personas y como personas tienen sus intereses, y tienen sus conveniencias. Pero yo estoy conforme con lo que pasó por eso, no estoy conforme con lo que pasó con la chica abusada, eso es muy doloroso”, expresó.

El médico que está en el ojo de la tormenta por este caso emblemático en la región jura que le cambió la vida. No solo fijó una postura provida, en contra de la despenalización del aborto, sino que se convirtió en activista de la causa.

“Yo empecé a vivir esto como un mal sueño, me parecía y me sigue pareciendo una locura lo que me está solicitando la Justicia, de pedir que mate a un bebé. Todavía no lo puedo digerir. Eso generó un cambio muy importante en mi manera de ver las cosas. Un clic interno. Si bien antes no tenía problemas porque en Buenos Aires con otro contexto participaba y se realizan interrupciones de embarazos. Yo fui formado para cuidar la salud, para proteger la vida. Este caso me impactó tanto, sentí tanta identificación con este niño por nacer. Con su derecho a la vida y esto cambió muchísimo mi postura”.

El profesional de la salud priorizó siempre el embarazo. Aun sabiendo del contexto en el que se gestó y la situación de la joven. “Por supuesto que la madre es la víctima, es la que sufrió y la que sufre todo esto, que entre paréntesis excede a su embarazo, porque las marcas que tiene esta persona va más allá de haber quedado embarazada. Fue vulnerada de una manera humillante, esa marca es independiente de haber llegado a un embarazo o no”, agrega.

Haber interrumpido ese embarazo era para Rodríguez Lastra un homicidio. Incluso cuando la ley amparaba el aborto no punible. El médico asegura que llegó con 22 semanas, el límite que impone la ley para una interrupción legal. Es lo que debe definir la Justicia. La joven llegó el 2 de abril al hospital de Cipolletti, pero comenzó a transitar por salud pública en enero.

“Lo que sí remarco es que no justifico el asesinato de un bebé porque pasó esto lamentablemente con esta chica que no fue contenida en el momento que se podía. Si usted me dice que era otra edad gestacional, bueno, pero yo no voy a condenar a un chico a vivir en las tinieblas de la incapacidad física o mental por el hecho de arrogarme la capacidad de determinar si merece o no vivir. Es muy complejo”.

Luego deberse involucrado en la causa penal, el ginecólogo se hizo objetor de conciencia, al igual que todos los médicos que forman parte del área de ginecología del nosocomio local. “Esto fue determinante para tomar esta decisión , y todos mis compañeros optaron por lo mismo. Fue un antes y un después”, cerró.