En una emotiva "Noche de Velas" en el Obelisco, residentes, camilleros y enfermeros del Hospital Garrahan, acompañados por familiares de pacientes, alzaron sus voces contra la precarización salarial y la última oferta del Gobierno.
La protesta, que simbolizó la resistencia y la esperanza, puso en el centro del debate la situación crítica del personal de salud en uno de los hospitales pediátricos más importantes del país.
El lunes por la tarde, la intersección de 9 de Julio y Corrientes se iluminó con las llamas de velas encendidas. Bajo la consigna “Encendé una vela por el Garrahan”, los trabajadores de la salud y sus acompañantes se manifestaron, transmitiendo un mensaje contundente: "Precarizados no vamos a trabajar". Este grito resume la exigencia de condiciones laborales dignas y salarios acordes a la exigente labor que realizan.
La manifestación sirvió para visibilizar el profundo malestar frente a la falta de soluciones concretas por parte del Gobierno nacional, exacerbado por las declaraciones del ministro de Salud, Mario Lugones, quien vinculó las protestas con "militancia rentada", un mensaje respaldado por el presidente Javier Milei que profundizó la brecha con los trabajadores.
Durante la tarde del lunes, el Ministerio de Salud presentó una propuesta formal que generó gran desconfianza entre los residentes. La oferta consiste en una suma total de $1.300.000 a partir del 1 de julio, que incluye un bono de $500.000 que se sumaría al salario actual. Sin embargo, el punto de conflicto reside en que este bono sería no remunerativo.
Voces cercanas a los residentes expresaron su preocupación: "Lo que proponen no se incorpora al sueldo básico, no genera aportes, no se incluye en el aguinaldo y no tiene garantía de continuidad". Además, recordaron que el último aumento salarial se otorgó a principios de 2024, sin actualizaciones desde entonces a pesar del avance de la inflación. Las jefaturas de servicio del hospital también cuestionaron el modo "agresivo y amenazante" de la propuesta, señalando la falta de detalles clave como fecha de aplicación y firma oficial.
La manifestación no solo fue un reclamo salarial; también se escucharon testimonios conmovedores que resaltaron el impacto humano del conflicto. Un padre, cuya hija fue salvada en el Garrahan, emocionó a todos al pedir por un medicamento para su nena, enfatizando: "Mi nena vino muerta de mi provincia y acá se está yendo viva. Esta gente salva vidas todos los días. Lo que hacen no tiene precio".
La problemática salarial no solo afecta a los residentes. Desde la Junta Interna de ATE denunciaron que la oferta del Gobierno no contempla al 90% de los trabajadores del hospital. "Esto no resuelve el conflicto, lo agrava. El personal de planta también está por debajo de la línea de pobreza y necesita una recomposición urgente”, señalaron.
Este martes por la mañana, los residentes llevarán a cabo una asamblea clave para evaluar la oferta recibida. Esta decisión será crucial para definir el rumbo del conflicto, aunque persiste la convicción entre muchos trabajadores de que un acuerdo parcial no solucionará el problema de fondo si no se incluye al conjunto del personal.
Más allá del monto ofrecido, los manifestantes insisten en una solución estructural que reconozca la formación especializada, la alta exigencia de la tarea médica y la centralidad del Garrahan en el sistema público de salud. "Lo que más queremos es volver al hospital, pero no en condiciones de precariedad", es el lema que resuena entre quienes lideran las protestas.
Mientras tanto, el Hospital Garrahan, un pilar de la atención pediátrica en Argentina, continúa funcionando con un personal tensionado por la falta de respuestas sostenibles. La "Noche de Velas" en el Obelisco dejó una imagen poderosa: la salud pública, encendida en su reclamo, sigue esperando una justicia salarial y condiciones laborales dignas.
